No todos celebran la Navidad de la misma manera. Las madres, esposas y hermanas de personas injustamente encarceladas, integrantes del colectivo Haz Valer Mi Libertad, decidieron pasar la Nochebuena frente a las puertas del Palacio del Poder Judicial, en Toluca, como forma de protesta ante la falta de respuesta a sus peticiones.




«A nosotras nos hace falta alguien en la mesa, en las reuniones. Somos la voz de ellos (personas injustamente presas) y trabajamos para sensibilizar a las autoridades», afirmó Martha Aldama Alvarado, madre de Pedro Alexander, quien está injustamente preso.
Añadió que, aunque desde el inicio de la lucha han visto algunos cambios, estos han sido muy lentos. «Nos mantienen con esperanza, por eso seguimos aquí», concluyó.

Desde su formación en marzo de 2020, el colectivo ha utilizado la creatividad como herramienta de resistencia. Con acciones que van desde bloqueos y plantones hasta performances y cabalgatas, estas mujeres compartieron pan y ponche durante la noche festiva. Según explicaron, aprovecharon la ocasión para «recordarnos entre nosotras, y a todas las personas de noble corazón, que no estamos solas».
Para entender mejor: «Entre más morenos, más culpables». El sinuoso camino de Haz Valer Mi Libertad
De acuerdo con datos de organizaciones de derechos humanos, como el de Zeferino Ladrillero, de un universo de 34 mil personas privadas de la libertad, alrededor de 19 mil tienen irregularidades en sus casos.
Aunque el colectivo ha sostenido reuniones con diversas autoridades, como el Ejecutivo estatal, aún no logran su principal objetivo: la revisión de los casos y la liberación de sus familiares.



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