Honrar a los muertos velando en sus tumbas, tradición viva en Toluca y Metepec

Toluca y Metepec se han convertido en zonas urbanas, pero la tradición de velar en las tumbas se mantiene
noviembre 2, 2021

Los cementerios son una parte clave en la celebración de la muerte, aquí confluyen las costumbres y tradiciones que se mantienen en las localidades del Valle de Toluca. Un resultado del sincretismo: la unión de la herencia mesoamericana y la religión católica.

No te pierdas: San Francisco Putla, la florería del Mictlán

El antropólogo Mauricio García Sandoval ––profesor de tiempo completo de la Facultad de Antropología–– explicó en entrevista cómo este proceso se da en Toluca y Metepec.

“Los barrios tenían sus propios panteones; prueba de ello es el que existe en la colonia Santa María de las Rosas. Nos indica que había panteones por barrios en Toluca. Posteriormente, se construyó el panteón general y municipal para dar cabida a más personas (…). En Metepec también se construyó el panteón municipal y estaban los panteones por barrios”.

De acuerdo con el académico, el diseño de los panteones tiene influencia del pensamiento religioso, que rechazaba la cremación y las tradiciones de convivencia en el lugar del entierro. Por ello, en Toluca y Metepec pueden observarse mayores distancias entre cada tumba.   

La idea religiosa de enterrar a los muertos «dio forma a los panteones y las tradiciones como la velación, el arreglo, el enfloramiento y llevar las ofrendas» a los cementerios, explica García Sandoval.

«Algunos ponen capillas y panteones de mármol, pero hay tumbas que no tienen nada de eso por las tradiciones que se tienen de arreglar la tumba, enflorarlas sobre la tierra directamente y porque la misma tumba ya arreglada sirve como esa mesa para compartir con los difuntos”, añade.

Pese a que Toluca y Metepec se han convertido en zonas urbanas, velar las tumbas es una costumbre que continúa presente. Esta expresión cultural mantiene una influencia otomí y matlatzinca, al igual que el empleo de algunos alimentos  en la ofrenda como la calabaza y el camote, explica el profesor.

Las costumbres, que también incluía  la colocación de ofrendas sobre la tierra, se modificaron con la llegada de los Españoles, ya que se comenzó a usar altares, veladoras.

El alfeñique fue otro elemento que se agregó a la ofrenda y que se combinó con la elaboración de figuras de amaranto que ya se acostumbraba localmente.  

La construcción de los panteones

“Antes eran considerados como campos santos, administrados por la iglesia. Por ello, estaban a lado o dentro del templo,  pero después con las leyes de reforma esto cambio, el estado pasó a administrarlos ya no bajo criterios religiosos sino sanitarios.  Un cambio de concepción desde la percepción de un objeto arquitectónico”.

Así lo explica el arquitecto y urbanista Dante Álvarez, quien también señala que durante el porfiriato existió un programa ambicioso de construcción de panteones, el cual configuro nuevos espacio en el Valle de Toluca.

Porfirio Díaz tuvo un programa muy ambicioso de panteones, con el se construyó el panteón general de Toluca, el de Zinacantepec, el de San Lorenzo y el de Tenango que si se observan tienen casi la misma fachada”.

Al principio los cementerios estaban afuera de las ciudades, pero con la urbanización se quedaron adentro, de acuerdo con el antropólogo Mauricio García esta definición tenía que ver con las ideas religiosas. 

Lee: La lenta extinción del Día de Muertos en el pueblo otomí

El panteón era un espacio que se colocaba en la orilla del pueblo (…) habían mitos que había que llevarlos a las orillas porque si no podrían regresar por los vivos. Regularmente eran espacios rectangulares, en zonas donadas o compradas, en donde se ofrendaba sobre todo un burro, se cavaba en el centro del panteón un pozo, se colocaba el burro vivo y de pie y después se cubría de tierra, era como ofrendar para que el panteón durara mucho y cupieran muchos”.

Esto se observaba en los barrios o comunidades, Capultitlán, Santa María Totoltepec y San pedro Totoltepec son un ejemplo, pero después se optó por colocar los panteones municipales con dimensiones mayores y una estructura arquitectónica diferente, como pasillos y rotondas.

“Pero también hay diferencias, en el panteón general de Toluca estaba una clase social regularmente alta, distinguida (…) es un tipo de sociedad muy diferente a la de los panteones y delegaciones, hay una estructura diferente. Ahí los rituales son diferentes ahí es una sociedad más colonial, europea”.

La transformación actual

En los últimos años el crecimiento poblacional y la pandemia de COVID-19 han traído un cambio en las formas de tratar a los muertos, pues hay un acelerado incremento de las cremaciones. Ahora en los panteones emplean criptas, lugar donde se colocan hasta cuatro cajas con cenizas.

Para el académico Mauricio García esta nueva situación estará marcada por cambios en las tradiciones: “En los últimos meses hay una restructuración y la mentalidad ha cambiado, ahora vamos a ver panteones de otro tipo, ya con bardas, con nichos y una nueva manera de rituales”.

Síguenos

PUBLICIDAD

BOLETÍN

Únete a nuestra lista de correo

Como tú, odiamos el spam

Te recomendamos