El dato es público, verificable y auditable, imposible de manipularse: AD cerrará 2024 con 52 millones de visitas en todas sus plataformas digitales. Es éxito cualitativo, no planeado, pero que nos alienta y obliga a refrendar el compromiso con nuestros, seguidores. Nunca, en los 35 años de este proyecto, habíamos tenido tantos lectores o personas atentas a nuestro trabajo. ¡Gracias! Ahora, intentaremos llegar a 100 millones. Esperamos seguir contando con ustedes.
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Un síntoma claro de que el cambio camina a paso muy lento es la arrogancia, el despotismo y el desprecio por quien menos tiene. Esta actitud prevalece en hospitales del sistema público de salud del Estado de México. El maltrato hacia la gente pobre es incalificable. Cerrarles la puerta, hacer que duerman en la calle o condicionarles la atención continúa como práctica común. Ojalá la secretaria Macarena Montoya salga de su oficina y constate en persona cómo funciona en la realidad la institución a su cargo.
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Bueno, bueno. La que ni fu ni fa como secretaria de la Contraloría es Hilda Salazar. Su paso por la oficina encargada de combatir la corrupción, en todos sus modos y formas, ha sido un parto de los montes, anodino. La gobernadora, quizá cegada por el afecto y confianza que le tiene, ha sido paciente en exceso con ella. Debería darle una tarea menos demandante porque dejarla allí causará daño a ambas.
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Durante el régimen priista, la policía auxiliar y la Comisión del Agua funcionaron como cajas chicas, de allí salía el dinero, la mayor parte en efectivo, para financiar las actividades negras. Las cosas, al menos eso parece, no han cambiado mucho. Ambos organismos, al no estar sujetos a fiscalización, manejan con discrecionalidad los recursos que generan.
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Alguien debería poner en orden al exalcalde de Tejupilco, Anthony Domínguez Vargas, a quien parece que el resentimiento lo obnubila y no cesa su intento por inferir daño político por razones personales a quien antes juraba lealtad. El odio nunca es consejero y menos compañero.

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