El problema de la disposición final de residuos no es novedoso, aunque sí es tan peligroso como la incineración, la cual no es una opción sustentable, ni sostenible para el manejo de residuos, pues genera impactos en la salud de quienes se encuentran en los sitios donde se quema la basura, como las cementeras.

Así lo expresó el especialista Jorge Tadeo Vargas en la presentación de la campaña “Quemar basura mata”. En su intervención afirmó que la incineración tiene impactos ambientales debido a la liberación de gases contaminantes. No es una acción limpia, aunque las autoridades intenten hacer que parezca lo contrario, destacó.
Señaló además que genera “residuos dañinos, genera residuos al aire con los gases que arroja al agua y al suelo, pues de cuatro toneladas de residuos incinerados, se produce una tonelada de cenizas tóxicas que deben ser depositadas en algún confinamiento”, explicó Vargas, quien destacó que “un verdadero plan de Basura Cero apuesta por la reducción, no por la incineración”.
No hay mejor residuo que el que no se produce, dijo por su parte Miguel Rivas, de Greenpeace, quien además mencionó que México lidera la lista de países que consumen más refresco y agua embotellada en el mundo, de ahí que los plásticos de un solo uso representen la basura que más se produce en todo el territorio nacional.
Por eso, la solución ante el problema de la generación de residuos no radica tanto en su disposición final, si no en el hecho de que los residuos deben reducirse desde su origen.
Cabe recordar que los rellenos sanitarios del Estado de México han rebasado su vida útil; sin embargo, además de las 16 mil toneladas de basura que se generan en los 125 municipios mexiquense y que van a parar a esos sitios, la entidad también recibe 14 mil toneladas provenientes de la Ciudad de México.
Esto se debe al Convenio de Coordinación para impulsar el Manejo Integral de los Residuos Sólidos que firmaron los gobiernos de la entidad mexiquense y la Ciudad de México en octubre de este año. Con este acuerdo, los municipios del Estado de México se convierten en el basurero de la ciudad.


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