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India, el país con más menores explotados

Con unos 50 millones de niños trabajadores, la India es el país del mundo con mayor incidencia de empleo infantil, una cifra que se redujo en diez millones en los últimos años, según las estimaciones de las ONG.

El Gobierno asegura que esa caída fue todavía mayor, al pasar de los doce millones de menores explotados que el país registraba en 2004 a los cinco millones de la actualidad.

Hoy es el día Internacional contra el Trabajo Infantil y 168 millones de menores sufren explotación infantil en el mundo, ránking liderado por la India.

"Recuerdo que cuando comencé a luchar en contra de la explotación infantil hace unos 20 años la cifra global alcanzaba los 250 millones de niños y ha bajado hasta los 168 millones", dice a Efe el presidente de la Marcha Global contra el Trabajo Infantil, Kailash Satyarthi.

De acuerdo con los datos de estas organizaciones, también el número de niños no escolarizados se ha reducido a menos de la mitad, de 130 millones hasta casi 60 millones.

Imtiaz Ali tiene trece años y nació en el estado de Bihar, en el norte de la India, dónde fue engañado por su tío para viajar a Nueva Delhi, ciudad en la que, supuestamente, "estudiaría y aprendería un oficio".

Pero una vez allí, fue reducido prácticamente a un estado de esclavitud y obligado a trabajar en una fábrica desde las 13.00 horas hasta las 04.00 o 05.00 de la madrugada a cambio de un salario de 50 rupias (0,62 euros/0,84 dólares) semanales.

Ali asegura a Efe que allí no le "dejaban dormir", no le "daban nada de comer" y no tenían "ningún baño".

Un buen día todo cambió, cuando fue rescatado por activistas de la ONG Bachpan Bachao Andolan de Satyarthi y llevado al hogar Bal Ashram, donde estudia séptimo grado y sueña ahora con ser ingeniero.

En casos como el de Ali, Satyarthi advierte de las consecuencias que la explotación trae para estos menores, que "están atrapados en la esclavitud y pierden toda su infancia, aspiraciones, futuro, oportunidades, educación y, lo más importante, su libertad".

La India lidera la lista mundial de países con más niños trabajadores, la mayoría de los cuales -un 60 por ciento- se dedican al sector de la agricultura, a menudo considerado una "ocupación vedada".

Otros muchos trabajan en la producción de objetos "que se utilizan de forma global", como zapatos y alfombras, los cuales, tal y como recuerda Satyarthi, son utilizados principalmente por los europeos y estadounidenses.

En la India y en otras economías de rápido crecimiento donde la clase media se expande a gran velocidad, la población requiere empleados domésticos "baratos y dóciles" y "los trabajadores más baratos y dóciles son los niños".

Uno de los aspectos que más preocupa a la ONG es el de la prostitución, ya que calcula que entre seis y nueve millones de niñas son obligadas a ejercerla en todo el país.

Por norma general, los menores indios son captados por traficantes que los venden a agencias de empleo a cambio de grandes sumas de dinero, mientras que los niños no suelen recibir ninguna compensación por sus labores.

El trabajo infantil genera en el mercado negro entre 34 y 259 millones de dólares, mientras que el comercio sexual produce entre 30.000 y 343.000 millones anuales, según Bachpan Bachao Andolan.

"El crecimiento y la economía de mercado no pueden prosperar dando la mano a la esclavitud y el tráfico infantil. No puedes hacer este mundo mejor, más pacífico y apto para vivir teniendo el peso de la esclavitud infantil no en tu espalda, sino en tu cara", reclama.

El aumento de la inversión en educación, la creciente concienciación social, las iniciativas judiciales y el papel de los medios de comunicación han favorecido, a juicio del presidente de la Marcha Global, la reducción de la explotación infantil.

Pese a este descenso, muchos millones de menores siguen siendo forzados cada día a trabajar a cambio de salarios mínimos o nulos, y en condiciones infrahumanas.

Es el caso del joven de 11 años Saddam Hussain, que recoge basura en la calle para sobrevivir, un trabajo que le reporta entre 200 y 300 rupias (2,50 – 3,75 euros / 3,40 – 5,05 dólares) al día.

Hussain no tiene madre y está a cargo de su padre, un conductor de "rickshaw" (triciclo que hace las veces de taxi), con el que, asegura, "sólo va a casa una vez a la semana".

Manish, de 12 años y originario del estado de Madhya Pradesh, por su parte, huyó de su padre alcohólico y maltratador, y mendigó en las estaciones de trenes hasta que fue rescatado por Bachpan Bachao Andolan.

"Había gente que me robaba el dinero que ganaba de mendigar, algunos abusaban de mí o me pegaban, también la policía. Un día me puse muy malo y nadie me llevaba al hospital", se lamenta Manish.

(Con información de EFE)

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