Inter… ¿qué? ¡Intersexualidad!

Desde la realización de los primeros estudios para “entender” a la homosexualidad, infinidad de médicos, científicos sociales, partidarios religiosos y activistas han buscado la manera de “clasificar” y nombrar todo aquello que no se incluya en el binomio de hombre-mujer heterosexual. La conclusión más concreta sobre el origen de la orientación sexual y la identidad de género recae en la propia naturaleza y en la biología de cada ser humano; incluso se ha pensado que esta  variación natural se desarrolla antes del propio nacimiento, por causa de factores genéticos. En el argot de la diversidad sexual, se ha conjuntado a
febrero 4, 2017

Desde la realización de los primeros estudios para “entender” a la homosexualidad, infinidad de médicos, científicos sociales, partidarios religiosos y activistas han buscado la manera de “clasificar” y nombrar todo aquello que no se incluya en el binomio de hombre-mujer heterosexual.

La conclusión más concreta sobre el origen de la orientación sexual y la identidad de género recae en la propia naturaleza y en la biología de cada ser humano; incluso se ha pensado que esta  variación natural se desarrolla antes del propio nacimiento, por causa de factores genéticos.

En el argot de la diversidad sexual, se ha conjuntado a lo LGBTTTI (lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero, travesti e intersexual) como una forma de referirse a las personas que no van de la mano con la heteronormatividad; quienes, además, poseen características sexuales diferentes, necesidades comunes y, en muchas ocasiones, buscan la reivindicación de su papel en la sociedad, debido a la situación de discriminación en la que se encuentra dicha población.

Lo único cierto es que la sexualidad humana resulta altamente amplia y diversa; sin embargo, estos temas siguen en el desconocimiento, por lo que la generación de hipótesis y estudios cada vez son mayores, especialmente en el campo de la última letra de este alfabeto: la intersexualidad.

Según algunos estudios, la intersexualidad se presenta en aproximadamente menos del uno por ciento de los nacimientos en el mundo, lo que hace difícil su comprensión, además de que la ignorancia conlleva a que las personas con esta condición biológica sean vistas y tratadas como “anormales”, incluso por la propia medicina.

De manera simple, esta es una variabilidad en la composición corporal que se concentra en los caracteres sexuales, es decir, una persona puede nacer con genitales típicos de una mujer, pero en su interior puede tener testículos o un pene diminuto, aunque también suele suceder el caso contrario, en el que un varón puede desarrollar los órganos sexuales de una mujer, pero sin que se desarrollen por completo.

Lo que antes se conocía como “hermafroditismo” no siempre se hace evidente al momento de nacer. Algunas veces, una persona no descubre que tiene una anatomía intersexual sino hasta la pubertad, cuando se presentan los cambios corporales, mejor conocidos como caracteres sexuales secundarios.

No obstante, muchos son los casos donde los padres de las personas intersexuales imponen el sexo de los infantes al nacer, a través de operaciones de reconstrucción genital; estas acciones, en la mayoría de los casos, impiden su libre desarrollo sexual y provoca en ellos conflictos sobre su identidad. Ejemplo de ello es la modelo belga de 28 años Hanne Gaby Odiele, quien recientemente declaró ser intersexual, subrayando que desde los 10 años sus padres la sometieron a decenas de operaciones para definir su sexo sin su consentimiento, lo que provocó en ella traumas emocionales, inseguridades, miedo de sobre su cuerpo y rechazo social.

"Es muy importante para mí que en este momento de mi vida se rompan los tabúes. En este punto, en esta época, debería ser perfectamente normal hablar de la intersexualidad", dijo para un periódico estadounidense.

Sus palabras dan en el punto preciso: se debe romper el tabú de la intersexualidad y la única manera para lograrlo es a través del conocimiento, la información, la empatía. Debemos entender que esta condición no es una patología y definitivamente no es una malformación. Tampoco es una etapa de transición, una identidad de género o experiencia transexual, ni mucho menos es un factor que impida a un ser humano ser feliz.

La intersexualidad es otro eje más de la diversidad sexual, que debe ser tomada en cuenta por todas y todos. Las y los intersexuales tienen el derecho a vivir libremente, sin ataduras de elegir entre “hombre” o “mujer” ni operaciones de por medio. Tienen derecho a que sea el conocimiento el que derrumbe los prejuicios y no la ignorancia la que los encierre en el estigma.

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