El Ejército de la república africana de Zimbabwe ha depuesto al presidente, Robert Mugabe, la madrugada de este miércoles, en una acción que a todas luces parece un golpe de Estado, aunque los portavoces castrenses han indicado que “…no se trata de una toma del Gobierno por parte de los militares”.
La tensión en el país africano se agudizó cuando Mugabe destituyó el pasado 7 de noviembre al vicepresidente, Emmerson Mnangagwa, de 75 años, uno de los hombres fuertes del partido presidencial Unión Africana Nacional de Zimbabwe-Frente Patriótico (ZANU-PF por sus siglas en inglés), militar que luchó en la guerra de independencia en la década de los setentas del siglo pasado, y quien tenía intenciones de suceder a Mugabe en la presidencia de Zimbabwe.
El partido de oposición, el Movimiento para el Cambio Democrático (MDC) indicó que este movimiento es una respuesta de Mugabe para quitar del escenario político a una figura fuerte para la presidencia, pues el aún presidente trabajaba para allanar el camino para que su esposa, Grace Mugabe, lograra el cargo de Ejecutivo en esa nación africana, y que sí es un golpe de Estado.
El jefe del Ejército, Constantino Chiwenga, indicó que la institución estaba preparada para realizar una purga de los “criminales” que rodean al presidente. Esa institución salió a las calles de Harare, la capital, apresaron a Ignatius Chombo, ministro de Economía, tomaron la televisión del Estado, y, de acuerdo con una declaración del presidente sudafricano, Jacob Zuma, sometieron a arresto domiciliario a Mugabe y su familia.
El portavoz del Ejército, general Sibusiso Moyo, indicó que “no se trata de una toma del Gobierno por parte de los militares… nuestro objetivo son los criminales del entorno del presidente que están cometiendo crímenes. Una vez cumplamos con nuestra misión esperamos que la situación regrese a la normalidad”.


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