Ixtlahuaca, refugio operativo del crimen organizado en Edomex

Ixtlahuaca volvió al centro de la atención pública luego de que autoridades federales desmantelaran una red de corrupción relacionada con el robo de hidrocarburos, en la que operaba una estructura del crimen organizado. No es la primera vez que este municipio del Estado de México aparece en la conversación nacional: tan solo en marzo pasado, fueron desmantelados dos narcolaboratorios en su territorio
junio 30, 2025

Durante más de seis meses, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Fiscalía General de la República, la Marina y la Guardia Nacional siguieron los movimientos de una red delictiva dedicada al robo y comercialización de hidrocarburos (huachicol); uno de los principales centro de operación es Ixtlahuaca, municipio del norte del Estado de México, donde residía y operaba el principal líder de la organización.

El resultado fue un golpe coordinado en cuatro entidades —Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo y Querétaro— con 12 cateos simultáneos, la participación de más de 330 elementos de seguridad, 62 vehículos, 12 drones, aeronaves, peritos y equipos especializados. La red desmantelada causaba pérdidas anuales a Petróleos Mexicanos (Pemex) por más de 1,200 millones de pesos.

Narcolaboratorio

En marzo, las autoridades del Estado de México aseguraron un vehículo abandonado con tambos llenos de posible droga similar a la del cristal; el hallazgo está vinculado con la localización de un laboratorio clandestino en Ixtlahuaca. Encontraron 20 tambos con posible droga sintética en Ixtlahuaca, al norte de la entidad. Los contenedores, de 200 litros cada uno, estaban ocultos dentro de una camioneta y entre la maleza en un camino rural. La sustancia hallada es similar al cristal, según informaron las autoridades.

El hallazgo está relacionado con el desmantelamiento de un narcolaboratorio descubierto el 12 de marzo en la comunidad de San Juan de las Manzanas, también en Ixtlahuaca. En ese operativo, fuerzas federales y estatales aseguraron 70 kilos de droga sintética y más de un centenar de bidones con precursores químicos, además de equipo especializado para la elaboración de estupefacientes.

Leer más en: Aseguran 20 tambos con droga en Ixtlahuaca vinculados a narcolaboratorio

“Don Checo”, el operador de Ixtlahuaca

El primer operativo ocurrió en San Pablo de los Remedios, comunidad de Ixtlahuaca, donde fue detenido Cirio Sergio Rebollo Mendoza, alias “Don Checo”, señalado como líder de la red, junto con siete personas. En otro punto del municipio, cayó su hijo, Diego Rebollo González, con seis presuntos cómplices. En total, las autoridades aseguraron 36 vehículos, incluidos cuatro blindados, armas de fuego y documentación apócrifa.

Estos hallazgos confirmaron que Ixtlahuaca no era solo un punto de paso: se trataba de una plataforma logística clave para el resguardo, traslado y protección de combustible robado, operando bajo la protección de policías municipales.

Polotitlán, Nopaltepec y la red de gaseras fachada

En Polotitlán, otro municipio mexiquense, las autoridades localizaron el “Restaurante Lety”, donde se capturó a Luis Alberto Nieto Mendoza y cinco personas más. En el lugar había siete pipas, tres tanques tipo salchicha, cinco tractocamiones y dos cajas secas, todos adaptados para el transporte ilegal de gas LP.

Otro cateo se llevó a cabo en una gasera clandestina en El Tesoro, Polotitlán, donde se aseguraron ocho tractocamiones y nueve contenedores. En Nopaltepec, se descubrió otra toma clandestina dentro de una gasera; cuatro personas fueron detenidas y se decomisaron varios autotanques y efectivo en el sitio.

Protección institucional: complicidades municipales y federales

Las autoridades confirmaron que la organización contaba con protección de funcionarios y policías municipales, especialmente en el Estado de México, Querétaro e Hidalgo. Uno de los detenidos fue Israel Molina Núñez, mando medio de la Dirección de Seguridad Pública de Jilotepec, quien habría facilitado las operaciones del grupo delictivo.

También se investiga la participación de autoridades estatales y federales, así como la complicidad de empresas que compraban combustible robado, las cuales habrían participado en esquemas de lavado de dinero y simulación de contratos.

“El Flaco de Oro” y el alcance nacional de la red

En la Ciudad de México, en la colonia Narciso Mendoza, alcaldía Tlalpan, fue detenido Luis Miguel Ortega Maldonado, alias “El Flaco de Oro”, otro de los cabecillas. En el lugar se incautaron 100 dosis de cocaína. La red operaba con un alcance transregional: además de los inmuebles asegurados en Edomex, se realizaron cateos en Saltillo y Tampico, donde se encontraron más de 12 millones de litros de hidrocarburos y flotillas de transporte especializadas.

Las autoridades también revelaron el papel de operadores financieros, como Heréndira “N” y Aurelio “N”, encargados de simular legalidad mediante documentación falsa y contratos simulados con empresas fachada.

El costo del crimen: armas, lujo y animales exóticos

Los operativos realizados este fin de semana permitieron decomisar:

  • Más de 150 millones de pesos en efectivo, vehículos y bienes.
  • 48 vehículos: tractocamiones, cajas secas, pipas y blindados.
  • 36 armas de fuego, incluidas de uso exclusivo del Ejército.
  • Doce inmuebles utilizados como bodegas o centros de acopio.
  • Animales exóticos: jaguares, leones y monos araña usados como símbolos de poder.
  • Cocaína y otras drogas, halladas en varios cateos.

Una estructura paralela al Estado

La magnitud del operativo y la sofisticación de la red desmantelada revelan algo más profundo: la existencia de una estructura criminal paralela al Estado, que logró infiltrarse en cuerpos policiacos, municipios y hasta en instancias regulatorias sin ser detectada.

Ixtlahuaca, hasta ahora ausente del mapa del crimen organizado de alto impacto, aparece como un nodo fundamental en la red del huachicol, sostenida por complicidades institucionales y una cadena de corrupción aún por desenredar.

El siguiente paso: las redes empresariales

La investigación sigue abierta. La Fiscalía General de la República y la Unidad de Inteligencia Financiera buscan identificar a las empresas que compraban hidrocarburos robados y a los funcionarios que, desde dentro del aparato estatal, facilitaron el crecimiento de esta red.

Mientras tanto, el gobierno federal presenta el operativo como un golpe estructural al crimen organizado. Pero el verdadero desafío, ahora, está en desmantelar la red de protección política, institucional y empresarial que la sostuvo durante años.

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