El posible regreso de Javier “Chicharito” Hernández para despedirse en las Chivas tiene similitudes con lo que fue su debut con los rojiblancos, la principal: la incertidumbre. Cuando “el Chepo” lo debutó en aquel momento, como sucede hoy, Javier pasó por momentos difíciles tanto en lo físico como en lo anímico.
Una lesión y una rehabilitación larga hizo que perdiera el ritmo y, finalmente, la carrera para ser incluido en la plantilla de la Selección Mexicana que disputaría el mundial sub-17 en Perú en el 2005. Jesús Ramírez, el técnico de aquella legendaria escuadra, eligió a Ever Guzmán, un delantero nacido en Celaya, para que ocupara un sitio en la delantera mexicana junto a Carlos Vela y Giovani Dos Santos, por lo que “el Chicharito” se quedó fuera de la lista definitiva.
En ese momento, el tiempo y los resultados le dieron la razón a Chucho Ramírez por su elección: Ever Guzmán fue uno de los mejores y un gran revulsivo. Entraba de cambio y aún así anotó cuatro goles, solo uno menos que Carlos Vela –que se coronó campeón de goleo del certamen– y la selección ganó un histórico título.
DESILUSIÓN Y DESCENSO
Pero en lo anímico, el haber quedado al margen de esa selección histórica fue un golpe terrible para el nieto de don Tomas Balcázar. Por si fuera poco, fue mandado a jugar con el Coras Tepic en la liga de ascenso, un equipo “filial” de Chivas en donde José Luis Higuera y Angélica Fuentes formaron una sociedad prácticamente secreta. La mayoría de aquellos campeones sub-17 tuvieron como premio el ser integrados al menos al primer equipo de sus respectivas escuadras, aunque no todos debutaron, Javier “el Chicharito” Hernández fue a segunda y la diferencia calaba el orgullo.
Al año siguiente, fue reintegrado al primer equipo de Chivas, donde logró debutar estrenándose con un gol ante el Necaxa. Fue su única anotación en ese torneo. Las temporadas del 2007 y 2008 fueron bastante grises, entre los cuatro torneos apenas pudo alinear en trece juegos, no anotó un solo gol.
PENSÓ RETIRARSE
Javier estaba desesperado, desilusionado, ya estudiaba administración de empresas en la Universidad del Valle de Atemajac, por su mente pasaba dar un paso de costado. Lo tenía muy claro: NO iba a ser un jugador del montón, se puso un último plazo de un año para tener éxito en lo deportivo o se dedicaría de lleno a su carrera universitaria.
Ese reto funcionó: cuatro goles en 15 juegos en el Clausura 2009, y le enseñó el camino. Al torneo siguiente, el Apertura 2009, fue cuando finalmente detonó la carrera de Javier. Terminó como el tercer máximo goleador del torneo al anotar 11 goles en 17 partidos, convirtiéndose ya en un jugador titular de sus amadas Chivas. Había acertado en postergar sus pensamientos de retiro prematuro, doña Luchita y don Tomás, sus abuelos, fueron piezas claves para que no claudicara.
EL NEGOCIO DE DON JORGE
Al año siguiente, se volvió a enrachar, visores del PSV Eindhoven, el Wolsburg de Alemania y el Valencia de España, fueron los primeros equipos en detectarlo. Pero, sorpresivamente, de manera secreta Jorge Vergara negoció con el Manchester United a su joya, en un precio poco común y estratosférico para el mercado mexicano; 10 millones de dólares y un juego del equipo inglés en México para inagurar su nuevo estadio selló el trato.
AL MADRID, EL NEGOCIO DE FLORENTINO
Dicen que en la vida y en los negocios nada es casualidad. Cuando faltaba solo un día para el cierre de registros en España, de manera sorpresiva –porque no estaba en el radar ni del equipo ni de la prensa cercana– se anunció la llegada de Javier “Chicharito” Hernández al Real Madrid.
Fueron muchos los periodistas españoles, y en diversas partes del mundo, los que calificaron la contratación de Javier Hernández como un pago de soborno al gobierno de Peña Nieto. La prensa española la tenía clara. Era un modus operandi común de la empresa de Florentino para ganar contratos gubernamentales, lo hacía de forma muy común para quedar bien.
“Florentino Pérez preside dos de las marcas más poderosas de España: el Real Madrid, por el que es reconocido internacionalmente, y el grupo constructor ACS, que gana 105 millones de euros cada día. La tormenta estalló recientemente: todo indica que Pérez –empresario cercano a Enrique Peña Nieto– utiliza el equipo de futbol para conseguir favores gubernamentales y ganar licitaciones. Los escándalos del empresario implican a países latinoamericanos: contrató al delantero colombiano James Rodríguez un mes después de conseguir un megaproyecto en Colombia, y anunció la incorporación de Javier Chicharito Hernández dos semanas después de conseguir un proyecto en México (PEMEX) que ronda los 7 mil 800 millones de pesos” publicaron algunos medios muy importantes a nivel nacional e internacional. https://www.proceso.com.mx/reportajes/2014/10/25/real-madrid-el-sucio-trasfondo-en-la-contratacion-del-chicharito-138885.html
Más allá de las coincidencias o los sobornos de Florentino, Javier Hernández logró captar las simpatías de los aficionados al equipo merengue. Su mejor momento fue el haber anotado gol al Atlético de Madrid, a paar de que CR7 estaba en las postrimerías del partido que instaló al equipo en las semifinales de la Champions League. Su accionar en el equipo fue corto y discreto, competía contra Benzema y Gareth Bale, aún así, logró anotar 9 goles en 31 juegos antes de partir a Alemania. El resto de la historia es de todos conocida.
“EL BORJITA” DE LOS MILENIALS
Esos fueron los momentos de plenitud, gloria y el punto más alto en la carrera del Chicharito, a quien nadie le regaló nada. Él mejor que nadie sabía de sus defectos, pero confiaba demasiado en sus capacidades. Tener bien amueblada la cabeza, lamentablemente NO es una característica que abunde entre los futbolistas y él era (o es) uno de los pocos.
Su técnica siempre estuvo lejos de ser la mejor, pero por su posición y su olfato, la fortuna del goleador hacía que se notaran menos. A final de cuentas los goles cuentan lo mismo, no importando si la metes en un ángulo, con la rodilla, la nariz o la mollera o las nalgas. Son muchos los aficionados rucos como yo que encontramos muchas semejanzas entre el comportamiento goleador de Enrique Borja con “el Chicharito”.
Eran de esos goleadores especiales, capaces de anotar goles como si fueran una obra maestra y otros, infames. Parecían tener un imán, solían estar colocados a donde iba a llegar el balón. Nunca dudaron de intentarlo. Eran de esos “caza-goles” que hacían y hacen vibrar a millones.
Pero como todo en la vida, nada es para siempre. La brillante carrera de Javier Hernández entró en el ocaso desde hace tiempo. A los 35 años, sufrió la lesión más importante de su trayectoria y la más temida por la mayoría de los jugadores y mucho más a esa edad: rotura de ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha.
EL FANTASMA DE RONALDO
Se trató de una lesión grado tres, lo que significa que el tendón rotuliano se rompió completamente. Este tipo de lesiones siempre amenaza la continuidad de los futbolistas por su tiempo de rehabilitación, que va de los seis a los nueve meses, pero más allá de la rehabilitación viene la confianza, esta lesión es similar como la que sufrió Ronaldo Nazario en el Milán, solo que el astro brasileño la sufrió en dos ocasiones cuando tenía 24 años, el mexicano tiene 11 años más, lo que agrava la situación.
Igual que el brasileño, Javier “Chicharito” Hernández se lesionó gravemente sin contacto de rival alguno. En diciembre se cumplirán los seis meses de su grave lesión. Los pronósticos más optimistas hablaban precisamente de medio año para rehabilitar el tendón, pero aún no estaría en condiciones de jugar en alto rendimiento.
Los especialistas de medicina deportiva refieren que el tiempo mínimo que tienen registrado de que un jugador volvió a la cancha de una lesión similar es de 8 meses, pero se trata de jugadores menores de 26 años. Es decir que, si todo sale perfecto, Javier Hernández podría jugar otra vez a finales de febrero del 2024.
Confiamos que todo salga bien, pero justo ahí viene la pregunta: ¿Regresará al 100% de su nivel? Por supuesto que a los millones de chivahermanos pensar en la llegada del “Chicharito” les genera una enorme ilusión. Sin embargo, nos guste o no, para la familia Vergara su llegada significa en datos duros una gran inversión. Tienen que pensar como empresarios más que como aficionados, a final de cuentas es su dinero y nadie, en estos tiempos, está para regalarlo.
MENTIRAS DE LIBERTAD
Muchos aficionados se confunden a la hora de suponer que el jugador llega libre porque termina su contrato con el otro club. Ese concepto de “libertad” no significa NECESARIAMENTE que el jugador llegará GRATIS o SIN COSTO, ya que en estos casos el tema NO es así de bonito como lo pintan.
Si bien es cierto Chivas NO tendrá que pagar dinero por transferencia por derechos federativos al Galaxy, su posible llegada tampoco sería GRATUITA con el sueldo y nada más. En estos casos, lo que se ahorran de transferencia entre club y club no es íntegro, ya que los jugadores “libres” cobran esa “libertad” bajo otros conceptos como FICHA POR FIRMA, independientemente del sueldo.
Por ejemplo, si un jugador que costaba 5 mdd queda libre, es una constante que el representante del jugador pedirá a su nuevo club unos 3 mdd por firmar y esclavizarse con un nuevo contrato. Tres millones que deben sumarse a los sueldos o bonos. Efectivamente, sí hay un ahorro para el club, pero tampoco es gratis, en esa “libertad” el que gana es el jugador y su representante.
Javier Hernández, desde hace algunos años, dejó la empresa de Eduardo Hernández llamada Promofut, que durante mucho tiempo tuvo (o tiene) secuestrado la plantilla de Chivas. Porque infinidad de jugadores del primer equipo, expansión, fuerzas básicas, por las buenas y, generalmente, por las malas están firmados con esta empresa, pero mantiene una relación “comercial” verdaderamente amistosa.
ASEGURAR SU FUTURO
Nos dicen en Los Ángeles que desde hace bastante tiempo los dineros y contratos de CH14 los maneja Loren, un representante español que es duro para el dinero. A sus 35 años, con quien decida firmar será el último gran contrato en lo económico para Javier «Chicharito” Hernández, de eso no hay duda, por lo tanto, no cederá tan fácil o eso se espera.
Sus tiempos mejores en la cancha ya fueron, pero CH14 vende playeras, boletos, patrocinadores, eso lo hará redituable a corto plazo por las expectativas que genera. Dependiendo de lo que demuestre en la cancha y el arreglo, si por algo ya no es el mismo a mediano y largo plazo, podría ser una carga financiera si le “pican” los ojos a los Vergara con un contrato multianual.
Volver al primer amor en el futbol en el final de la carrera tiene una dosis muy cargada de nostalgia, pero los casos de éxitos rotundos son muy pocos. La mayoría tuvieron regresos discretos: Wayne Rooney al Everton, Thierry Henry al Arsenal, Fernando Torres al Atlético de Madrid, Tevez al Boca, la lista es larga.
¿GARANTIA DE NEGOCIO Y GOLES?
Pensemos con la razón más que con el corazón. Es evidente que a Chivas le urge, desde hace años, un “9 matón” que anote muchos goles. ¿En su presente, regresando de una grave lesión y rumbo a los 36 años, Javier Hernández es garantía de éxito en la ofensiva? Sus números en la MLS antes de la lesión fue de 38 goles en 76 juegos un promedio de .5 goles por partido en una liga con defensas de pena ajena.
Comprar y negociar con dinero ajeno es simple: NO hay riesgo real alguno. No sucede lo mismo si fuera nuestro dinero. Por popularidad, por ilusión, no hay dudas: CH14 es garantía. En la cancha y en el tiempo de posible contrato multianual es cuando surgen las dudas. Ya tiene 35 años, ¿y si no regresa al 100%? ¿y si no aparecen los goles? ¿aceptará algunas suplencias? Son muchas interrogantes.
Chivas buscará un contrato bueno al corto plazo y condicionado a resultados. Javier Hernández buscará firmar su último gran contrato, un contrato multianual GARANTIZADO, su trayectoria lo avala, su marketing lo asegura. En las próximas semanas se despejarán las dudas, en este momento las chivas están atrapadas entre la ilusión y la inversión. ¡Hagan sus apuestas!
“Está bien celebrar el éxito, pero es más importante prestar atención a las lecciones del fracaso”, Bill Gates.


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