Las redes sociales se convirtieron en un escaparate para los futbolistas, sobre todo los más jóvenes. Entre reflectores, TikToks y una atención mediática que hace 15 años no existía, muchos se pierden entre las garras de la fama. Pero ese no es el caso de Jesús “Canelo” Angulo, quien ha aprovechado ese espacio para mostrar una cara distinta del futbolista profesional.
El inicio en casa
Como muchos, su carrera comenzó en su lugar natal, Sinaloa, con las Águilas de la UAS en 2009. Poco después se unió a las fuerzas básicas de Xolos de Tijuana, un club entonces en crecimiento. En 2014, Daniel Guzmán lo registró con el primer equipo, pero no pasó las pruebas físicas y fue enviado a la Sub-20.
Pasaría un año con los fronterizos antes de ser enviado a Dorados de Sinaloa, otro club del Grupo Caliente. El regreso a casa parecía una oportunidad para asentarse, y así fue.

Primeros pasos en primera
En 2016 cumplió el sueño: debutó en Copa MX ante Leones Negros. Poco después vendría su estreno en Liga MX, precisamente contra el Toluca. Los sinaloenses perderían 3-0 y, más adelante, descenderían. Un golpe duro para un jugador que apenas buscaba un lugar.
Aun así, su talento llamó de nuevo la atención de Xolos, que lo repatrió en el Apertura 2018. Ese sería el punto de partida para una carrera más estable.
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Selección, lesiones y golpes del destino
En 2019 llegó al Necaxa y también su primer llamado a la selección mayor. Su debut fue contra Trinidad y Tobago, en el renovado estadio Nemesio Diez, ese mismo lugar que años después sería su casa.
Ese mismo año llegó a Chivas. Aunque tuvo momentos destacados, su paso fue irregular. En un partido contra Pumas sufrió una dura lesión tras chocar con Alfredo Talavera. Y en 2021 viviría uno de los episodios más complejos de su vida: fue víctima de un secuestro exprés junto a un acompañante. Afortunadamente, ambos salieron ilesos, pero el impacto emocional quedó marcado.

Bronce olímpico e influencer sin poses
2021 no solo fue tragedia. También formó parte del equipo olímpico que ganó el bronce en Tokio. Allí comenzó a compartir contenido en redes sociales, mostrando un lado relajado, curioso, auténtico. Lejos de ser una distracción, las redes se convirtieron en un escape. Inició un podcast y entrevistó a figuras como JJ Macías y Alexis Vega. No solo era buen jugador, también buen conversador.

Le dio vida a la Fiera
A finales de 2022 llegó a León. En apenas un semestre ganó la Concachampions, su primer título como profesional. Pero el destino lo llamaba otra vez: Toluca puso el ojo en él.
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Con el Diablo, fuego y goles
Con los Diablos marcó su primer hat-trick como profesional y firmó sus mejores cifras: 19 goles y 11 asistencias en 83 partidos. Más allá de los números, su presencia fue vital. En la cancha, en el vestidor, en las redes, fue un referente.

En 2024, Jesús «Canelo» Angulo entrevistó a Alexis Vega, ilusionando a la afición con su regreso. En la fase regular, marcó tres goles a Juárez y contribuyó decisivamente para que Toluca ganara su onceava estrella.
Y cuando el silbatazo final llegó, celebró como solo él podía: con una videollamada a Peso Pluma desde el vestidor.
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El influencer que no se mareó
Canelo en Toluca no fue solo un jugador mediático. No se dejó arrastrar por los reflectores ni el ego. Encontró equilibrio entre la disciplina y la alegría. Su forma de vivir el fútbol, más humana, más libre, lo volvió imprescindible.



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