Joquicingo el municipio colapsado

El sismo de 7.1 grado del pasado 19 de septiembre dejó a Joquicingo y Ocuilan como los municipios más afectados del Estado de México. Sólo en Joquicingo -un pequeño municipio enclavado a 36 kilómetros de la capital mexiquense- 50 viviendas colapsaron y más de 180 quedaron con fisuras o algún daño estructural, la mayoría de ellas edificadas con adobe. Pero llegar a ese municipio no es fácil luego del sismo, el principal acceso carretero se encuentra cerrado por el desgajamiento de los cerros. Un día después del sismo, el corazón de Joquicingo se encontraba prácticamente paralizado, la parroquia de la
septiembre 21, 2017

El sismo de 7.1 grado del pasado 19 de septiembre dejó a Joquicingo y Ocuilan como los municipios más afectados del Estado de México.

Sólo en Joquicingo -un pequeño municipio enclavado a 36 kilómetros de la capital mexiquense- 50 viviendas colapsaron y más de 180 quedaron con fisuras o algún daño estructural, la mayoría de ellas edificadas con adobe.

Pero llegar a ese municipio no es fácil luego del sismo, el principal acceso carretero se encuentra cerrado por el desgajamiento de los cerros.

Un día después del sismo, el corazón de Joquicingo se encontraba prácticamente paralizado, la parroquia de la Virgen de la Asunción cerró sus puertas por las afectaciones, los negocios que no sufrieron daños optaron bajar sus cortinas, mientras que otros más vivales hacían su agosto vendiendo hasta al doble los productos comentaron los lugareños a AD.

Pero un recorrido por las calles León Guzmán y Benito Juárez deja al desnudo un auténtico corredor de destrucción, a la derecha bardas de adobe colapsadas, a la izquierda fachadas que se sostienen sólo de milagro pero que el más mínimo empujón las echaría abajo, metros enfrente un techo colapsado, más allá una vivienda que se vino abajo y a lo lejos una barda que se aferra a no caerse sosteniéndose apenas con unas vigas.

Ni la visita del nuevo gobernador Alfredo del Mazo le devolvió al brillo a ese municipio. Al mediodía lugareños con techos y bardas a punto de colapsar no habían desalojado sus casas argumentando que esperaban a alguna autoridad que les pudiera ayudar.

Mientras que la gendarmería local y estatal sólo servían para agilizar el poco tráfico que hay en las empolvadas calles del municipio.

En Joquicingo prácticamente ningún lugareño se ha ocupado de levantar su escombro o siquiera barrerlo; mientras que las aulas de la primaria han sido habilitadas como albergue temporal y centro de acopio.

Kilómetros adelante en el municipio de Ocuilan el paisaje es similar. Desde temprano los mirones del pueblo se reunieron en lo que queda de la parroquia de Santiago Apóstol para observar como maquinaria pesada la derribaba pues -dicen- los daños son muy graves.

Pero al final la parroquia no termina de ser derribada pues sus más de 300 años de antigüedad la vuelven un monumento histórico; mientras que las edificaciones junto a la parroquia tienen más de 400 años de historia confirman los lugareños.

A unos metros en el barrio de San Sebastián, la iglesia del mismo nombre también se encuentra a punto de colapsar, la bóveda que antes era redonda hoy es ovalada, mientras que las paredes presentan grandes fisuras que han obligado a sacar las imágenes religiosas.

En la comunidad de Santa Martha en Ocuilan también se reportaron grandes afectaciones pues por aquí y por allá se pudieron ver bardas de concreto colapsadas, la malla de la primaria a punto de caerse y la vieja barda del panteón hecha pedazos.

Pero si algo bueno dejó el sismo fue la solidaridad que mostraron los mexicanos. Más allá de las rapiñas, las disputas por los apoyos y los abusos de personas que aprovechaban la tragedia para surtir sus despensas.

En todo el recorrido de AD por las zonas siniestradas se encontraron centros de acopios desbordados, camionetas y autos de la sociedad civil que iban a descargar despensas, cobijas, ropa y hasta alimento para perros en los centros de acopio.

Camionetas particulares que iban y venían ofreciendo comida, aguas, lonches y herramienta en las zonas de trabajo. Brigadas de estudiantes apoyando en lo que se necesite y algunos incluso, sin darse a abasto armando las despensas.

Brigadas de jóvenes sacando escombro y basura de las casas colapsadas, y amas de casa de las mismas comunidades ofreciendo lo poco que tienen a los voluntarios. Muestras de apoyo que dejan con la boca abierta a cualquiera.

Síguenos

PUBLICIDAD

BOLETÍN

Únete a nuestra lista de correo

Como tú, odiamos el spam

Síguenos