Localizan con vida a Kristina Vladimirovna Romanova, joven de nacionalidad rusa, en Tijuana. Se encuentra bajo resguardo de la Fiscalía del Edomex.
Localizada | La #FiscalíaEdoméx localizó en #Tijuana a la adolescente de nacionalidad rusa Kristina V.R. quien se encuentra en buen estado de salud y está bajo el cuidado de esta Institución. pic.twitter.com/xQdWiHFuHM
— Fiscalía Edoméx (@FiscaliaEdomex) October 3, 2024
Contexto
Marina Vladimirovna Romanova es docente de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex) y es, también, madre adoptiva de la joven rusa Kristina Vladimirovna Romanova, cuyo nombre se ha vuelto familiar por su presunta desaparición en Toluca, sobre todo entre los internautas.
¿Por qué?
Es la fama triste que da el vivir una historia de violencia. Una historia que toma forma, en este caso, desde la voz de la propia Kristina, a decir de las autoridades.
La denuncia
El pasado 10 de septiembre, Marina Vladimirovna denunció que Kristina había sido “secuestrada” por personal del DIF del Estado de México, DIFEM, que se la llevó del Instituto Educativo España, ubicado en el municipio de Zinacantepec. Sobre ello, cabe aclarar algunos puntos que han causado confusión ente la opinión pública.
En un comunicado, dicho centro escolar se deslindó de las acusaciones de secuestro y subrayó que la joven fue retirada por personal del DIFEM y la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) desde octubre de 2023, debido a que se sigue un proceso por presunta violencia en el entorno familiar de Kristina.

Fuentes de la Fiscalía mexiquense precisan que, en octubre de 2023, el DIFEM identificó que Kristina era víctima de violencia en su hogar adoptivo, y le otorgaron acompañamiento para que acudiera a denunciar ante dicha instancia.
La Fiscalía estatal en su momento acreditó que, efectivamente, Kristina fue víctima de violencia sexual.
Ante la Fiscalía, Kristina señaló directamente a su hermanastro, hijo natural de su madre adoptiva, como su agresor, y aseguró que la docente de la UAEMex estaba enterada del abuso que sufrió.
Uno de los reclamos más sensibles, no solo de las mujeres víctimas de violencia de cualquier tipo, sino de la sociedad en general, es creer a las víctimas y asegurar su integridad.
Bajo esta premisa, la Fiscalía extrajo a Kristina de ese entorno familiar con apoyo de la embajada rusa en México e inició la búsqueda de redes de apoyo, es decir, de familiares directos que pudiesen acogerla, sin embargo, al no tener familia en el país, el DIFEM se hizo cargo de la joven en noviembre de 2023. La soledad, el otro gran dolor de muchas víctimas.
Algo más sobre Kristina
Kristina tiene 16 años y parece ya, a su corta edad, haber pasado por mucho.
Más allá de la información que se tiene sobre la violencia que habría sufrido, no tener familia ni en México ni en su natal Rusia es una circunstancia que ningún menor debería sufrir.

La madre adoptiva, quien supuestamente la sacó de Rusia por ser víctima de trata —sin que esto haya podido confirmarse hasta el momento—, acusa de la violencia sexual que Kristina vivió al novio de la joven, un muchacho también de nacionalidad rusa que fue reclutado para insertarse en las fuerzas que se enfrentan en la guerra contra Ucrania.
Es decir, no está localizable para rendir cuentas o para defenderse, cualquiera que sea el caso, pues Kristina solo ha señalado como su agresor a su hermanastro.
Fuentes cercanas a la investigación en la Fiscalía estatal refieren que Kristina habría manifestado en días recientes su intención de dejar de vivir en el DIFEM, sin embargo, no se adoptó ninguna medida para reforzar su seguridad.
Ahora, ante la fuga de la menor, el propio DIFEM procede contra sus servidores públicos para que se castigue a quien resulte responsable de la omisión que resultó en el escape de Kristina.
Muchas preguntas flotan en el aire
¿Por qué Marina Vladimirovna denunció el retiro de Kristina de su centro escolar el 10 septiembre pasado, cuando eso ocurrió en octubre de 2023? ¿Se puede hablar de secuestro cuando la propia madre adoptiva sabía que Kristina permaneció en el DIFEM todo este tiempo, hasta el pasado 28 de septiembre en que habría escapado? ¿Qué falló en el DIFEM para que Kristina no quisiera estar ahí, para que lograra la fuga? ¿Quién va a responder?
Como en toda historia, alguien puede estar mintiendo. ¿Quién miente, quién es inocente… quién culpable?
Y, sin embargo, hay una certeza en todo esto: Urge encontrarla.
De acuerdo con Red Lupa, plataforma digital que da seguimiento y vigilancia de la Ley General en materia de desaparición forzada de personas y desaparición cometida por particulares, en el Estado de México hay 5 mil mujeres desaparecidas.
Hasta el momento no hay rastro de la joven, salvo unas cartas que habría dejado a una amiga con quien compartió techo en el DIFEM que podrían ayudar a encontrarla.
La clave es este caso y en todos los de desaparición de menores que han sufrido algún tipo de vulneración a sus derechos, a su seguridad, es el tiempo. El contrarreloj es el tirano y, a cada minuto, crece la urgencia de encontrarla.
Encontrarla a tiempo, encontrarla bien. Encontrarla para escucharla y ayudarle a estar mejor. Se lo debe el Estado, se lo debe la sociedad. Se lo debe la vida.
Lo último
La tarde de este 2 de octubre, Marina Vladimirovn acudió a instalaciones de la Fiscalía estatal, y ratificó a medios de comunicación que la abordaron su denuncia del secuestro de Kristina en octubre del 2023, asegurando que no le han dado ningún argumento de por qué la sustrajeron del colegio donde estudiaba. Asimismo, negó que la menor hubiese sido víctima de violencia sexual, contradiciendo la versión de la Fiscalía mexiquense.


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