En una elección inédita en la historia del país, la ciudadanía mexiquense votó directamente por quienes integrarán el Poder Judicial del Estado de México. Más de 31 millones de votos fueron emitidos en las cuatro categorías en disputa. De los cuales, 9 millones 184 mil 427 se concentraron en la elección de jueces y juezas. En los distritos judiciales de Tlalnepantla y Nezahualcóyotl, la elección directa de jueces penales abre una nueva etapa de legitimidad para la administración de justicia.
En el Distrito Judicial de Tlalnepantla de Baz, que incluye a los municipios de Tlalnepantla de Baz, Atizapán de Zaragoza, Huixquilucan, Isidro Fabela, Jilotzingo, Naucalpan de Juárez y Nicolás Romero, se eligieron nueve cargos, entre ellos dos en materia penal.
Jueces penales electos en Tlalnepantla
- Liliana Alanís Ruiz – 55,899 votos (2.5451%)
- Carlos Alberto Ortiz Ortiz – 44,300 votos (2.0170%)

Por su parte, el Distrito Judicial de Nezahualcóyotl, que abarca Nezahualcóyotl, Chimalhuacán y La Paz, renovó seis cargos judiciales, con tres espacios asignados a la materia penal.

Jueces penales electos en Neza
- Nuria Andrómeda Pérez Anaya – 59,676 votos (4.3963%)
- Evelyn Mayte Lemus Calzada – 52,588 votos (3.8742%)
- José de Jesús Martínez Zúñiga – 37,512 votos (2.7635%)

Los nuevos jueces penales de Neza y Tlalnepantla asumirán funciones muy importantes en distritos que concentran altos índices delitos de alto impacto. Su papel será fundamental para garantizar procesos justos, ágiles y con apego a los derechos humanos.
¿Qué hace un juez penal?
Un juez penal tiene la responsabilidad de determinar la culpabilidad o inocencia de las personas acusadas de cometer delitos como homicidio, abuso sexual, lesiones, secuestro o robo, entre otros. También resuelven casos bajo el sistema penal para adolescentes. Su función, más allá del acto procesal, implica garantizar que se cumplan los derechos humanos. Así como observar los principios de legalidad, presunción de inocencia y debido proceso, así como emitir resoluciones con perspectiva de género cuando el caso lo requiere.
Estos jueces operan bajo un marco legal complejo. Que abarca desde la Constitución mexicana hasta códigos nacionales como el de Procedimientos Penales o la Ley Nacional de Ejecución Penal. En el caso mexiquense, además, deben juzgar conforme a las leyes estatales y dentro de su estructura judicial.
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La justicia en crisis
El contexto en el que estos jueces habrán de ejercer es preocupante. De acuerdo con el Censo Nacional del Sistema Penitenciario Federal y Estatales 2023, Edomex concentra el 15.4% de la población penitenciaria del país, con 34 mil 772 personas privadas de la libertad. De ese total, 39% no cuenta con sentencia. Lo que implica que más de 13 mil personas están en prisión sin que se haya determinado su responsabilidad penal.
La mayoría de estas personas se encuentra en prisión preventiva oficiosa, una figura que ha sido fuertemente criticada por organismos nacionales e internacionales. Por ser una forma de castigo anticipado y por permitir que miles de personas —muchas de ellas inocentes o sin pruebas concluyentes en su contra— pasen años tras las rejas. En entidades como el Estado de México y Michoacán, el 100% de la población sin sentencia está sujeta a esta figura legal.
La situación es particularmente grave entre adolescentes. El 55.9% de los varones y el 65.4% de las mujeres menores de edad en internamiento preventivo esperaron entre cuatro y seis meses por una resolución judicial.
A ello se suma la alarmante sobrepoblación carcelaria. Los penales mexiquenses están diseñados para albergar a poco más de 13,000 personas; sin embargo, hay más del doble.
La tasa de ocupación supera el 240%. Esta saturación genera condiciones de hacinamiento, falta de acceso a servicios de salud, violencia y dificultades para la reinserción social.
A finales de 2024, el secretario de Seguridad del Estado de México, Cristóbal Castañeda Camarillo, anunció que, ante una sobrepoblación del 140% en los 21 centros penitenciarios de la entidad, la estrategia del Gobierno será ampliar la capacidad de los reclusorios existentes. Descartando la construcción de nuevos y sin contemplar un incremento extraordinario al presupuesto estatal de 2025.
El plan prevé una inversión de al menos 160 millones de pesos, con prioridad en los penales de Chalco y Neza, los más saturados.
La exigencia ciudadana por una justicia justa
Ante este panorama, colectivos como Haz Valer Mi Libertad han denunciado la existencia de decenas de miles de personas encarceladas de forma injusta en el Estado de México. Desde su fundación en 2020, el grupo ha documentado múltiples casos de fabricación de delitos, irregularidades procesales, tortura y detenciones arbitrarias. De acuerdo con el Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero, hasta el 70% de las personas privadas de la libertad en la entidad podrían presentar alguna irregularidad en sus procesos penales.
Los jueces penales elegidos este 2025 durarán seis años en el cargo, conforme a lo establecido por la Ley Orgánica del PJ actualizada al 2023. Durante ese tiempo, no pueden ser removidos, salvo en casos de faltas graves, y están obligados a desempeñar su labor con imparcialidad, diligencia, perspectiva de género y enfoque en derechos humanos.

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En un momento en que la justicia es observada con creciente desconfianza por amplios sectores sociales, los nuevos jueces —particularmente quienes se desempeñen en materia penal— tendrán la responsabilidad no solo de aplicar la ley, sino de restablecer el vínculo entre la ciudadanía y las instituciones judiciales.


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