En una entrevista exclusiva con la Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Yasmín Esquivel, se abordaron temas fundamentales sobre la labor del juzgador, especialmente en el contexto de su experiencia y perspectiva.
Al ser cuestionada sobre las características que debe tener un juzgador, especialmente un ministro, la Ministra Esquivel destacó la importancia de la autonomía y la independencia. Más allá de las formalidades establecidas por la Constitución, resaltó la necesidad de que el juzgador resuelva de acuerdo a las constancias del expediente, la Constitución y las leyes, sin influencias externas de ningún tipo, ya sea políticas, sociales o económicas.


En cuanto a cómo fortalecer la parte deontológica y axiológica del juzgador, la Ministra mencionó la importancia de la cercanía con las partes involucradas, la transparencia en el proceso judicial y la coherencia entre legalidad y justicia. Ejemplificó con un caso de resolución previa en el Tribunal Agrario, donde se enfrentó al dilema entre la legalidad y la justicia.
¿A quién responden los jueces?
«Nosotros tenemos que responder solamente a la Constitución. Responder a lo que dice el expediente, a lo que dicen las constancias. Sin embargo, usted hace una pregunta muy importante, ¿en qué momento interviene un juez? Vamos a partir desde ahí. El juez interviene cuando hay conflicto, a petición de las partes, cuando ya no hubo otra forma de solucionar el conflicto, cuando el diálogo ya se agotó, cuando ya se agotó aquello que pudiera haber puesto de acuerdo a las partes para no llegar a un juez. Entonces, en el momento en que no se pone de acuerdo la sociedad o la sociedad y el gobierno o entre las partes, entre particulares, piden la intervención de un juez. Cuando el juez interviene, tiene que dotarse de esa imparcialidad, de autonomía. Pero hay un ingrediente adicional, como usted bien dice, podemos tener una resolución técnicamente impecable, pero no está resolviendo un conflicto. Así es. Ese es uno de los problemas. Y le voy a comentar dos puntos. Creo yo que el juez tiene que ser cercano a las partes, abierto a las partes, tiene que juzgar con puertas abiertas y además debe ser pro mayor con la resolución que está emitiendo. Porque aquí hay otro ingrediente. Queremos legalidad o justicia.»
«En aquel entonces, antes del año 2011 de la gran reforma a los derechos humanos, en ese momento nosotros tuvimos que resolver conforme a la ley. Resolver conforme a la ley. En el primer momento, cuando a mí me plantea el secretario de estudio y cuento el asunto, le dije, pues no hay duda que hay que darle la razón a la señora», relató la Ministra. Sin embargo, la interpretación estricta de la ley condujo a una resolución que no necesariamente correspondía con la justicia del caso.


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Para hacer compatible la ley y la justicia, la Ministra Esquivel destacó la importancia de las interpretaciones constitucionales realizadas por la Corte, las cuales marcan pautas para todos los tribunales del país. «Hoy afortunadamente tenemos mecanismos que nos permiten analizar un asunto, analizar lo que señala la ley y el contexto en el cual se está llevando a cabo este problema», explicó.
Finalmente, la Ministra Esquivel reconoció que todo sistema es perfectible y que siempre hay mucho por aprender. Enfatizó la importancia de seguir trabajando en la mejora continua del sistema judicial para garantizar la aplicación efectiva de la ley y la búsqueda constante de la justicia.


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