Jugadores del Toluca que merecían la 11

Esta es una historia para ellos. Para los que soñaron con la 11, pero no la tocaron
julio 5, 2025

El Toluca alzó su onceava corona con un rugido que estremeció al Valle de México. Nombres como Paulinho, Alexis Vega y Marcel Ruiz se quedaron en la portada del título más anhelado por la afición. Pero detrás del campeonato, en la historia profunda del Diablo, hay otros nombres. 

Algunos que sí llegaron a una final. Otros que se quedaron a nada. Todos con algo en común: dejaron parte del alma en cada balón, en cada barrida, en cada intento por devolver la gloria al infierno.

Esta es una historia para ellos. Para los que soñaron con la 11, pero no la tocaron.

Edgar “Pájaro” Benítez

Hablar del “Pájaro” es hablar de un goleador fenomenal. Una pincelada suya quedó imborrable en la Bombonera de Argentina, cuando en Copa Libertadores techó al arquero de Boca con una parábola perfecta. Un gol que hizo soñar a todos.

Con Toluca jugó 134 partidos, marcó 34 goles y dio 17 asistencias. Más de 8,000 minutos con el escudo en el pecho. Y estuvo, vaya que estuvo cerca de la gloria. En 2012, fue parte de ese equipo dirigido por Enrique Meza que recibió en la final a los Xolos de Tijuana. El equipo de Mohamed sorprendió, el Nemesio Diez guardó silencio, y Benítez se quedó con las manos vacías.

Edgar Benítez era de esos goleadores que alegran la redonda. / Fotografía: Futbol Total

Alfredo Talavera

En sus manos estuvo la décima. Atajadas imposibles, liderazgo absoluto y constancia durante una década. Jugó 426 partidos con Toluca, sumó 37,943 minutos y hasta marcó un gol. Fue capitán, figura y uno de los porteros más importantes del fútbol mexicano.

Pero la historia no fue justa con él. En 2012 se quedó plantado en el césped por la culebra Riascos, en la final ante Xolos. En 2018, un autogol de García lo dejó viendo como Necaxa alzaba la copa. En ese mismo año, una final dolorosa ante Santos. Se fue en 2020 sin lograr esa estrella que tanto merecía.

Talavera fue campeón, pero también vivió muchas tristezas con el rojo. / Fotografía: Campo Deportivo

Fernando Uribe

Un killer. Un delantero silencioso y eficaz. Fernando Uribe marcó 61 goles y dio 12 asistencias en 119 partidos. Su legado no se mide en trofeos, sino en recuerdos imborrables. Como aquella chilena frente a Xolos, una semifinal que encendió la esperanza.

Uribe fue valorado mucho más tras su partida. Ni Gigliotti ni Ian González llenaron ese vacío. El colombiano siempre mostró cariño al club, y la afición se lo retribuye hasta hoy. Fue figura, pero no campeón.

La chilena de Uribe catapultó a Diablo a una final más, que lamentablemente perdería. / Fotografía: Esto

Valber Huerta

Llegó cuando Toluca tocaba fondo, en 2022. Sonaba para clubes brasileños, pero optó por el rojo. Jugó 82 partidos, marcó 6 goles y dio 3 asistencias. Fue capitán, líder defensivo, voz firme en un vestidor que buscaba rumbo.

Estuvo ahí cuando el club pagó multa por la tabla del cociente. Estuvo en la final contra Pachuca. Luchó, defendió, se entregó. Pero la copa se le escapó. Sus piernas fueron muros, su carácter ejemplo. Se fue sin la 11, pero con el respeto ganado a pulso.

Valber era un capitán, un defensa de esos que luchan siempre por la pelota. / Fotografía: Soy Futbol

Leo Fernández

Pequeño en estatura, inmenso en talento. Llegó en 2020 desde Tigres como incógnita. Bastaron semanas para conquistar el corazón escarlata. Su torneo fue interrumpido por la pandemia, y regresó al norte. Pero el daño estaba hecho: la afición ya lo quería de vuelta.

Regresó en 2022. Con el “enano de oro” brillando, Toluca jugó su mejor fútbol. Marcó golazos, dio asistencias, emocionó. Pero en la final ante Pachuca, falló un penal en la ida. Ese error le persiguió. Su segunda etapa no terminó como se esperaba. Leo merecía más.

Leo Fernández fue un amor fugaz para Toluca, que no terminó de brillar con los rojos. / Fotografía: Futbol Total

Jean Meneses

“Takeshi” corría por la banda más rápido que el Interurbano. Hábil, técnico, preciso. Jugó 89 partidos, marcó 15 goles y dio 17 asistencias. Fue uno de los fichajes más exitosos de Nacho Ambriz, traído de León junto a Navarro.

Junto a Leo, armó un ataque vistoso, desequilibrante. Su paso por Toluca dejó huella, pero no corona. Su nombre se recuerda con cariño, su ausencia se siente. La 11 se le negó, pero su aporte fue clave para construir el camino hacia ella.

Jean Meneses era explosivo y talentoso, dueño de la banda y los golazos. / Fotografía: Futbol Total

Rubens Sambueza

El más meritorio de todos. Llegó desde el América en 2017, cuando aún era símbolo azulcrema. Se ganó al infierno con su fútbol. En la reinauguración del estadio Nemesio Diez, casi le marca a su exequipo. Casi.

Rubens no solo jugaba, lideraba. Era el corazón del equipo en la cancha. Capitán sin cinta, dueño de los tiempos. Jugó la final del 2018 ante Santos, pero no pudo levantar la copa. Se fue… y volvió. Cuando el club no tenía inversión, ni figuras, ni rumbo, Sambueza regresó a sostener al equipo con puro carácter.

Nunca se escondió. No hablaba con lugares comunes. Hablaba con fútbol. Con garra. Con entrega. Durante la pandemia, cuando los estadios estaban vacíos, él llenaba de alma al equipo. Con pases imposibles, con liderazgo, con orgullo. Fue el faro en los peores años.

Sus pies dejaron momentos imborrables. Su paso fue un acto de amor por la camiseta. No necesitó la 11 para ser eterno. El Diablo lo reconoce como uno de los suyos.

El capitán, el que tenía magia en los pies, ese era Rubens Sambueza. / Fotografía: LDD

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