El «Infierno» del Nemesio Diez no siempre se llamó así solo por ser la casa de los Diablos; durante años, jugar a mediodía en Toluca fue una pesadilla para los equipos visitantes y un desafío para los refuerzos que apenas comenzaban a adaptarse a la altitud mexiquense. A 2,660 metros sobre el nivel del mar, la cancha de los Diablos Rojos era sinónimo de desgaste físico extremo y de partidos en los que muchos visitantes terminaban con la «canasta llena». Figuras como Nahuel Guzmán llegaron a quejarse públicamente de estas condiciones.
Aunque el horario de los encuentros cambió y ahora se juegan casi siempre los sábados por la noche, la altura sigue siendo un factor determinante para convertir el Nemesio Diez en una fortaleza. Sin embargo, bajo el mando de Antonio Mohamed, esta ventaja parece haber quedado en el olvido.

¿Por qué jugar en Toluca es tan extenuante?
La altitud impacta directamente en el rendimiento físico de los jugadores, y estos son algunos de los factores clave:
- Menos oxígeno en el aire (hipoxia de altitud)
A mayor altitud, menor oxígeno disponible. A 2,660 metros, los pulmones trabajan con menos «combustible», lo que reduce la capacidad aeróbica de los jugadores. - Mayor demanda ventilatoria
La falta de oxígeno obliga a respirar más rápido y profundo. Los futbolistas visitantes pueden sentirse como si hubieran corrido un maratón en apenas 20 minutos de juego. - Fatiga muscular acelerada
Al haber menos oxígeno, el cuerpo recurre a la glucosa como fuente de energía, lo que genera ácido láctico más rápido. Esto provoca una sensación de ardor y pesadez en las piernas mucho antes de lo habitual. - Mayor exigencia cardiovascular
El corazón late más rápido para oxigenar los músculos, pero al no recibir suficiente aire, el rendimiento disminuye y la recuperación entre esfuerzos es más lenta. - Ventaja fisiológica para los locales
Los jugadores de Toluca están adaptados a estas condiciones. Sus cuerpos han desarrollado mayor cantidad de glóbulos rojos, lo que les permite rendir mejor en la altura, mientras que los visitantes llegan sin tiempo suficiente para aclimatarse. - Clima y deshidratación
Toluca tiene un clima frío y seco, lo que acelera la deshidratación sin que los jugadores se den cuenta. El aire gélido también puede afectar la respiración y la recuperación.

Un arma que el Turco Mohamed no ha sabido explotar
A lo largo de su historia, el Toluca ha sabido hacer de la altitud un aliado. Entrenadores como Ignacio Ambriz y, más recientemente, Carlos María Paiva, potenciaron esta ventaja con un fútbol agresivo y dinámico que asfixiaba a los rivales desde el primer minuto.
El torneo pasado, jugar en el Nemesio Diez significaba llevarse tres goles o más, incluso para equipos poderosos como el América. Hoy, bajo la dirección del Turco Mohamed, el Infierno parece haber perdido su fuego. Con un estilo de juego menos físico y explosivo, Toluca ha dejado de imponer su localía como antes.
Si bien el equipo no ha sufrido derrotas en casa en el Clausura 2025, un empate y dos victorias por la mínima no reflejan el poderío que se espera de una plantilla tan competitiva. Con las ventajas geográficas que ofrece el Nemesio Diez, Los Diablos podrían ser aún más temidos, la pregunta es si el Turco, director técnico del Toluca, logrará encender la llama antes de que sea demasiado tarde.


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