¿La Codhem se nos vuelve artística-cultural?

El verano pasado, cuando la Legislatura local designó al ex rector de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Jorge Olvera García, como presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la entidad (Codhem) hubo varias reacciones. No voy a ocuparme ahora de las múltiples y severas críticas que se hicieron escuchar apuntando al ex rector y aludiendo a la condición administrativo-financiera en que dejó a la UAEMéx (la cual estalló un mes después con el trabajo periodístico denominado "La estafa maestra" y posteriormente con las revelaciones sobre el estado crítico de las arcas universitarias). Tampoco me referiré a
febrero 8, 2018

El verano pasado, cuando la Legislatura local designó al ex rector de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Jorge Olvera García, como presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la entidad (Codhem) hubo varias reacciones. No voy a ocuparme ahora de las múltiples y severas críticas que se hicieron escuchar apuntando al ex rector y aludiendo a la condición administrativo-financiera en que dejó a la UAEMéx (la cual estalló un mes después con el trabajo periodístico denominado "La estafa maestra" y posteriormente con las revelaciones sobre el estado crítico de las arcas universitarias). Tampoco me referiré a los señalamientos severos que se hicieron recordando aquella pifia cuando el entonces candidato priista a la gubernatura, Alfredo del Mazo, visitó la UAEMéx. Más bien, quisiera referirme a las expectativas que se generaban por la llegada a la Codhem de un personaje vinculado, de una u otra manera, a la academia.
No es nuevo para nadie que las comisiones de Derechos Humanos en México han adquirido con el paso de los años una mala fama. De hecho, en julio del año pasado comentábamos en este mismo espacio que esos "negativos" que han adquirido las comisiones se deben, entre otras cosas, a las acusaciones de mostrarse omisas y rendir "cuentas alegres" sobre cómo marchan las cosas en materia de respeto a los derechos básicos en nuestro país. El dato "duro" que acredita eso es que, por ejemplo, en el caso de la Codhem, aunque año con año recibe miles y miles de quejas, no emite más que una treintena de recomendaciones (en 2016 fueron 28 y en 2017 apenas 35, en tanto que este año no ha emitido una sola).
Así, la llegada de una persona proveniente de la máxima casa de estudios mexiquense, ex director de la facultad de Derecho, con numerosas publicaciones (sobre todo cuando se desempeñó como rector) y miembro del Sistema Nacional de Investigadores generaba la expectativa de poder dotar a la Codhem de un soporte sólido que le hiciera revertir los negativos a los que nos referíamos antes. No son pocas las acciones que se pueden emprender para devolver a la Comisión credibilidad y esencia. No olvidemos que la Doctrina de los Derechos Humanos tiene un origen filosófico; desde la Ética, la Axiología o la Moral se produjo lo que hoy nos parece tan natural: la idea de que todos tenemos una serie de derechos innatos.
Así, pues, se antojaba que dentro de las primeras acciones a emprender por el ombudsman Olvera fuera, por ejemplo, robustecer el Centro de Estudios que tiene la Codhem y que cumple la función de “coordinar y dirigir trabajos editoriales de investigación y docencia”. Ya podía uno imaginarse los congresos internacionales, las conferencias magistrales, los coloquios, los seminarios, las colecciones editoriales que saldrían de la Comisión para darle nuevo lustre.
Pero bueno, una cosa es la expectativa y otra la realidad. Y esta última es que la acción más "trascendente" del doctor Olvera (porque de hecho implicó una reforma al Reglamento Interno  y una modificación al Manual de Organización de la Codhem, mediante un Acuerdo que se publicó en la Gaceta de Gobierno del Estado de México el pasado 25 de enero), fue crear el Departamento de Vinculación Cultural. 
Este nuevo apéndice de la Codhem se dedicará esencialmente a "proponer, ejecutar y promover actividades culturales y artísticas". Así, tal vez habrá que desechar por completo la posibilidad de que la Codhem se vista de academia y sólo esperaremos a que convoque a los primeros festivales, encuentros, intercambios y concursos culturales como "línea fuerte" durante su actual administración.
Habrá que esperar y darle el beneficio de la duda a la persona de quien depende jerárquicamente ese Departamento, que es nada menos que la secretaria ejecutiva de la Codhem, Claudia Esperanza Roa Díaz. La muy joven hija del diputado Cruz Juvenal Roa Sánchez tiene a su cargo la Subdirección de Promoción de Eventos, de la que dependerá justamente el nuevo Departamento de Vinculación Cultural. 
No faltará quien sugiera que la hija del diputado carece de la experiencia necesaria para ser la secretaria ejecutiva y que llegó a la Codhem porque su papá dio empleo al hijo del ombusman Olvera (como secretario técnico de la Junta de Coordinación Política de la Legislatura local). Pero no, mejor habrá que darle -insisto- el beneficio de la duda y esperemos los resultados de su gestión.

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