La explosión de San Juanico 35 años después

Más de 20 horas duró el infierno, el que generó el combustible que venía de las refinerías de Poza Rica, Minatitlán, Coatzacoalcos y Atzcapotzalco.

Hace 35 años, terror y destrucción; pánico, desesperación e impotencia. Un error humano, la indiferencia de algunos, el “valemadrismo” de otros causaron  500 muertes según cifras oficiales, casi mil de acuerdo a sobrevivientes. 

San Juanico en la memoria, en ese recuerdo que no olvida las tragedias en un país en el que se aparenta que no pasa nada aunque sí pase; aunque los dramas rebasen la realidad y aparezcan como escena de cualquier filme de ciencia ficción.

Realidad-fantasía. Hace 35 años las escenas dantescas de lo ocurrido en la otrora escondida e ignorada población mexiquense acapararon los diarios nacionales. ¡Vaya manera de llamar la atracción!  

Hasta la Ciudad de México podía observarse la inmensa columna de un negro intenso, seña clara de la terrible pesadilla que vivían los pobladores de San Juan Ixhuatepec, pequeña comunidad de Tlalnepantla, territorio del Estado de México.

San Juanico, hace 35 años/ Foto: especial

Eran las 5:30 horas de ese 19 de noviembre -19, ¿qué tendrá el 19 que las principales tragedias en el centro del país han ocurrido un día 19?-  La gente, la que trabaja, la que estudia, comenzaba tal vez a prepararse para su rutina del día. Desconocían entonces que su vida cambiaría drasticamente en las siguientes horas.

Familias completas desaparecieron, más de 149 viviendas fueron destruidas, al menos mil heridos graves, 300 con quemaduras graves dejaron la cadena de explosiones registradas a partir de las 5:45 horas, apenas 15 minutos después de que se rompió una tubería de gas. La mala suerte, el destino o  más bien, la negligencia de alguien, provocó una chispa y la chispa, quizá pequeña, quizá insignificante, detonó la mayor tragedia en la historia reciente del país causada por descuido humano.

Al menos seis manzanas de humildes casas hechas de lámina y asbesto volaron con las explosiones.Pero en ellas, en los caminos, en el transporte, había gente, había vidas, había historia y… había futuro, pero éste quedó truncado por las llamas, atrapado en el derrumbe de todo aquello destruido por esas explosiones de 22 tanques salchichas que tenía Pemex en el lugar.

Y las niñas no crecieron, ya no fueron a la escuela. Cuentan que unas hermanas murieron calcinadas abrazándose. Los niños ya no jugaron más al balón. Los padres quedaron sin trabajo y las amas de casa sin tener a quien atender. 

Tragedia en San Juanico, hace 35 años/ Foto: Especial

Perdieron todo, lo material se repone tal vez, con esfuerzos, con trabajo. ¿Las vidas? Esas se convierten en la herida más intensa que aquellas que dejaron marcadas las llamas en los cuerpos.

Algunos solo recibieron entonces, en esos ayeres, mil 500 pesos de indemnización por parte del gobierno pero eso no cubre, – nunca habrá cantidad que lo haga- las pérdidas de seres queridos.

Más de 20 horas duró el infierno, el que generó el combustible que venía de las refinerías de Poza Rica, Minatitlán,  Coatzacoalcos y Atzcapotzalco. Almacenado en dos esferas con capacidad de 15 barriles de gas butano cada una y 22 tanques salchichas fueron entonces protagonistas principales de esa jornada de terror.

Horas negras vividas en el pasado que, 35 años después, siguen lacerando los recuerdos de los que fueron testigos, de los pobladores, gente común y corriente, que ese 19 de noviembre de 1984 pasaron a la historia, a esa parte que no quisiera recordarse, pero que debe seguir presente, siempre, en la memoria colectiva de un país, aunque parezca que no pasa nada.