La foto que pesa más que el cabildo
■ Horacio y El Oro;
■ Tecámac, la tregua que no apaga el pleito;
■ El poniente como desafío;
■ El rival incómodo en Atizapán;
■ Las sombras que no se fueron.
La foto que pesa más que el cabildo
La fotografía dice más que cualquier comunicado. Horacio Duarte aparece junto a la alcaldesa de El Oro justo cuando el conflicto con su cabildo no solo sigue vivo, sino que se profundiza. No es una imagen casual ni un saludo de trámite: es un gesto político. En estos momentos, cuando el ayuntamiento está roto por dentro y la destitución se empuja desde el propio Gobierno Municipal, dejarse ver es tomar posición simbólica. La foto no resuelve el conflicto, pero lo encuadra. Coloca a la alcaldesa en escena, la saca del aislamiento y manda una señal a quienes la quieren fuera. La conjetura es inevitable: parece un espaldarazo que anuncia que hay Juana Díaz para rato. ¿Usted qué cree?
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La tregua que no apaga el pleito

En política nada es lo que parece y Tecámac confirma la regla. Aunque hacia afuera se venda la idea de un arreglo entre la alcaldesa Rosy Wong y la senadora Mariela Gutiérrez, la disputa no terminó: cambió de forma. Ya no hay estridencia ni declaraciones cruzadas, pero el conflicto sigue ahí, respirando en los silencios y en las decisiones que no se toman juntas. La calma es apenas un reacomodo táctico. Dos proyectos, dos liderazgos y dos lecturas del poder compartiendo territorio sin mezclarse. En Tecámac, no hay reconciliación, hay contención. Y cuando un conflicto se contiene en lugar de resolverse, suele regresar con mejor cálculo y menos ruido. ¿Paz o pausa estratégica?
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El poniente como desafío
El foco sigue puesto en el oriente como si ahí se decidiera todo. Neza, Ecatepec, Chimalhuacán concentran apoyos y protagonismo porque son bastiones conocidos y políticamente rentables. Pero el verdadero desafío rumbo a 2027 está en el poniente, no por descuido sino por riesgo. Naucalpan, Tlalnepantla, Izcalli importan porque ahí la competencia electoral es real y la oposición sí está organizada. No son territorios de trámite ni de aplauso seguro. Son municipios donde el poder se disputa voto a voto, estructura contra estructura. Mientras el oriente se gestiona como certeza, el poniente se juega como amenaza. Y, en política, donde hay oposición articulada, hay peligro. ¿Se está leyendo bien ese mapa?
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El rival incómodo

Anuar Azar será el candidato del PAN a la alcaldía de Atizapán de Zaragoza y eso no sorprende a nadie que haya seguido la política local con algo de memoria. Lo viene trabajando desde hace años, sin prisa y sin estridencias. Será un candidato competitivo, con altas probabilidades de conservar para Acción Nacional un municipio estratégico. Lo curioso no está en la oposición, donde hay al menos un par de aspirantes con posibilidades reales, sino en casa. El mayor riesgo para Anuar no parece venir de enfrente, sino del gobierno que se va, más cómodo —paradojas de la política— entregándole el municipio a Morena o al Verde que viéndolo gobernar a él. En Atizapán, el problema no es la competencia externa, sino la incomodidad interna. ¿Le jugarán en contra desde adentro?
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Las sombras que no se fueron
Vaya, vaya, vaya. Quién lo diría, pero tres personajes de negro historial del régimen anterior —Humberto Castillejos, Alfredo Castillo y Alberto Bazbaz— siguen teniendo pulso en la Fiscalía General de Justicia del Estado de México y en el Poder Judicial. Conservan gente dentro que aún responde a sus intereses y a viejas lealtades. No es teoría ni nostalgia del pasado: bastaría trazar una red mínima de vínculos, cargos y decisiones para entender quién es quién y quién le debe a quién. El dato incómodo es que el cambio político no siempre barre con las estructuras. A veces solo les baja el perfil. ¿Hasta cuándo esas sombras seguirán influyendo sin dar la cara?

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