Federico tenía 15 años cuando accionó un arma de fuego en su salón; hirió a tres compañeros y a su maestra.
Luego se disparó y perdió la vida.
El joven, sin saber, era parte de la generación que desde los cinco años o antes, vio en la televisión, escuchó en la radio, oyó en las platicas familiares y de amistad, palabras como “guerra contra el narco”, “encobijados”, “fosas clandestinas” o “encajuelados”.
Desde su niñez recibió información de la sangrienta batalla contra la delincuencia, los cárteles y la bandas del crimen organizado.
Él pertenecía al movimiento del “Juvenicidio”, término creado por El Colegio de la Frontera Norte, que detalla el escenario en el que viven millones de jóvenes mexicanos nacidos a partir del año 2000, y que se han familiarizado con la violencia, el crimen y la guerra por la seguridad.
A sus 15 años, sabía el lenguaje y veía los actos que la guerra contra el narcotráfico (término acuñado en el 2006, bajo la presidencia de Felipe Calderón) desarrollaba en su entorno.
No era el único.
En 2015, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos dio a conocer que los adolescentes de entre 15 y 19 años pertenecían a un grupo con alto grado de morir victimas de un homicidio.
Por su parte, el Fondo de Naciones Unidas para la Niñez (Unicef), informó que 21 millones de mexicanos menores de 18 años vivían en situación de violencia e, inclusive, era ésta una forma de socializar.
Uno de cada cuatro ejecutados en México es menor de 29 años. The Transborder- Institute de la Universidad de San Diego
Según datos de Héctor De Mauleón, especialista en temas de seguridad, durante el 2013, en el país 34 mil jóvenes de entre 15 y 29 años habían muerto de forma violenta; 53.1% de las defunciones en ese sector. Todo esto enmarcado en la espiral de confrontación de la guerra contra el narcotráfico declarada el sexenio pasado.
De Mauleón detalla que el Banco Mundial dio a conocer que en el año 2010, más de la mitad de los delitos fueron cometidos por jóvenes; de éstos, la mayoría por individuos de entre 18 y 24 años.
Actualmente, revela el especialista, unos cinco mil niños y jóvenes se encuentran en centros tutelares por haber cometido un delito grave.
Un 20% fue detenido por secuestro o delitos contra la salud, según el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social. Otro 22% por homicidio, según datos de la Unicef, revela De Mauleón.
Bajo esa información y en esos escenarios, se crió, desarrolló y vivió sus últimos días Federico.
¿Cuántos millones más de Federicos tiene nuestro país?


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