Una operación federal en Georgia derivó en el decomiso de más de 45 kilos de fentanilo, 300 mil dólares en efectivo, armas de fuego y la detención de 22 personas, 11 de ellas en situación migratoria irregular. Las autoridades estadounidenses aseguran que este golpe logístico busca desarticular la estructura operativa de La Nueva Familia Michoacana (LNFM), un cártel mexicano acusado de introducir drogas sintéticas en grandes cantidades a diversas ciudades del país, entre ellas Atlanta.

Según las agencias participantes —DEA, HSI, IRS y otras instancias federales—, la organización criminal habría movido millones de dólares en ganancias del narcotráfico hacia México mediante una red de lavado de dinero operada desde Norcross, un suburbio de Atlanta. El dinero era fraccionado en pequeñas cantidades para evadir los controles fiscales y enviado mediante negocios familiares dedicados a transferencias internacionales.
“La DEA y nuestros socios confiscaron más de 100 libras de fentanilo, 300 mil dólares en ganancias sospechosas, armas y realizaron múltiples detenciones. Esto puede representar miles de vidas salvadas, considerando el poder letal del fentanilo”, declaró Jae W. Chung, agente especial de la DEA en Atlanta.
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Negocios fachada y lavado sistemático
Las investigaciones apuntan a Guadalupe Tábarez Martínez, residente de Georgia, como la principal operadora financiera de la red en Estados Unidos. A través de su empresa Noyola Multiservice, presuntamente enviaba dinero a México a nombre de integrantes del cártel, incluidos sus propios hermanos, entre ellos Franco Tábarez Martínez, ya acusado por tráfico de metanfetamina en 2023.
“La estructura criminal funcionaba como una empresa transnacional perfectamente sincronizada”, explicó Michael Herskowitz, jefe de la División de Narcóticos del Departamento de Justicia. “El dinero se recogía en efectivo, pasaba por intermediarios y finalmente era lavado según las instrucciones de los líderes del cártel en México”.




Una red con alcance continental
Las autoridades estadounidenses aseguran que La Nueva Familia Michoacana ha traficado más de 36 toneladas de metanfetamina, 12 toneladas de heroína y 12 toneladas de cocaína por año, convirtiéndose en una de las organizaciones más activas y peligrosas en el comercio de drogas sintéticas.
“Esta operación demuestra nuestra determinación por proteger a las comunidades y acabar con los grupos que lucran con la adicción y la violencia”, sostuvo Steven Schrank, agente especial de Seguridad Nacional para Georgia y Alabama.
Las investigaciones continúan y se espera que nuevas órdenes de captura y sanciones se emitan en las próximas semanas. Para las autoridades estadounidenses, desmantelar las rutas de distribución y el financiamiento de estos grupos es clave para reducir el flujo de drogas sintéticas, especialmente fentanilo, que ha causado una crisis de salud pública en diversas regiones del país.


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