La Quinta Columna

A pesar de que se pretendió infundir miedo, el movimiento demostró que sigue vivo, es solo cuestión de tiempo
marzo 11, 2022
La quinta columna

Patriarcado, iglesia, gobierno, partidos: ¡no se van a caer, los van a tumbar!

Pasado el 8M, los ecos aún resuenan. En el análisis simplista y ramplón, se limitan a decir que fue una marcha pacífica ¡No entienden que no entienden! El mensaje es claro a nivel nacional pero también en los estados.

A pesar de que se pretendió infundir miedo, el movimiento demostró que sigue vivo, es solo cuestión de tiempo. Lo mismo en la Ciudad de México, que en Michoacán, que en Monterrey que Toluca. Precisamente en esta última ciudad llamó la atención el simbolismo, ahí les van cinco ejemplos:

Primer símbolo: El despliegue exagerado de personal policíaco en algunas zonas que habían sido definidas como punto de salida de los contingentes; además del amurallamiento del nuevo parque de Del Mazo, los edificios de los Poderes Ejecutivo, Judicial y Legislativo.

El mensaje: al poder público le importan más los edificios un día que dar seguridad y justicia a las mujeres los 364 restantes del año.

Segundo símbolo: El amurallamiento y presencia policial en la catedral –¿y el Estado laico amá?– así como el comportamiento de algunas seudo religiosas que lanzaban «agua bendita» a las manifestantes, haciendo claras alusiones provida mientras se santiguaban.

Mensaje: El fanatismo religioso, al amparo del poder, perdona a los pederastas y simuladores del celibato pero no puede permitir que las mujeres decidan sobre su cuerpo.

Tercer símbolo: La rectoría de la «máxima casa de estudios» también amurallada y «protegida» –ofensivamente para la autonomía por el poder que la nombró– pretendió sin éxito acallar los tendederos y boicotear la organización de contingentes.

Mensaje: El pensamiento crítico y la autonomía sucumben ante la necesidad de aparentar que todo está bien, los casos de acoso y su atención es lo de menos.

Cuarto símbolo: En el paso de uno de los contingentes fue pintada y dañada levemente la oficina de un partido político, (pudo haber sido cualquiera, las siglas son lo de menos).

Mensaje: Ningún partido político representa los intereses de las mujeres y sus justas demandas, prueba de ello las iniciativas congeladas inexplicablemente, los colectivos desprecian el uso electoral del 8M.

Quinto símbolo: La marcha terminó frente a la denominada Secretaría de la Mujer que fue dañada levemente.

Mensaje: Los colectivos no se tragan el cuento de tarjetas, instituciones y nombramientos de mujeres, que responden a intereses del poder más que a los feministas.


De diversos puntos salieron colectivos y grupos organizados, en su mayoría jóvenes universitarias, pero también madres de familia de desaparecidas y niñas en compañía de sus madres, amas de casa, trabajadoras, un mosaico uniforme en sus diferencias, unidas por la emoción y el sentimiento del ya basta, la marcha fue pacífica por decisión de las manifestantes no del poder público.

Mientras el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como la rectoría sigan en manos del patriarcado, pero sobretodo el Estado de México siga siendo el primer lugar nacional en feminicidios habrá motivo de lucha legitima, se demostró el tamaño del miedo, pero también el de las valientes que no esperarán a que caigan, más temprano que tarde los van a tumbar.

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