La Teoría del caos

¿Qué hay detrás del Frente Común para enfrentar al PRI en 2018? Es complejo el escenario político rumbo a 2018. Los eternos perdedores –no es la selección nacional, por sí eso pensaron- serán los ciudadanos. El Partido Acción Nacional y el Partido de la revolución Democrática han mantenido una serie de escarceos fetichistas de mezclar agua y aceite, sin un programa de Gobierno que respalde su perversa alianza. El PRD busca su permanencia, con los votos que prácticamente le arrebato el partido morena enfrenta el temor real de perder su registro en la próxima elección federal. Desde su azotea, Graco
julio 5, 2017

¿Qué hay detrás del Frente Común para enfrentar al PRI en 2018?

Es complejo el escenario político rumbo a 2018. Los eternos perdedores –no es la selección nacional, por sí eso pensaron- serán los ciudadanos.

El Partido Acción Nacional y el Partido de la revolución Democrática han mantenido una serie de escarceos fetichistas de mezclar agua y aceite, sin un programa de Gobierno que respalde su perversa alianza.

El PRD busca su permanencia, con los votos que prácticamente le arrebato el partido morena enfrenta el temor real de perder su registro en la próxima elección federal. Desde su azotea, Graco Ramírez anuncia un freno al mesianismo de su otrora eterno candidato.

El PAN no acaba de cocinar qué quiere. Quizá sería el beneficiario de la derrota del Partido Revolucionario Institucional en el Estado de México –y digo derrota no porque hubiera perdido la elección, sino porque su derrota es haber obtenido el voto de castigo de su voto duro- y se perfilaba a reemprender su camino a Los Pinos, lo cual no sucederá si se empeñan en imponer a la exesposa de Felipe Calderón como candidata.

Ambos no han definido qué buscan con este Frente y se han dado a la tarea de concitar intereses disímbolos, sin un fin que no sea la venganza electoral, no el bien del país.

Del otro lado, el señor López con su particular y reduccionista modo de simplificar el discurso, sigue acusando a una etérea mafia del poder que –por supuesto- incluye a todos menos a su partido y que se han vuelto en su contra. Es evidente que también es un daño colateral el que le propinará el pretendido Frente opositor de conformarse.

López sabe muy bien que la pulverización del voto, a través del Frente y los candidatos independientes que se vayan sumando a la fantasía electoral del año próximo, es una merma para sus intereses.

El Partido Revolucionario Institucional muy orondo, pretende sacar la derrota de la “derrota” en el Estado de México una lectura positiva. No la hay. Su voto duro lo abandonó –quizá el adjetivo sería traicionar- eso debería preocuparles y parece que ni los inmutó. Si piensan que el “gasolinazo” ya se olvidó, han perdido toda sensatez y la brújula. El escenario más probable es que se vuelva a repetir la dosis en la elección federal de 2018; tan es probabilísticamente posible, que su aliado de los últimos lustros, el Verde ecologista, ya puso sus barbas a remojar.

Y seguro –bueno no tan seguro- que sabrán que un Frente opositor amplía ese margen de probabilidad de la derrota también para ellos.

En fin, muchas cosas están en juego con ese Frente opositor. Todos pierden; incluyendo a sus impulsores. Pero quien pierde más es la sociedad. El egoísmo y pragmatismo de los líderes partidistas no tiene límite: se trata del poder, por el poder.

La clase política en todos sus colores es incapaz de resolver los problemas de inseguridad. Estamos en un país convulsionado por la violencia y –me atrevo a pronosticar- ni todos los actores políticos juntos, serían capaces de diseñar un programa, estrategias y acciones para combatir al crimen de manera eficiente y eficaz. Ese, creo yo, es el principal reto, al que le sigue fortalecer un economía que incida positivamente en el nivel micro, en los bolsillos de los mexicanos.

Las soluciones tendrán que provenir de otro lado, pero también las Universidades han perdido su dimensión social y no han hecho los aportes suficientes y certeros que demandaría la realidad nacional.

CARPE DIEM

El silencio de los inocentes.

¿Se han dado cuenta que el estado de México está literalmente callado? Ni el virtual candidato ganador, ni los candidatos perdedores hacen el menor ruido. Los pronósticos del conflicto postelectoral ni siquiera figuraron en los momios.

¿Qué se trama en las altas esferas?

Unos alistan la maquinaria para gobernar y otros, mejor se dan por vencidos a sabiendas que sus denuncias fueron sólo marketing barato y carecen de solidez jurídica?

El Tribunal Electoral del estado de México, prácticamente desechó los recursos presentados por la oposición, seguramente por su endeble defensa jurídica. Alfredo del Mazo está ausente en el discurso y en la presencia social. La oposición se conformó con su trabajada derrota y el Estado permanece en silencio, esperando el mes de agosto en que el tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, emita su fallo y valide la elección mexiquense. Hasta entonces: ¡todos quietos!

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