Las cuentas pendientes de Eruviel
Esta columna se ha obsesionado con un tema, pero hay una razón de peso –al menos para el escribano- el papel que jugó la otrora consejera jurídica en el gamilatías legal que dejó mal parado al recién fallecido (y fallido) gobierno de Eruviel Ávila.
Esta columna insistió en el desmesurado poder que se autoadjudicó la consejera jurídica al promover reformas al vapor –como se expresa coloquialmente- que superponían funciones y atribuciones de diversas Secretarías de Estado en una concentración omnímoda de poder en la figura de la consejera.
Las reformas promulgadas y publicadas en el Periódico Oficial Gaceta del Gobierno, el 13 de septiembre, son trascendentes por cuanto deshicieron el descuidado y desaliñado trabajo jurídico de la Consejería.
Por una parte, aunque no desapareció la Comisión Estatal de Factibilidad, este órgano –a mi juicio amorfo- continuará rigiéndose por sus respectivas normas reglamentarias y demás disposiciones aplicables, pero ahora será presidida por quien el Titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Metropolitano, y ejercerá las atribuciones que en dichos ordenamientos se otorgaban a la persona Titular de la Consejería Jurídica del Ejecutivo Estatal –nótese el lenguaje incluyente de las nuevas disposiciones-.
El otro frankenstein, llamado Instituto de Verificación Administrativa, también salió de la esfera de competencia de la superpoderosa Consejería Jurídica y si bien mantiene su naturaleza jurídica, ahora estará sectorizada a la Secretaría de Desarrollo Urbano y Metropolitano.
Ninguna de estas dos áreas han sido exigidas hasta el momento por la realidad; si acaso, la Comisión Estatal de Factibilidad estuvo enredada, sin que ello fuera difundido públicamente, en el asunto de la autorización de los fallidos pasos deprimidos en el Paseo Tollocan. Vaticino que en cuanto la realidad las alcance, alguien deberá revisar el andamiaje jurídico que las sostiene para ver calificar su permanencia, legalidad, legitimidad y viabilidad.
Mi personal interpretación es que ambas constituyen una figura que “centraliza” y “monopoliza” las probabilidades corrupción en materia de verificación y de expedición del “permiso único” llamado Dictamen Único de Factibilidad para la apertura de unidades económicas, para favorecer el desarrollo económico. Pero esa es sólo mi interpretación.
Pero las mejoras no sólo implican reformas legislativas y eso es lo que deben empezar a entender los gobiernos. Se trata de que quienes son responsables de cada una de las áreas de la administración pública estatal, verifiquen y supervisen que sus subordinados cumplan a cabalidad con su encomienda. Se trata de hacer efectiva la cadena de mando, para hacer eficaz el cumplimiento de la ley, esa es la principal deficiencia en la prestación del servicio público.
“Orden dada y no supervisada…” diría el axioma popular.
Ese es para mí el reto de esta nueva administración. El otro, limpiar la casa de los bisoños y sin estudios eruvielistas que degustaron del banquete del poder prácticamente a placer.
CARPE DIEM
Me molesta reconocerlo, pero aquella frase célebre de “ningún chile les embona”, parece aplicarse a más de uno.
No sé qué pretenda el PRI, pero ha tomado bajo su cobijo dos puntos cruciales en la agenda democrática ciudadana: el fin del financiamiento público a los partidos y la eliminación de la figura de los cargos de elección popular de representación proporcional (plurinominales).
Leo a académicos, periodistas y estudiosos, que señalan como necesario el financiamiento público, como condición sine qua non, para garantizar la legalidad del financiamiento a los partidos ¡nada más falso!
Los millones de pesos de los contribuyentes que se destinan al Instituto Nacional Electoral (INE), deben empezar a rendir sus frutos. Los sueldos que amparan la opacidad… perdón quise decir capacidad de sus integrantes, sus asesores, los asesores de sus asesores y en general, todo el aparato mounstruo-burocrático que los adorna, deben servir para diseñar una propuesta que supla este barril sin fondo, cuasi cuerno de la abundancia, de que ha dispuesto la clase política nacional.
Es momento que la agenda ciudadana se haga presente, sin importar quién la abandere, ya que ello no genera simpatías automáticas. No olvidar que los partidos con registro nacional reciben partidas dobles de carácter federal y local. Se trata de concretar ese avance democrático, sin temer a la sobrerrepresentación o el financiamiento dudoso. Algo se les recurrirá a las bien pagadas neuronas del INE.
La última y nos vamos: en su despedida, dijo el exsecretario de Infraestructura, cercanísimo a Eruviel, a quien lo quiere escuchar, que ni él ni su jefe “están muertos”…
Nos leemos en otra semana caótica
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