El sofisma del financiamiento público y el petate del muerto
Reza una expresión popular: “asustar con el petate del muerto” hace referencia a una posible amenaza que se vuelve inocua o termina por no provocar daño alguno.
Y en eso se ha convertido la declaración de algunos actores políticos y periodistas, la plañidera versión de que retirar el financiamiento público a los partidos, sería un retroceso y un riesgo para la democracia, o resulta una medida demagógica y oportunista, según plantean diversos académicos.
Los argumentos es que medidas de esta naturaleza favorecen a un partido hegemónico. Mi propuesta es comentar algunos de estos argumentos:
1. Permitir que la iniciativa privada financie las campañas electorales y quitar plurinominales, favorecería al partido hegemónico rumbo a 2018.
¿Acaso no ya existe un partido hegemónico? O quizá deba decir: un bipartidismo hegemónico?
2. Se provocaría un retroceso democrático, ya que los puestos de elección popular, serían rehenes de grupos económicos y, dicen algunos especialistas, en perjuicio de los más pobres. Y esta columna se pregunta: ¿?
¿De qué hablan? ¿desde cuándo no hay intereses económicos detrás de los partidos y lo que representan? ¿Desde cuándo la democracia cara y “representativa” favorece a los pobres?
¿En verdad creen que no hay intereses económicos de la más diversa fuente en el financiamiento velado de los partidos.
Ah, entonces comprendo: ¿se puede infiltrar la delincuencia organizada en el financiamiento privado? –y entonces viene la pregunta lógico: ¿acaso no lo ha hecho?
En declaraciones al periódico Reforma, el expresidente del Instituto federal Electoral, José Woldenberg, aseguró no haber escuchado “hace mucho” “… un dislate de estas proporciones. Al discutir el tema de la representación a partir de los ahorros que se pueden tener, me parece que las coordenadas están rotas".
¡Claro que están rotas! Desde el momento que se defiende algo indefendible: que tenemos que ser los contribuyentes los que financien sus aventuras, experimentos y agendas personales de los dirigentes partidistas.
¡Por supuesto que están rotas las coordenadas señor Wolbenberg! Sobre todo cuando sin el menor rubor y signo de decencia, los partidos perciben presupuesto por partida doble, a través de los recursos de la federación y el que les otorgan las entidades del país a los partidos políticos.
Mantener el actual esquema de financiamiento es alentar una democracia cara, ineficiente e ineficaz
Por primera vez se pone algo sensato en la agenda política y nacional y no falta el aguafiestas que ve trastocados sus intereses, sin tener altura de miras para saber que nuestra democracia debe transitar necesariamente de un financiamiento a costa del contribuyente, a un financiamiento privado transparente, legal, vigilado y acotado, blindado, pues, como les gusta decir a la clase política.
Eliminar los puesto de representación proporcional no es un retroceso ni generaría sobrerrepresentación. ¿Para qué sirven 200 diputados federales más en la Cámara de Diputados? –y conste que no es adivinanza-
La respuesta es simple y obvia: para nada… excepto para engrosar la nómina.
Es el momento ciudadano. Si el PRI accede a una propuesta de esta naturaleza, algo traerá entre manos, pero hay que tomarle la palabra antes de que se arrepienta.
Mientras el IFE y sus momias y el renovado INE y sus temores, intentan asustar al colectivo con el petate del muerto, y para eso han fomentado la aparición de voces que endulzan sus oídos y hablan de lavado de dinero como sinónimo de financiamiento privado. ¿Qué tan ineficaces tendrían que ser entonces para no proponer un andamiaje jurídico que favorezca la transparencia y la fiscalización de recursos?
Su ineficacia es su medida. Y su petate mortuorio los asusta a ellos; Lorenzo Córdova y, seguramente el resto de los consejeros, ven amenazada su permanencia y con ello su futuro profesional inmediato, si permiten que la agenda ciudadana llegue al legislativo.
CARPE DIEM
El Teatro Delfina cerró sus puertas. Sí tristemente la puesta en escena no dio para más. Un pequeño plantón; una declaración por allá; una defensa jurídica endeble, dejó ver la lección: en el Estado de México, morena no es un partido competitivo. El número de votos obtenidos fue un evento azaroso.
Si no existe estructura ni especialistas en la oposición para hacer la defensa jurídica de un supuesto triunfo, menos la hay para la defensa de un triunfo. El regreso a la curul es un bálsamo para la resignación, en espera de la Senaduría, pero también un rechazo al electorado que le aportó tan extraordinaria votación.
La última y nos vamos:
Tal como fue la designación de titulares de las Secretarías del Gabinete, poco a poco se van rellenado los espacios que a fuerza de ignorancia va dejando la estela eruvielista –que aún es larga, por cierto-. Lo real, es que me informan que a pesar de todo, la administración entrante llegó con la cautela de no “barrer” con todo de un plumazo, en contraste con el tacto de paquidermo de su antecesor; aunque hay algunas excepciones como las de Enrique Jacob que abarrotó con su séquito su feudo; o el Contralor Javier Vargas Zempoaltécatl, en sus dominios


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