Tradiciones, cultura y medio ambiente
Es común que achaquemos a los gobiernos y sus representantes todos los males que ocurren −se lo han ganado a pulso−. Pero hay uno que no debería estar a discusión: el cuidado del ambiente y la cuota de responsabilidad que nos corresponde.
La cultura, ese ente intangible que todo lo irradia, ha hecho que justifiquemos lo injustificable.
Como es “tradicional” quienes aún llegan a tener sembradíos realizan sus “quemas” para preparar los terrenos para la cosecha, en periodo de secas.
Como es “tradicional” aún mantenemos un mercado como el San Pablito, donde “artesanos” elaboran pirotecnia y han causado quizá más estragos que el beneficio económico que genera esta actividad, que es temporal.
Como es “tradicional”, en aquellas comunidades semiurbanas que aún se autodenominan pueblos, inundan sus festividades religiosas de cuetes y cohetones −que aún no comprendo en qué pueden agradar al Dios que veneran, o que beneficios o indulgencias, obtienen−.
Como es “tradicional” solemos hacer fogatas con llantas viejas, especialmente en la noche buena y la última noche del año, en primera porque es “barato” y en segundo término, porque tardan más en consumirse. −Por cierto el humo que generan afecta significativamente el sistema respiratorio, ya que se ha establecido que la combustión genera dioxina y furano, pero entre las copas y la celebración eso es lo que menos interesaría conocer−.
Tan sólo el 25 de diciembre recién pasado, el Sistema de Monitoreo Atmosférico registró mala calidad del aire en Tepotzotlán, con 108 de partículas pm10; Coacalco, con 107 y Ecatepec, con 105 del mismo contaminante. En el caso de la Ciudad de México, la delegación Tláhuac registró 107 unidades de pm10.
Los especialistas han señalado que la pirotecnia libera monóxido de carbono (CO) y partículas suspendidas (PM 2.5); esto genera una sinergia negativa con otras fuentes de emisión como el transporte, las fogatas, la quema de basura, llantas o leña, provocando alta contaminación en las ciudades.
Las partículas PM 2.5 entran directamente al sistema respiratorio y pueden causar súbitos malestares, o afectaciones críticas a personas con asma o con enfermedades cardiovasculares.
¿Qué tan tradicional puede ser lanzar cohetones al aire por la festividad del santo del pueblo?
¿Qué tan tradicional puede ser que alguien diga: una llanta no afecta el ambiente?
¿Qué tan tradicional puede ser decir que la pirotecnia es una práctica que nos identifica como mexicanos?
Si para los gobiernos el cuidado del ambiente es una política de segunda; los ciudadanos hemos estado ausentes del compromiso con nosotros mismos y con la supervivencia de nuestros hijos −ya no digamos, románticamente, de las nuevas generaciones−
Al escribir esta columna, escuchaba en la cercanía cuatro cohetones explotando simultáneamente. ¿Para qué? ¿en eso consisten nuestras tradiciones?
Preferiría estar en un país europeo y “disfrutar” de las “tradiciones” de otros, como hacen ellos, que ven en nosotros folclor, colorido y… una profunda ignorancia.
CARPE DIEM
Por favor acabemos con estas con estas “tradiciones” no compre ni use pirotecnia, aunque sé que esta reflexión me quitará a mis dos únicos lectores.
La última y nos vamos
La flamante y autónoma Fiscalía de Justicia adelantó el 28 de diciembre. Los índices delictivos al alza. Las cifras no reflejan la realidad y no sólo hago alusión a la llamada cifra negra de delitos −aquellos que no se denuncian y yo soy parte de ella− sino del flagrante maquillaje de cifras.


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