Los seres humanos nos formamos ideas y asumimos posiciones respecto a otros o a ciertos objetos o situaciones; en el campo de la psicología se considera una actitud como una disposición favorable o desfavorable hacia algo o alguien y aunque estas actitudes se conforman de elementos cognitivos, afectivos y conductuales, no necesariamente son sinónimo de comportamiento.
Con la efervescencia de las campañas políticas -al menos en los medios de comunicación, porque a nivel sociedad la vida sigue igual-, los medios informativos difunden encuestas, que no son otras cosa que un método de investigación que recurre a cuestionarios o entrevistas para recabar, regularmente, actitudes y no comportamientos en sentido estricto.
El caso es que en los últimos días, con el inicio de la campaña electoral, las encuestas están a la orden del día. Las empresas demoscópicas más importantes en el país venden al mejor postor sus estudios, que adornan con su mejores metodológicas y hacen referencias a un cierto “margen de error”, lo que no necesariamente significa el sentido lógico y coloquial del término, pero que resulta sorprendente y digno de crédito para los legos en las cuestiones estadísticas y metodológicas.
Las encuestas, basadas en preguntas regularmente vía telefónica, ni siquiera cara a cara, lo que ya de por de sí le da un sesgo a la información recabada, reflejan la actitud del momento, es decir, levantan una fotografía de la actitud de una muestra de ciudadanos, de la que regularmente se desconocen sus elementos metodológicos básicos, como el tipo de muestreo, el cálculo del tamaño de la muestra, el tipo de la muestra, para entender quiénes son los participantes.
Leo, por ejemplo, una encuesta de Consulta Mitofsky, una de las encuestadoras serias y acreditadas en el país, y en su apartado metodológico, mencionan:
Tamaño de la muestra: 1000 ciudadanos con credencial distribuidos en todo el país; agrega: “Se tomaron de manera sistemática y aleatoria con probabilidad proporcional a su tamaño (PPT) 100 secciones electorales en todo el país, en cada sección se seleccionaron 2 manzanas (o grupo de viviendas en caso de áreas rurales); en cada una de las manzanas se seleccionaron 5 viviendas con igual probabilidad y en cada vivienda un ciudadano mexicano mayor de edad con credencial para votar vigente.”
Y muy orondos señalan lo siguiente:
Software utilizado: “El software utilizado para el procesamiento de la información es Statistical Package for the Social Sciences (SPSS)”, un paquete estadístico de IBM que cualquier universitario utiliza, pero para quienes no están familiarizados con él, parece el credo informático en la era de la sociedad del conocimiento.
Y no conformes con esto, rematan:
Calidad de la estimación general: “Aunque cada porcentaje tiene su propio error asociado, el diseño de muestra garantiza que en las estimaciones generales al menos 95 de cada 100 veces, el error no sobrepasa el ±3.1%. En los estudios de opinión pública, además del error muestral, se debe considerar que pueden existir otros errores ocasionados por el fraseo de las preguntas y las incidencias en el trabajo de campo. A esos se les conoce como “errores no de muestreo”. Confianza y error de muestreo máximo implícito en la muestra seleccionada para cada distribución de preferencias o tendencias.”
Y la pregunta de este humilde escribano, alguna vez docente de metodología de la investigación y estadística, ¿cómo se calculó el tamaño de la muestra señor Roy Campos? ¿qué tipo de muestra es? ¿los mil participantes corresponden a estratos o racimos de la población de las 32 entidades federativas o como siempre son de los estados del centro de la República?
Y esto es sólo un botón de muestra, para ser sarcástico.
Las referencias no son comportamientos; son disposiciones. Los estudios que hacen estas empresas demoscópicas son de carácter transversal, es decir, responden a un momento y un tiempo único. las actitudes, si bien son relativamente estables, tienden a modificarse con el tiempo bajo ciertas circunstancias, así es el fenómeno humano.
Las encuestas se han convertido en un arma poderosa que se menciona cuando favorece a alguien o se minimiza en caso contrario; y en la percepción social genera un clima fatalista sobre lo que podría ocurrir con algún fenómeno, que en este caso, es la elección próxima.
Mientras tanto, en un país que se debate entre la participación y el abstencionismo histórico, las encuestas son el medio para que los medios se hagan de audiencias; las últimas proyecciones o predicciones a partir de las encuestas han dejado mucho que desear, pero tampoco podía ser menos; son instrumentos que permiten obtener un panorama del momento y circunstancias en que son aplicadas.
Del dicho al hecho… o del plato a la boca… como dicen los axiomas populares, hay una distancia digna de considerar.
CARPE DIEM
En el norte del Valle de Toluca es común ver a diversos vehículos de tonelajes diversos, de número de pasajeros distintos, autos compactos tipo sedán, minibuses, camionetas tipo Van, camiones pintados de color amarillo y rotulados con la razón social: “Empresarial”; ¿cuál es la maniobra para que una concesión de bajo perfil movilice tantos vehículos, sin que se sepa exactamente para quién, cuáles son los servicios que prestan y sus rutas? Habrá que revisar el catálogo del pulpo transportista del norte mexiquense para hallar al accionista mayoritario de este consorcio.
La última y nos vamos…
Qué sigue con la intentona del rector de ampliar el periodo de la Rectoría, que por cierto a él ya no le correspondería -no sé si eso le ha dicho su consejera… perdón titular de la oficina de la Abogada de la UAEM-… si en cuatro años un rector se dedica a administrar la inercia y la imagen política, ¿para qué quiere dos años más? Ahhhhh… ya entendí: vivir fuera del presupuesto…


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