Desde hace 24 años, las manos de Miguel García Palacios han dado vida a uno de los principales elementos de las posadas: las piñatas.
Un pequeño negocio ubicado en el municipio de Temoaya se convierte en el lugar de trabajo de Miguel. Sobre una mesa están el engrudo, los pinceles, el papel china y el cartoncillo, elementos que, al combinarse, dan vida a las coloridas piñatas.
“Ya llevamos 24 años laborando esta artesanía aquí en nuestra comunidad donde la mayoría somos piñateros, en muchos negocios ya estamos laborando piñatas”.
Cuando era chico, Miguel llegó a casa de un amigo, se sentó sobre una piedra y comenzó a mirar cómo se realizaban las piñatas. De ahí aprendió el oficio de piñatero.

“Para mí esto es una costumbre. Realizar las piñatas lo traemos desde jóvenes. Yo lo aprendí de un amigo que hacía, él me comenzó a enseñar, me gustó y de ahí le agarré el gusto”.
Cada año, desde octubre, Miguel comienza con la producción de piñatas para que su pequeño negocio quede “surtido” y los mexiquenses puedan encontrar una gran variedad de cartón y barro.
“Mi trabajo es temporal, noviembre y diciembre es lo más fuerte, aquí estoy trabajando de los dos porque muchos quieren de barro y muchos de cartón. Supongamos que el de cartón lo utilizan para adornar los negocios, las casas o calles y la de barro es para romperse”.
“Mi trabajo es temporal, noviembre y diciembre es lo más fuerte, aquí estoy trabajando de los dos porque muchos quieren de barro y muchos de cartón. Supongamos que el de cartón lo utilizan para adornar los negocios, las casas o calles y la de barro es para romperse”.

PANDEMIA ROMPE SUS INGRESOS
El sector piñatero también recibió un golpe duro derivado de la pandemia sanitaria por coronavirus, pues la producción de dicha artesanía disminuyó considerablemente.
El año pasado, Miguel logró realizar 800 piñatas en dos meses, esta vez y con la intención de no perder dinero solo realizó 250.
“Fue una mala temporada. Solo el montón que está aquí es el que estamos realizando, no queremos perder nada de dinero, ni siquiera para poder comprar un pollo rostizado y comer con la familia para el 24 de diciembre”.
La cancelación de las posadas fue otro golpe duro que recibieron, ya que durante estas festividades lograban comercializar más del 50 por ciento de sus piñatas.
“Nuestra fe está puesta, tenemos que darle con todo porque si no nos mata la pandemia, nos vamos a morir de hambre, y por ejemplo escuchamos la carencia de cosas para comer… Muchos ya hasta se volvieron rateros para sacar dinero porque les cortaron el trabajo”.
COSTOS Y TAMAÑOS DE PIÑATAS
El tiempo de elaboración de una piñata es de una a tres horas dependiendo el tamaño y diseño, los precios van de los 20 pesos hasta los 200 pesos.
Para Miguel los 24 años que lleva realizando piñatas han significado un enorme compromiso por mantener vigente una tradición, por ello, dice, ninguna pandemia le va a impedir que sus piñatas luzcan en cada hogar mexiquense.


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