Entre banderas rojas, amarillas y blancas
Son las cinco de la tarde del martes 9 de mayo. A las afueras del Instituto Electoral del Estado de México llegan los primeros simpatizantes. Son jóvenes de entre 15 y 25 años, los acompañan señores y señoras enfundados en playeras rojas y gorras de igual color; vienen a apoyar al Partido del Trabajo (PT) y a su candidato Oscar González. Al llegar tres horas antes del debate tienen tiempo de elegir el lugar donde hasta pasadas las 10 de la noche permanecerán estoicos lanzando vivas y porras. Se ubican en el lado izquierdo del Instituto, colocan bocinas de sonido y se acomodan justo enfrente de la pantalla que transmitirá el segundo ejercicio democrático del actual proceso electoral.
A las 18:20 horas llegan un elefante y una cebra gigantes elaborados con carrizo y periódico, vienen del municipio de Tultepec, son dos de las cinco figuras que están acompañando al candidato perredista Juan Zepeda en sus días de campaña. ¿Qué significa eso? – preguntan los presentes, ¿Va a hablar de animales? ¿Va a construir un Zoológico? – “Es una idea que surgió para llamar la atención de los niños, que, si bien no votan, siempre acompañan a sus papás a los mítines”, afirma uno de los colaboradores de campaña.
Una hora más tarde arriban al lugar esos papás con sus hijos y decenas de seguidores más; banderas amarillas ondeando a lo alto y arropados con playeras blancas que les llegan casi a las rodillas y evidentemente son un par de tallas más grandes, portan gorras de igual color y junto a la Banda “Mi Música Sinaloense” de San Juan Tilapa, se colocan del lado derecho del IEEM.
Casi 20 minutos antes del debate llegan los militantes de Morena, para esta hora aún no son tantos, pero son ruidosos; banderas blancas con logotipos de “la esperanza se vota” se van postrando en el centro de la explanada. ¿Dónde están los demás camiones? -preguntan. “Ya van a ser las ocho y no llegan todos…”, poco a poco se van sumando y colocando en sus respectivos frentes. A los morenistas por ser los últimos en llegar les tocó colocarse en el centro de la explanada, entre petistas y perredistas.
Son las 19:45 horas, el termómetro registra una temperatura de 16 grados, aunque el ambiente está a punto de ebullición. En el lugar están mezcladas “las izquierdas”; “juntos, pero no revueltos”, señalan. No hay rastros de militantes del PAN, menos del PRI, aún menos de la candidata independiente. La lona blanca que resguarda a los presentes busca protegerlos de una lluvia que amenaza, pero que al final no llega.
Al costado izquierdo, un poco alejados de los simpatizantes se van dando cita cada uno de los candidatos; el primero en llegar es Alfredo del Mazo, después llega Teresa Castell, le sigue Oscar González, posteriormente Josefina Vázquez, seguida de Delfina Gómez y finalmente Juan Zepeda.
Los reclamos y los no se empujen
Los tres primeros arriban al lugar sin mayores contratiempos ni percances. La abanderada panista no corre con la misma suerte, pues al llegar en su camioneta color gris, a las 18 horas con 25 minutos, un grupo de simpatizantes de Morena la increpan, se acercan a su ventanilla y le lanzaron insultos y reclamos:
¡Vieja mentirosa…! ¡Debería de darle pena lo que hace con los mexicanos…! ¡Ratera, ratera…! ¡Son calumnias lo que dice…! gritan exaltadas mujeres que portan cartulinas blancas, casualmente escritas con color azul, en las cuales demuestran su apoyo a Delfina Gómez.
Afirman ser habitantes del municipio de Texcoco y dicen que las acusaciones contra “la maestra” por parte de la candidata albiazul son falsas; aseveran que nunca les han quitado nada, ni un 10 por ciento de sus salarios, ni un centavo, puntualizan.
En las cartulinas se lee: “Josefina, con mi salario yo hago lo que quiero, mejor explica lo de los 900 millones”, “Adiós PRIAN, no más corrupción, Delfina es la solución…” “A pesar de las calumnias vamos SuperRequeteBien…” “Los trabajadores del Ayuntamiento apoyamos a la profesora Delfina…”.
La candidata de Acción Nacional, sorprendida por el reclamo, rápidamente sube la ventanilla de su camioneta, misma que es golpeada por las texcoquenses.
A las siete de la noche con tres minutos llega Delfina Gómez, las mismas mujeres que hace minutos increparon a Josefina, ahora, acompañadas de más simpatizantes vuelcan su apoyo a la morenista. Al grito de ¡No estás sola, no estás sola! ¡Delfina, señora, serás gobernadora!, rodean la camioneta que conduce a la ex alcaldesa al estacionamiento del IEEM, y ella promete regresar a saludarlos al terminar el debate.
¡No se empujen! ¡Déjenla pasar! solicitan los organizadores del partido, aunque los presentes hacen oídos sordos, y por el contrario avientan, pisan y empujan a cuanto mortal les pasa por enfrente.
A las 19 horas con 17 minutos arriba Víctor Hugo Sondón Saavedra, dirigente estatal del PAN, quien al ser cuestionado sobre las agresiones a la panista minimiza los hechos.
“Yo creo que hay hechos aislados, tienen la libertad de expresarse, tal vez por la mala información que puedan tener, pero son hechos aislados, son plantados es clarísimo, la gente no viene aquí al IEEM así porque sí, no es gente de la zona, son cosas que se plantan…”.
Mientras llegan los invitados: unos a pie, otros con escoltas, algunos más de copilotos, en el ambiente se replica una frase: “Ya llegó, ya está aquí el que va a sacar al PRI…”. Solo pueden referirse a Zepeda o a González.
Para las 7 con 28 de la noche entra al estacionamiento el abanderado del PRD, Juan Zepeda, a él los petistas le harán pasar un momento incomodo mientras camina entre la gente. Entre gritos de ¡vendido, vendido! Y con decenas de banderas rojas con las letras P y T (PT) los simpatizantes de Oscar González cuestionan al oriundo de Neza ¿Porqué se vendió al PRI? o si acaso ¿No sabe de lo que adolece el Estado de México?
“Usted podría pasar a la historia uniendo a la izquierda, piénselo bien…” le grita un simpatizante morenista de nombre Alejandro.
“A ver Ale, pactemos algo: yo soy de izquierda, ustedes también son de izquierda y quieren que saquemos al PRI del Gobierno, díganle a su candidata que la misma cifra que da declinando yo por ella, la misma cifra da si ella declina por mí, ¿Cómo ven? y sacamos al PRI, sí ese es el objetivo…” No gracias, responde el de la propuesta.
Zepeda se retira con una sonrisa, intenta dialogar y a cambio solo obtiene más reclamos.
Tres minutos más tarde los petistas, que hasta el momento eran mayoría subieron al puente peatonal de Paseo Tollocan desde donde gritaron consignas a su candidato, justo debajo de ellos los morenistas gritaban una vez, dos, tres, la frase que se adjudicó su candidata en el debate pasado: RequeteBien.
A las siete de la noche con 34 minutos se hicieron presentes encapuchados vestidos de negro supuestamente del grupo Anonymous, portando sobres bolsa con “pruebas” en contra de Delfina Gómez. Repartieron sobres, caminaron un poco, posaron para las cámaras y así como llegaron de la misma forma se perdieron en la multitud. En esta ocasión, contrario al debate pasado, no hubo reclamos generalizados, ahora solo iban contra Delfina.
Izquierdas juntas, pero no revueltas
Para las 19:39 horas llega la plana mayor del perredismo; Jesús Ortega, dirigente de la corriente Nueva Izquierda, Omar Ortega, dirigente estatal del PRD y Alejandra Barrales, dirigente nacional del partido del sol azteca; esta última afirma que la única declinación que se observa en su partido es la de Josefina, Oscar y/o Delfina “a favor de Juan”.
Minutos más tarde se suscita un conato de bronca entre morenistas y petistas. “No hay que hacer caso de provocaciones, nosotros si tenemos educación porque somos la verdadera izquierda…”, exclama un joven de no más de 20 años que porta orgulloso una gorra negra con la leyenda: Oscar.
A dos minutos de que comience el debate se escuchan gritos y porras al mismo tiempo, cada grupo para un partido, para un candidato. La música de banda se hace presente, del lado derecho para el PRD, del lado izquierdo para el PT.
Los de Morena vienen de Texcoco, Atlacomulco, San Bartolo Morelos, Chapa de Mota, Villa del Carbón, Ixtlahuaca, y de colonias de la capital mexiquense como Santiago Miltepec, San Mateo Otzacatipan, La Cruz Comalco y San Pedro Totoltepec.
Comienza el debate y cuando el rostro de Josefina Vázquez Mota aparece en la pantalla se escuchan los abucheos y el grito de ¡fuera, fuera! Cuando es el turno de Alfredo del Mazo lo menos insultante son los gritos de ratero.
-Oye amiga no me dejas ver, por favor baja la bandera- reclama un simpatizante perredista a una morenista; Lo siento mucho, no la voy a quitar- contesta.
Ondea su bandera más alto pues su candidata toma la palabra, Delfina afirma que el 42% de los mexiquenses nunca votaría por el PRI.
Cuando Zepeda Hernández habla, la banda suena más fuerte tratando de acallar a los aguerridos petistas, quienes reparten parejo: Delfina, Juan y Josefina: ¡rateros!
Los minutos avanzan y pese a que no llueve, el frío comienza a hacerse presente. Los ahí reunidos se colocan chamarras y suéteres, dejan un poco de lado sus morrales, mochilas y bolsos para abrigarse. Quienes también recienten las inclemencias del clima son los elementos de seguridad estatal; ellos observan desde el camellón del Paseo, no ha sido necesario que intervengan para imponer el orden. Cuatro patrullas vigilan y dos ambulancias están atentas a cualquier incidente.
Los candidatos hablan de Desarrollo Sustentable. Mientras, un grupo de hombres de más de 50 años, estatura media, con jeans y botas como atuendo, una coca cola en el bolsillo, una gorra negra encima de otra más y una bandera escarlata con vivos amarillos en la mano sonríen, observan y bailan al ritmo de la Banda La Mera mera de Santa María del municipio de Lerma.
Los atuendos y la percha de Del Mazo, Josefina y Castell contrastan con los de los simpatizantes de Oscar, Zepeda y Delfina.
Los defensores
¿Por qué esta aquí? ¿A quién apoya? Pregunta esta reportera a un adulto mayor, que alegre lanza chiflidos cada que Castell de Oro aparece en pantalla.
“Yo soy de Morena, yo apoyo a Delfina Gómez, claro que soy seguidor de Andrés Manuel, aquí estamos apoyando, como ve somos de varios partidos, pero de los de abajo, no de los alzados, no somos de los riquillos, se puede decir que aquí revueltos estamos puro barrio…”-responde.
“Aquí estamos viendo el debate. Ellos ahí dicen sus propuestas, unas están bien, otras no tanto, pero eso es lo de menos; ellos que se defiendan adentro, nosotros los defendemos acá afuera, para eso estamos y siempre estaremos…”, asegura.
Señora ¿Usted de dónde viene? -preguntó. ¿Por qué? ¿Eres del PRI? me contesta. No, soy reportera- tantito peor, ustedes los periodistas dicen puras mentiras, no me dieron nada y no tengo permitido hablar- sentencia. Se hace a un lado y su mirada se pierde viendo a su hijo de cuatro años, quien se entretiene jugando tirado en el piso. La mamá del pequeño esconde su bandera del PT en la manga de su suéter. Ensimismada en su realidad ignora los principios de Lenin o Marx, esos que su candidato no se cansa de replicar.
Al costado derecho esta Fredy Hernández, toca un instrumento en la banda musical que apoya a Zepeda Hernández. Dice que lleva tres años apoyando al PRD, que antes poyaban al PRI, pero se cansaron de que los únicos que prosperan son ellos y no los ciudadanos. Afirma que va a votar por el perredista porque ya hace falta un cambio, son muchos años de lo mismo, menciona. “Ojalá gane, no sé si le alcance, pero mi voto lo tiene…”.
Asegura que no le pagaron por estar ahí, solo los viáticos de transporte. Los perredistas vienen de San Andrés Cuexcontitlán, San Juan Tilapa, El Seminario, Toluca y San Buenaventura.
¿Ya se va a terminar? Ya me cansé de estar parada- pregunta una mujer a otra que atenta escucha las propuestas de educación de Oscar González: “No le va a faltar escuela a nadie…”-¡Eso dice!, exclama la seguidora petista.
Para evitar el fastidio y tedio, los más jóvenes organizan “la víbora de la mar”, tanto petistas como perredistas, cada quién por su lado, aparentan estar contentos, algunos simulan tocar un tambor improvisado con cubetas de pintura, en esos menesteres están mientras los candidatos siguen con el eterno bla bla bla…
La despedida
Para los comentarios finales la candidata independiente se lleva un abucheo mayúsculo cuando cuestiona a Delfina Gómez en dónde estudió, por qué no sabe hablar y por qué siempre se traba. Cuando del Mazo se despide pidiendo el voto, el joven que vende papás fritas y cigarros, lo tacha de falso.
A las 21 horas con 33 minutos termina el debate, la tambora retumba de ambos lados, las banderas ondean más alto y más rápido, y los más resistentes sacan sus mejores pasos bailando al ritmo de la cumbia que se escucha en las bocinas.
Los presentes esperan la salida de sus candidatos; esperan un saludo, un adiós de lejos, los que tengan más suerte un apretón de manos, ¿Por qué no una selfie? – que valga la pena la espera, coinciden.
A las nueve de la noche con 53 minutos sale en una camioneta blanca el abanderado del PRI, Alfredo del Mazo, lo acompaña Enrique Ochoa Reza, dirigente nacional del partido. En el lugar que brilla por la ausencia de militantes de centro y derecha, los morenistas les reparten consignas a ambos: ¡Corruptos! ¡Fuera el PRI! ¡Nos tienen miedo porque les vamos a ganar!
Para Teresa Castell la despedida no es más grata, la acusan de “palera” y de estar en complicidad con el Revolucionario Institucional.
Para Delfina solo hay vivas y porras. Los petistas escuchan el pronunciamiento de Oscar González y no se dan tiempo de arremeter contra la oriunda de Texcoco. Al grito de ¡Delfis! ¡Delfis! sus simpatizantes rodean el auto de la candidata. “Maestra bájese aquí a la vuelta que la queremos saludar…”.
Antes de acceder a sus peticiones da un breve pronunciamiento a los medios, aprovecha para invitar a sus seguidores a que no agredan a los demás candidatos y que respeten a todos por igual.
Sobre el debate y los post-it dijo: “Es parte del nervio, ahora entiendo a mis alumnos, pobrecitos cuando los ponemos a exponer…”
Justo enfrente del Centro de Formación del IEEM, la candidata baja de la camioneta, se toma fotos, saluda de beso, da palmadas en la espalda y afirma: “Pues muchas muchas gracias, la verdad es una sorpresa maravillosa que la vida me permita estar aquí, bueno pues ya nos vamos porque ya es tarde y el viaje es largo…”.
En efecto, son las 10 de la noche con 20 minutos.
¿Confianza o esperanza?
Tan solo 10 minutos más y lo que hace unas horas era júbilo y verbena, ahora luce vacío y sin vida. Los más de mil asistentes ya van rumbo a sus lugares de origen. Por hoy han cumplido, estuvieron presentes y firmes para “defender” a sus candidatos. Solo el tiempo dirá si cuando se conviertan en gobernantes, esos candidatos, también defenderán a sus votantes.


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