1.- De nueva cuenta la Ley de Lynch en el Estado de México.
Reprobable y brutal expresión del hartazgo en que vive la gente presa de criminales y policías.
Una turba enfurecida que busca justicia por propia mano es un hecho común, profundamente perturbador, en la entidad, para lo que el Gobierno no tiene respuesta y ni siquiera ha mostrado interés por buscar una.
Desde el inicio de la crisis, mediodía, hasta la muerte de los agentes, se le "calló" el sistema al aparato de comunicación oficial.
Su silencio describe todo.
Atlautla es la lección que no se aprende.
2.- En el ensamblaje de una candidatura única en PAN-Toluca para ir por a alcaldía de la capital, se trabaja en un acuerdo con pronunciamiento público incluido.
Las fuerzas dominantes vienen dialogando continuamente, por lo que se espera que en breve se anuncie algo importante.
Lo concreto es que el exalcalde Juan Rodolfo Sánchez Gómez, confirmó su amplia ventaja en un efecto colateral de la elección de líder nacional en su partido.
Cristobal Coyote es una pieza infaltable para Acción Nacional.
Juanro y Coyote, en un ejercicio político nato, tienen muy avanzado el poder ir juntos.
3.- Lo que hace Aarón Urbina con la nómina del Poder Ejecutivo es cuestionable, al menos.
Bajo el antiguo razonamiento de que el poder es cosa de familia y por tanto heredable, Urbina está obsesionado en hacer a su hija, Lili alcaldesa de Tecámac, cargo que él ya ocupó dos veces.
Trabajadores del Congreso denuncian una especie de cruce de favores entre Urbina y la actual edil, Rocío Díaz.
Ella tiene en nómina a la hija de él y, él tiene en nómina al hijo y marido de ella.
Urge una explicación.


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