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Lo mejor del Se Dice Que

Como gobierno, todos los partidos han desilusionado en el Estado de México. Unos más, otros menos, pero ninguno se salva.

Que Delfina e Higinio resultaran los dos aspirantes de Morena más reconocidos no tiene nada de sorpresa, era obvio. Higinio tiene más de 40 años en actividad política, candidato a gobernador, diputado, senador, alcalde, presidente de partido y terminó hace unos días una campaña de promoción de 2 años. Delfina es la mujer más votada en la historia del Estado de México, quedando muy cerca de ganar la gubernatura en la elección anterior, secretaria de Estado, senadora, diputada y alcaldesa. Hubiera sido el colmo que no dominaran la encuesta. La verdadera sorpresa la dieron los políticos de nueva generación como la joven secretaria de Organización, Xóchitl Zagal, y el alcalde de Ecatepec, Fernando Vilchis. Horacio Duarte cumplió con la expectativa. Su fuerte está en lo cualitativo, no en lo cuantitativo.

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Si alguien no puede hablar de cambio o transformación en el Estado de México es Higinio Martínez.  Su trayectoria política está marcada por el colaboracionismo para la preservación del statu quo. No pensará el senador que la gente ya olvidó su bochornoso papel durante el peñismo, particularmente en la represión de Atenco y en la construcción del fallido aeropuerto de Texcoco. Tampoco, que hizo alcaldes de Morena a Juan Rodolfo, Gabriela Gamboa, Patricia Duran, Ruth Olvera, Gerardo Nava y Roberto Téllez, entre otros saltimbanqui corruptos y mediocres. Tampoco que frenó la aprobación de la agenda progresista en el Estado de México cuando su grupo controlaba el Poder Legislativo. Que el pacto de impunidad para tapar la corrupción en las administraciones municipales se mantenga, es otra de sus malas obras. Él controla, con sus allegados, el ciego, sordo y mudo Órgano Superior de Fiscalización. Quién lo diría, pero nadie ha hecho más daño a la 4T en el Estado de México que Higinio. Hacerlo candidato a gobernador sería aberrante.

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Como gobierno, todos los partidos han desilusionado en el Estado de México. Unos más, otros menos, pero ninguno se salva. En los grandes municipios ha habido alternancia y en ninguno han mejorado sustancialmente las cosas. La capital, Toluca, es un caso emblemático. Pasó del PRI al PAN, del PAN al PRI, del PRI a Morena y de Morena de regreso al PRI. Ciclo perverso de destrucción de progreso. Intentar que la gente crea que por el simple hecho de que el PRI se vaya todo mejora es propaganda falaz y canalla. Una verdadera transformación requiere mucho más que eso. Los votantes mexiquenses han pagado cara la lección de elegir mal.