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Lo mejor del Se dice que…

Lo mejor del Se dice que…

Eruviel está extraviado en su laberinto. Los resultados de su gobierno demuestran fehacientemente que no ha podido con el paquete, señaladamente en materia de seguridad. En ningún otro lado de la república hay tantos muertos por arma de fuego como aquí, ni en Michoacán mismo o Tamaulipas. En el Estado de México de Eruviel hay mas muertes violentas que en regiones del mundo con escenarios de guerra como Irak o Afganistán. Así de grave es la situación.

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Jordán Yandel Cortés Fragoso, un niño apenas 3 años de edad, murió de un disparo en la cabeza. Una bala perdida lo mató. En Tlalnepantla un jovencito muere, otros 4 quedan mal heridos en una balacera. En Cuautitlán tres hombre son ejecutados al estilo de la mafia. En Coacalco otro mas es acribillado. En Chimalhuacán un líder de taxista y su esposa son asesinados a tiros. Algunas de la noticias del fin de semana. No son todos las muertes, sólo algunas, las que se llegan a filtrar a la prensa. Ese es el Estado de México de hoy y todos los días. El gobernador, su procurador de justicia, su secretaria de Seguridad y un kafkiano vocero, como simples figuras decorativas.

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Así, como por arte de magia, la epidemia de influenza desapareció en los medios de comunicación. Es extraño, sospechoso, como tan delicado tema de salud pública e interés general fue borrado. El vació de información es angustiante, tanto como la multiplicación de contagios.

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No hacen falta sesudos análisis para saber qué tan mal andan las cosas en el estado. Bastaría con leer, aguantado la respiración y sin reírse, los comunicados oficiales que despacha el gobierno. Problemas por todos lados, como si la gente no se diera cuenta o los padeciera, pero la bonita foto es del secretario fulano de tal inaugurando oficinas, otro repartiendo lentes, el gobernador disfrazado de campesino, con sombrero sureño y todo, hablando de medicinas. No, pues sí, cada loco con su tema.

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Eruviel no le está ayudando a Peña. Su estado está hecho un desastre. La propaganda oficialista podrá engañar a muchos, pero no al presidente de la república. Las cosas están muy mal, principalmente en materia de seguridad pública, en la tierra natal del hombre que hoy gobierna a México. El tiempo se le está agotando casi al mismo ritmo que se acumulan razones para que lo quiten. Está en la tablita.

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El vocero de seguridad del gobierno es como esos extraños botones de los controles remotos, nadie sabe para que sirven. Y si no, que le pregunten al procurador Miguel Ángel Contreras y a la secretaria de Seguridad, Rocío Alonso, quienes decidieron hacer a un lado a Indalecio Ríos, el cuate del gobernador, y volver a dar la cara directamente a los medios de comunicación. Es claro que de poco o nada sirvió la ocurrencia de esa de la vocería.

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De pena ajena el papelón de los diputados Pepes, Manzur y Rangel, quienes ocuparon todas las primeras planas de los diarios nacionales y destacados espacios en los noticiarios de radio y televisión, no por su brillante oratoria, ni sus iniciativas en sentido social, mucho menos por sus brillantes aportaciones a la legislación mexicana, sino por actuar como trogloditas en San Lázaro. De Pepe Rangel no se podía espera otra cosas, pero de Manzur llamó la atención tan errático comportamiento, más cuando todos saben que sueña y trabaja para buscar la candidatura a gobernador.

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La caída de Eruviel es una posibilidad real. Hasta aquellos que trabajan con él lo aceptan y comentan. Es una pena como se ha desdibujado en el ejercicio del gobierno aquel candidato que ganó la gubernatura con poco más de 3 millones de votos. La falta de resultados lo están acabando. No hay elementos visibles para hablar de una conspiración política para quitarlo, es la necesidad vuelta urgencia de ese gobierno eficaz del que tanto ha hablado el presidente.

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Otros factores también alimentan la especie sobre la posible salida de Eruviel, como aquel de que en el círculo cercano a Peña aún no se digiere como prácticamente se impuso en la candidatura priísta a la gubernatura bajo amenaza de encabezar una alianza PAN-PRD, o sus muy prematuros intentos por colocarse como aspirante a la presidencia de la república y, ahora, hasta su singular acercamiento con Carlos Salinas.