Elecciones 2017
El proceso electoral se está poniendo bueno. Será una elección de tercios muy competida, tal vez cómo nunca antes. El electorado ha cambiado, quién sabe si lo necesario, pero definitivamente no es el mismo de 2011. La gente en edad de votar no sólo es más, está mejor informada, su actitud es más participativa pero, sobre todo, está enojada por los malos resultados de gobierno, harta de los abusos de la clase política y frustrada por la permanente mala situación económica. En Europa ese desazón popular empujó al Brexit, en Estado Unidos llevó a Donald Trump a la presidencia, ¿en México podrá echar al PRI de la gubernatura del Estado de México y de la presidencia de la República? La masa está enojada.
Alfredo del Mazo Maza
Quienes conocen personalmente a Alfredo del Mazo Maza, dicen que es encantador por cortés. Rico, guapo, 42 años, ex ITAM y posgraduado en Harvard. Suena fantástico… pero (nada es perfecto), es primo del presidente más impopular en la historia del México moderno, hijo de ex gobernador, nieto de ex gobernador y sobrino de obispo. Es un prospecto de la elite, no del pueblo. Si, finalmente se convierte en candidato del PRI a gobernador, será muy complicado el contraste con la candidata de Morena, la morena profesora de escuela pública que habita en una colonia popular de Texcoco que ofrece acabar con los privilegios y abusos de la clase en el poder.
En el mundillo de la política es vox populi que Eruviel no quiere a Del Mazo como candidato del PRI, como también sabido es que Peña quiere imponerlo a toda costa. La división es obvia y, desafortunadamente para Del Mazo, si gana la nominación, lo coloca en una situación con altas probabilidades de perder.
Alfredo del Mazo González perdió abrumadoramente en 1997 el gobierno del Distrito Federal frente al candidato de la izquierda Cuauhtemoc Cárdenas, jamás el PRI pudo recuperarse y poco a poco se ha ido extinguiendo desde entonces en la capital. Hoy, justo 20 años después, su hijo Alfredo del Mazo Maza podría perder el gobierno del Estado de México, quizá frente a la candidata de izquierda o la derecha, después de 91 años de PRI (y sus denominaciones) en el poder. Vaya cosas que tiene la vida.
Josefina Vázquez Mota
Guste o no, es el prospecto más competitivo del PAN, pero de allí a que sus propagandista la quieran hacer pasar como segura ganadora, es un verdadero disparate. Por supuesto que tiene un buen grado de reconocimiento, particularmente en las ciudades del Valle de México y en algunas de la zona central, pero está muy lejos de ser una figura popular o aclamada por la mayoría; en extensas regiones no es conocida. Otro cosa que no le ayuda, es la malquerencia de los grupos panistas tradicionales en el Estado de México que no la quieren y están dispuestos a boicotearla, como hicieron con su anterior candidato, Luis Felipe Bravo Mena, al que mandaron al tercer lugar dándole menos de 600 mil votos.
La perversa versión de que Josefina Vázquez Mota será candidata del PAN con el apoyo de Peña y Videgaray, se repite una y otra vez hasta en la boca de los más serios actores de la política local. Según esa especie, Peña estaría dispuesto a entregar el Estado de México al PAN y Josefina, antes que a Andrés Manuel y Morena. Tener aquí a un amigo simulado, antes que a un enemigo declarado. Todo puede suceder.
Delfina Gómez
Candidata de alto registro entre el pueblo, pero con severas deficiencias para el debate y la oratoria. Delfina es una candidata atípica, y en ello puede estar su mejor ventaja. Pero Delfina podría ganar si pronuncia una sola palabra durante la campaña, le bastaría con recorrer el Estado del brazo de López Obrador y que él hable por ella. Morena puede ganar por que es el único partido que puede tener como oferta creíble la lucha contra la corrupción, incluido el encarcelamiento de algunos corruptos.
Isidro Pastor
Tiene muchos defectos, pero no está entre ellos el de tonto. Su impostura como candidato independiente puede ser inmoral, pero no ilegal. Aprovecha y juega con las que hay, es su derecho y se vale. Él puede intentar engañar a la gente, la gente sabrá si se deja.


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