Desde que el ser humano habita el planeta no ha dejado de dar significado a todas las cosas que le rodean. Lo hacemos con el sol, con los montes y la lluvia. Todo lo que nos rodea es dotado de significado. Esa es una característica de nuestra especie. Aquellas cosas más permanentes son las que alcanzan a consolidar su significado en eso que antropológicamente se llama cultura. Dado que el día y la noche son perennes, hay muchos significados para ellos entre los distintos grupos y sociedades del presente y del pasado. Lo mismo ocurre con otras cosas de duración infinita, como la idea de lo sagrado o de la muerte.
Tal infinitud parecen haber alcanzado ya los baches en la capital del Estado de México. Toluca es hoy (y ha sido desde que tengo memoria) una ciudad donde las calles presentan tal irregularidad, tal deterioro, tal imperfección que ha logrado generar toda una “cultura del bache”. Vamos a explorar sus múltiples expresiones simbólico-significativas tanto como nos lo permita este breve espacio.
El bache genera autoempleo
¿Cuántas veces no hemos visto a esos “voluntarios bacheadores” que piden dinero por haber rellenado los baches en alguna vialidad? Haciendo gala de emprendedurismo, se consiguen un poco de grava, la mezclan con aceite quemado de auto o algún otro aditivo y se dan a la tarea de rellenar (sobre todo los más pequeños) para, enseguida, solicitar a los automovilistas su cooperación.
El bache es fuente de identidad
No solo es porque haya motivado a cambiar el fraternal “te recibimos con los brazos abiertos”, por un sardónico “Toluca te recibe con los baches abiertos”. También lo comprueba aquel pasajero que dormita en un viaje automovilístico y cuando lo despierta bruscamente un salto del carro dice: “¿ya llegamos a Toluca?
El bache es fuente de vida
Los hay de tal dimensión y durabilidad que, en época de lluvias, se mantienen colmados del vital líquido y son capaces de albergar una biota observable con el más sencillo microscopio. Basta tomar una muestra, inspeccionarla y maravillarnos con los diminutos seres que tiene por ambiente un gran bache.
El bache alienta la creación de contenido
Tiktok, Facebook o X se colman con historias creadas en torno a los baches más “espectaculares”. Basta con ponerse a registrar con el celular cómo caen en ellos y se averían los vehículos para crear una historia que garantiza interacciones digitales. Igualmente, hay quien se pone creativo y le celebra cumpleaños (con pastel y todo) al bache que está frente a su casa, registrando todo con el celular, para subirlo a las redes.
Los baches estimulan la memoria
En las rutas que transitamos todos los días, memorizamos dónde están los baches para virar un poco el volante y esquivarlos. El reto se incrementa con los días porque surgen baches nuevos y es necesario ampliar el registro. Es más retador que los juegos de palabras encadenadas. Se recomienda para evitar el Alzheimer.
Los baches son un aliado del peatón
hacen reducir la velocidad a grados tales que se puede cruzar las calles más tranquilamente. Ni los topes, las tortugas o cualquier otro reductor de velocidad es tan efectivo como un bache con toda la barba, como los que tenemos en Toluca. Hay vialidades en las que no es posible ir a más de 25 kilómetros por hora.
Los baches reactivan la industria talachera
Sobre todo en temporadas como la actual, las vulcanizadoras se vuelven mucho más lucrativas. Los talacheros ya saben que es “temporada alta” y hasta se requiere contratar a chalanes para darse abasto con el trabajo de las llantas ponchadas o los rines abollados. La dinamización económica llega con un poco de menor intensidad a los talleres que atienden problemas de suspensión de los automóviles.
Los baches politizan
Una ciudad “rica en baches” despierta la conciencia crítica del más apático de los ciudadanos. Para cualquier gobierno no hay forma de eludir las severas críticas a la deficiente labor en el tema de mantenimiento a las vialidades. Podría llegar a documentarse una correlación entre la alternancia política y la “plaga de baches”. Sería cuestión de investigarlo.
El bache confirma algunas leyes naturales, sobre todo la de Lavoisier
Puede sostenerse que los baches no se crean ni se destruyen, solo se transforman. En una especie de ley de la física, las calles de nuestra ciudad cíclicamente los dejan brotar con una diversidad de formas, dimensiones, profundidad y duración que es muy complejo entender. Seguramente a eso se debe que autoridades van y vienen, pero nadie ha sido capaz de mantener las calles de Toluca sin la presencia de baches.

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