Madres buscadoras protestan en Toluca antes del partido de la Selección

Las mujeres se colocaron a las afueras del Estadio Nemesio Díez en busca, no de parar el juego, sino de hacerse notar con su mensaje.
junio 4, 2026

Mientras miles de policías hacían su trabajo para resguardar a los posibles 27 mil aficionados que se esperaban para vivir la emoción del futbol internacional, cerca de 50 madres, padres y familiares de personas desaparecidas llegaron para recordar que en México hay otra realidad que no puede quedar oculta detrás de la fiesta mundialista.

“¡Dónde están, dónde están!”, gritaban. “¡Los desaparecidos no son un caso aislado, son crímenes de Estado!”, respondieron otras.

Con fotografías, lonas y boletines de búsqueda en las manos, integrantes de distintos colectivos caminaron desde el Parque Vicente Guerrero hasta las inmediaciones del estadio, haciendo manifiesta su lucha y pegando boletines en postes y paredes. Desde un día antes habían iniciado actividades de difusión, aunque desde mucho antes el objetivo era claro: que el Mundial no borre del mapa a las más de 130 mil familias que siguen buscando a un ser querido. La movilización no busco detener el futbol, solo querían ser vistas y basto escucharlas  para entenderlo.

Madres buscadoras se dieron cita en el Estadio Nemesio Díez. / FOTO: AD Noticias

Once años buscando respuestas

 Liz Machuca, activista y dirigente del colectivo Flores en el Corazón, encabezó la protesta. Su historia es conocida en el Estado de México; comenzó en 2017, cuando su hermana desapareció y tiempo después fue localizada sin vida, desde entonces convirtió el dolor en una causa colectiva.

“¿Por qué toda esta seguridad nunca ha estado para defender a nuestras mujeres asesinadas y a nuestros hijos desaparecidos?”, cuestionó.

Explicó que durante más de una década ha acompañado a familias en búsquedas que, asegura, muchas veces terminan realizando ellas mismas porque las autoridades no lo hacen, por ello hoy el reclamo fue reconocer la causa.  “El gobierno no puede centrarse únicamente en el Mundial. La atención que nos dan es simulada”, afirmó.

Ángel salió a trabajar y nunca regresó

Gerardo Ramírez llegó desde la Ciudad de México, se convirtió en un padre buscador hace 6 años, cuando inició la búsqueda de su hijo Ángel Ramírez, desaparecido cuando tenía 20 años de edad. Hoy tendría 26.

“Se fue a trabajar y ya no regresó”, contó.

Recordó que durante los primeros años la familia enfrentó omisiones en la investigación, aunque, reconoció, que recientemente hay algunos avances derivados de la presión de los colectivos, pero consideró siguen faltando recursos y voluntad.

“La desaparición en México es gravísima. Hay trata, hay reclutamiento y además una crisis forense que el gobierno no quiere reconocer”, dijo, mientras sus otros dos hijos lo rodeaban y reconocía que la desaparición de Ángel fracturó a toda la familia. 

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Un hijo robado al nacer

Ruth Leticia Domínguez Barajas, originaria de Toluca, está presente con la imagen de un niño que no ha podido abrazar nuevamente, se trata de Jesús Daniel Cruz Domínguez, a quien le robaron recién nacido. Relata que fue engañada para acudir a un domicilio, donde la drogaron y le arrebataron a su bebé. Han pasado siete años. No tiene fotografías recientes. La única referencia de cómo podría verse hoy es una imagen elaborada mediante progresión de edad.

“No hay pistas. La Fiscalía dice que no hay avances”, lamentó.

Su petición es sencilla: “Que nos hagan caso, que nos apoyen. Nosotras vamos a seguir levantando la voz”.

Otra cara de la fiesta

La presencia de casi 2 mil policías, patrullas y dispositivos de seguridad para resguardar el encuentro deportivo fue imposible de ignorar para los activistas, quienes durante toda la jornada, les reclamaron: ¿Dónde estaban cuando desaparecieron sus hijos?

Mientras el estadio se preparaba para recibir aficionados de distintas partes del mundo, las familias levantaban fotografías de rostros ausentes; no pidieron cancelar el partido, no pidieron detener la celebración… pidieron ser escuchadas.

Porque para ellas no hay fiesta solo años de búsqueda y esperanza de que algún día alguien responda, finalmente, dónde están sus seres queridos.

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