El maíz transgénico vuelve a México

Un fallo comercial obligó al país a levantar la prohibición de importar maíz transgénico, sin considerar sus posibles efectos en la salud y el medioambiente. ¿Se impuso el comercio sobre la seguridad alimentaria?
febrero 9, 2025

Los alimentos genéticamente modificados representan riesgos para la salud. Eso se sabe y hay muchos estudios al respecto. Con base en ello, desde el gobierno pasado, se decidió impulsar medidas para impedir la importación de maíz transgénico, prohibir su cultivo en territorio nacional, así como el uso del herbicida glifosato. No obstante, los productores de maíz estadounidense (que mayoritariamente producen maíz transgénico) presentaron una queja ante un panel de resolución de controversias, porque estaban de por medio muchos miles de millones de dólares en ventas a México.

Dicho panel estuvo integrado por tres expertos en comercio internacional, quienes enfocaron su deliberación en las cuestiones administrativas, vinculadas a las reglas del intercambio comercial que establece el T-MEC. Nunca entraron al fondo del análisis sobre los riesgos a la salud, a la luz de la evidencia científica disponible. Su determinación fue darle la razón a la parte estadounidense e indicarle a México que no podía prohibir la importación de maíz transgénico. No hubo elementos de política ambiental o de salud pública que se tomaran en cuenta para la adopción del fallo. Sencillamente, se ordenó a México dar marcha atrás en su prohibición.

Como resultado de dicho fallo, la semana pasada se publicó en el Diario Oficial de la Federación que se levantaban las restricciones para la importación de maíz transgénico. Esto, a todas luces representa un retroceso en la lucha por asegurar que el principal cereal que consumimos los mexicanos no ponga en riesgo la salud. Esto último siempre ha sido negado por los Estados Unidos, que van a poner en duda siempre aquellos estudios que hablan de los riesgos a la salud. Empero, el hecho mismo de que exista un debate al respecto es alentador. Quizá ahora se tuvo que dar marcha atrás en la prohibición, pero se debe seguir empujando para disminuir los riesgos por el consumo.

Lo que los expertos que han estudiado el tema señalan es que deben considerarse las distintas formas de consumo, la cantidad y frecuencia. En este mismo espacio ya hemos tocado el tema en anteriores ocasiones y subrayamos en su momento que no es lo mismo consumir el maíz, solo cocido que frito, triturado, mezclado con otros ingredientes, frío, caliente, etc. La cantidad consumida también importa. Los mexicanos comemos maíz casi todo el día, en forma de tortilla, de golosina, de edulcorante, etc. Y, respecto a la cantidad y la frecuencia con que los mexicanos consumen maíz a lo largo de su vida, no podemos hacer como que no es un factor que pueda influir en los riesgos a la salud.

En el panel de controversias no hubo ponderación de todas esas implicaciones, ni las consecuencias medioambientales de sembrar ese tipo de maíz y acompañarlo con el uso de glifosato. Lo único que se vio es si se podía prohibir la importación en el marco del T-MEC o no. Como sea, en México sigue vigente la prohibición de sembrar aquí el maíz transgénico y usar glifosato. Es parte de una postura política que mantiene la administración de la presidenta Sheinbaum y, aunque se haya perdido la “batalla” en el panel de controversias, seguro que seguirá siento un tema en el futuro.

Es una lucha muy difícil, pues los grandes intereses comerciales que se ven afectados con la restricción al maíz transgénico seguirán resistiéndose. El tamaño del mercado mexicano es enorme, es mucho dinero el que está en juego. En un año, cuando se comience a revisar el tratado de libre comercio de América del Norte, seguramente se pondrá sobre la mesa el tema. No va a ser fácil incluir una restricción para que ese tipo de maíz deje de ingresar a México, pero tendrá que darse la discusión, presentarse el caso, con evidencias en materia de salud y medioambiente y hacer que las cosas se muevan del lugar en el que están ahora.

El reto se duplica teniendo al señor Trump en la presidencia de los Estados Unidos. Su fijación con el déficit comercial que tiene su país con otras naciones, incluido México, convertirá la negociación en distintos modos de chantaje. Lo que quiere él es que se le compre más para revertir dicho déficit: tan solo el año pasado, México compró a los Estados Unidos poco más de 5 mil 600 millones de dólares en maíz. De hecho, es el principal mercado para los productores norteamericanos (que hasta en 93% de los casos siembran maíz transgénico). Por eso es claro que no van a soltar esa rebanada del pastel, pero el gobierno mexicano deberá empujar el tema lo más que pueda. Vamos a ver cómo ocurre eso, por lo pronto, ya estamos avisados, viene de nueva cuenta el maíz transgénico, porque ya no está prohibida la importación.

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