Madres de víctimas de feminicidio se manifestaron este viernes, 31 de mayo, enfrente del Palacio de Gobierno del Estado de México, para solicitar una audiencia con la gobernadora, Delfina Gómez, con el objetivo de exponer sus casos y recibir ayuda.
En una entrevista exclusiva para AD, Angeli, una víctima de violación, afirmó que están exigiendo acción gubernamental. De acuerdo con ella, dijo que los agresores disfrutan de privilegios, como una reducción en su sentencia o incluso evitar el juicio.
“En mi caso, la orden de aprehensión solicitada hace más de dos años no se ha ejecutado. He proporcionado todos los detalles a la Fiscalía, pero no han actuado”, declaró Angeli.

Cuando se le preguntó sobre el porqué de la demora, Angeli respondió que las autoridades simplemente dijeron que su agresor «está bien escondido, tal vez se encuentra en otro estado».
Además de la revisión del caso, Angeli demanda protección para ella y sus seres queridos frente a los familiares y amigos de su agresor.
Hijos en orfandad
Gloria Reyes, madre de Salma Andrea, víctima de feminicidio en Chalco, Edomex, se unió a la manifestación con una clara demanda: «Hoy estamos aquí para exigir que la gobernadora nos reciba y podamos dialogar con ella sobre temas que desde hace mucho tiempo no han recibido solución, como las ayudas a los niños huérfanos cuyas madres fueron víctimas de feminicidio, no hemos recibido ayuda», precisó.


«Pido justicia por mi hija y por las infancias»
Juana Pedraza, mamá de la doctora Jessica Cerilla Pedraza, quien de acuerdo con su testimonio, fue asesinada el 5 de agosto de 2017, manifestó que después de seis años obtuvieron una orden de aprehensión en contra del agresor de su hija, y hace un año se detuvo a uno de sus agresores; sin embargo, tras la audiencia inicia y de vinculación a proceso, los abogados del acusado metieron un amparo y hasta ahorita no hay resolución.
Añadió que hoy su exigencia y la de todas es justicia para sus hijas y protección para sus infancias, que han quedado invisibilizadas cuando matan a sus madres. «Tenemos un año que no nos dan beca, no tenemos apoyo para la alimentación, (…) no queremos más que justicia».


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