Eduardo “El Gólem” Margolis Sobol, consejero de seguridad de Enrique Vargas en Huixquilucan, enfrenta investigaciones en EE.UU. por presunto lavado de dinero, triangulación de recursos y contratos públicos millonarios en México.
Huixquilucan fue, durante años, el bastión político y social donde Eduardo Margolis Sobol, alias “El Gólem”, encontró respaldo, prestigio y un asiento en la mesa del poder local. En 2019, el entonces alcalde Enrique Vargas del Villar lo integró al Consejo Municipal de Seguridad Pública y lo presentó públicamente como “un gran amigo… un experto en seguridad… de los hombres que más saben… de amistad”.
Ese nombramiento no solo le dio visibilidad: le abrió las puertas de un municipio que se convirtió en su santuario, donde era invitado de honor en eventos oficiales y referente en materia de seguridad.

Hoy, esa imagen se derrumba. El Departamento de Estado de Estados Unidos le revocó la visa y lo investiga por presunto lavado de dinero y triangulación de activos a través de EPEL LLC, una empresa en Florida. En México, la SFP, el SAT y la FGR siguen la pista de su empresa Blindajes EPEL S.A. de C.V., que entre 2019 y 2024 obtuvo 55 contratos públicos por más de 445 millones de pesos con dependencias como la SSPC, el Banco de México y el Consejo de la Judicatura Federal.
Pero las sospechas no terminan ahí. Su nombre aparece ligado al caso Cassez–Vallarta, señalado en un dictamen pericial por presunta participación en actos de tortura, y a su cercanía con Genaro García Luna y Luis Cárdenas Palomino, hoy condenados por corrupción y vínculos con el narcotráfico.

Apodado “El Gólem” por su supuesta relación con el Mossad y su papel como asesor de seguridad de la comunidad judía en México, Margolis construyó una red de influencia que unía negocios, política y seguridad. Una red que tuvo en Huixquilucan uno de sus principales centros de poder… hasta que el golpe vino del otro lado de la frontera.


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