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En mi corta estancia en el Instituto Superior de Ciencias de la Educación del Estado de México, llamaron la atención, entre otros, la génesis de los miedos que se imponen en educación, fundada en la construcción paulatina de una figura de autoridad que castiga, manda, reprime, imponiéndose incluso, al margen de la ley, para llegar a esos temores que somete a amplios sectores del magisterio, quienes inmersos en el desconocimiento del estado de derecho, facilitan que se perpetúen cotos de poder y estados de confort lamentables.   También es notorio que de la lista del personal asignado, resalta al menos
abril 15, 2014

En mi corta estancia en el Instituto Superior de Ciencias de la Educación del Estado de México, llamaron la atención, entre otros, la génesis de los miedos que se imponen en educación, fundada en la construcción paulatina de una figura de autoridad que castiga, manda, reprime, imponiéndose incluso, al margen de la ley, para llegar a esos temores que somete a amplios sectores del magisterio, quienes inmersos en el desconocimiento del estado de derecho, facilitan que se perpetúen cotos de poder y estados de confort lamentables.

 

También es notorio que de la lista del personal asignado, resalta al menos la ausencia de un docente que cobra, pero que nadie conoce o de la contratación de parientes de los coordinadores y de muchos recomendados que no hacen investigación.

 

Desconozco si el probable aviador, este cuantificado entre los dos mil seiscientos diez profesores que cobran sin trabajar y que ubican al Estado de México en el nada honroso tercer lugar nacional del número de aviadores, reportado en el censo realizado por el INEGI, que cuantificó a doscientos sesenta y dos directores; mil treinta y siete maestros frente a grupo; setecientos diecisiete  de apoyo a la labor educativa; trecientos un prefectos; treinta y cuatro intendente; ciento treinta y dos supervisores y setenta administrativos, con lo que se sumaría uno más a la cuenta, llegando a dos mil seiscientos once.

 

Mientras se clarifican las sumas, es lamentable que el Secretario de Educación del Estado de México, se enoje por el simulacro de seguridad contra balaceras, instrumentado en escuelas del Municipio Los Reyes La Paz, y anuncie una investigación para determinar su viabilidad.

 

Estos simulacros según trascendió, incluyen adiestramiento y preparación para reaccionar ante una balacera, que se vuelven más cotidianos en nuestra entidad y que pueden salvar vidas de alumnos y maestros ante estas eventualidades, sobre todo en esas zonas donde la seguridad ha fracasado.

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