McDonald’s en Toluca, negocio millonario a costa de sus trabajadores

McDonald’s, la cadena de comidas rápidas más grande del mundo, tiene 13 restaurantes en el valle de Toluca. Aunque reporta ventas millonarias mantiene a sus empleados en condiciones que ellos consideran cada vez más precarias.

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La falta de pago de utilidades, salarios de 142 pesos al día, la incorporación de la empresa al programa Jóvenes Construyendo Futuro y mayores exigencias de productividad sin retribución son el panorama al que enfrentan sus trabajadores.

“Mi rutina depende de la estación (…), puedo estar en caja, mostrador, cocina o como hoy: tareas de limpieza; tuve que barrer, trapear, limpiar equipos, mesas, paredes (…). Durante la jornada tenemos derecho a un descanso de 30 minutos en los que se nos proporciona comida del restaurant sin costo, para salir avisas quince minutos antes de la hora de salida para entregar la estación limpia y ordenada”.

Alex es un empleado general desde hace 4 meses. Semana a semana se le asigna un horario que se ajusta a sus horarios de clase, pero que lo mantiene en un constante estrés por el traslado y las tareas escolares. Usualmente trabaja de 6 a 7 horas al día.

“Lo más pesado es estar la mayor parte del tiempo de pie, aguantar quejas de clientes, ya que está la política de que el cliente siempre tiene la razón y la descarga de producto”, señala.

Bajos salarios y nulas prestaciones laborales

Alex está capacitado para desempeñarse en cualquier área del restaurante, dependiendo como se realice el acomodo de su equipo. Por su labor recibe poco más de 3 mil 400 pesos al mes, que debe en su mayoría invertir en sus gastos de traslado.

McDonald’s, la cadena de comidas rápidas más grande de todo el mundo, tiene 13 restaurantes en el valle de Toluca. Aunque reporta ventas millonarias mantiene a sus empleados en condiciones que ellos consideran cada vez más precarias.

Se trata de jóvenes que en su mayoría son estudiantes y sin experiencia laboral previa. Las dificultades económicas y las ventajas de tener horarios flexibles de 6 a 7 horas los ha llevado a aceptar un empleo en el que reciben 23.50 pesos por hora.

Las condiciones laborales que enfrentan las nuevas generaciones de jóvenes son efectos de la reforma laboral impulsada durante las gestiones de Felipe Calderón y Peña Nieto. Estas administraciones dieron paso a contratos a prueba, flexibilidad de jornadas y salario.

Además de la precariedad laboral en la que trabajan, los empleados de McDonald’s denuncian falta de pago de utilidades.

“Lo más injusto es que reporten que no hay utilidades, pero que estén invirtiendo en sistemas para mejorar la operación, no son inversiones pequeñas y son en todos los restaurantes. ¿Si no hay dinero con qué recursos se están haciendo?”, señalan.

De acuerdo con testimonios de trabajadores, en 2017 fue la última vez que recibieron utilidades por un monto de 8 mil pesos aproximadamente. Después, los argumentos han sido múltiples: “la empresa siempre dice que no genera ganancias, que se invierte en nuevos restaurantes y ahora el argumento fue la pandemia”.

En contraste con la falta de utilidades y bajos salarios, los restaurantes han registrado ventas de más de 3 millones de pesos mensuales, pero el gasto en salarios asciende al 15 por ciento únicamente, según sus propios empleados.

Jóvenes Construyendo futuro

La incorporación de Jóvenes Construyendo Futuro es otro factor que suma a la precarización laboral. McDonald’s se incorporó al programa federal para ofertar 4 vacantes de empleado general y una para administrativo, lo que podría representar más del 40 porciento de la plantilla en algunas sucursales.

“Nos han dicho que son jóvenes que vincula el gobierno, con una beca de 4 mil 300 pesos mensuales, que tienen que estar un año con nosotros y al final del año se les expide su constancia de experiencia”, señala uno de los responsables de capacitar a los jóvenes en Toluca.

Los incorporados en el programa desplazan puestos de trabajo que la empresa debería pagar, pero durante un año serán capacitados en un empleo en el que ganarían menos de la beca que reciben si estuvieran contratados.

“Es el mismo trabajo que un empleado general, con algunas restricciones; puede trabajar en un horario de oficina de 9 de la mañana a 6 de la tarde, de lunes a sábado y eso no repercute en la mano de obra de nosotros porque McDonald’s no le paga seguro, prestaciones, solo les da los uniformes y se capacitan como si fuera un trabajador más”.

Pandemia

A nivel internacional, la empresa mantiene amplios márgenes de ganancia, pese a la crisis económica y sanitaria que han impactado a las grandes cadenas de comida. Durante el segundo trimestre de 2020 —en uno de los peores momentos de la pandemia— McDonald’s registró un beneficio neto de 483.8 millones de dólares, aunque tuvo 68 por ciento menos ingresos, según información de Europapress.

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En Toluca la pandemia afecto de manera desigual a los restaurantes, ya que algunos disminuyeron drásticamente sus ventas por encontrarse dentro de plazas comerciales. Otros se mantuvieron activos, beneficiándose del autoservicio y las entregas en casa mediante aplicaciones.

La empresa compensó las dificultades ajustando su personal, los empleados con contratos a prueba dejaron de laborar, mientras que la gran mayoría debió subsistir trabajando 24 horas semanales, es decir con poco más de mil pesos a la quincena.

A esto se sumó el alza de precios que han tenido sus productos. “En este año han sido tres incrementos de precios, se me hace ilógico que comparando números de hace dos años estamos vendiendo más o menos lo mismo con menos visitas de menos gente, entonces hay una inflación de precios que no es proporcional con el aumento de salarios”, cuestiona uno de los empleados que lleva más de 5 años en la empresa.

Otro de los factores que ha orillado a los trabajadores de McDonald’s en Toluca a comenzar a denunciar la situación laboral —pese al riesgo de perder su empleo— son los ajustes de la empresa para garantizar mayores márgenes de ganancias.

“En estos últimos meses la empresa se ha puesto en un tenor que debes cuidar todo hasta la basura, cuidar que no haya pérdidas para la empresa y cuando le generas ganancia no se ve una retribución salarial, no es proporcional lo que les haces ganar a lo que te pueden pagar en un año”.

Las proyecciones de la empresa aumentaron 12 porciento en un mes, lo que ha eliminado los bonos de productividad que compensaban los bajos salarios, pues resulta complejo para los jóvenes empleados poder alcanzar ese incremento de ventas en tan poco tiempo.