La tradicional misa del Domingo de Ramos, que marca el inicio de la Semana Santa y recuerda la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, fue cancelada en la Basílica del Santo Sepulcro. La policía de Israel impidió el acceso al cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, y al padre Francesco Ielpo, custodio de Tierra Santa, alegando razones de seguridad derivadas del conflicto armado que se intensificó en la región desde finales de febrero.
Debido a la situación de seguridad, también se canceló la tradicional procesión desde el Monte de los Olivos, que normalmente congrega a miles de peregrinos de todo el mundo. En su lugar, el cardenal Pizzaballa encabezó una oración por la paz desde el Monte de los Olivos, sin asistencia de fieles ni prensa, aunque se permitió la cobertura limitada de algunos medios internacionales.

La cancelación ha generado reacciones internacionales. Italia y Francia condenaron la decisión de Israel, mientras que el Vaticano hizo un llamado a la paz, recordando que “nadie puede justificar la guerra con Dios” y pidiendo oraciones por los cristianos en Medio Oriente.
Contexto del conflicto en Medio Oriente
Desde finales de febrero, la región ha vivido un aumento significativo de enfrentamientos y tensiones armadas entre diversos grupos, afectando principalmente a Israel y los territorios palestinos. Los enfrentamientos han provocado restricciones de movimiento, cierres de lugares públicos y medidas de seguridad estrictas que impactan la vida cotidiana y las actividades religiosas de millones de personas.


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