Mentiras y patrañas de Doña Fede

La suspensión del ascenso y descenso era la coartada perfecta para deambular sin riesgos financieros en la mediocridad deportiva
septiembre 27, 2024

Pasan los años, los dirigentes y el fútbol mexicano sigue siendo «pan con lo mismo». Han pasado más de cuatro años desde aquel 24 de abril de 2020, cuando en la Asamblea Extraordinaria de los dueños se determinó que, para salvaguardar los intereses económicos y la existencia misma de la Liga MX, quedarían suspendidos por seis años el ascenso y descenso, debido a los estragos financieros provocados por la pandemia.

La maldición del COVID fue la bendición para muchos de los dueños que simplemente sobrevivían en la Liga MX. La suspensión del ascenso y descenso era la coartada perfecta para deambular sin riesgos financieros en la mediocridad deportiva; sus inversiones no estarían en riesgo. Podrían cometer errores y horrores deportivos, dejar de invertir en refuerzos, en infraestructura, y absolutamente nada pasaría. Tendrían la garantía de poder «nadar de muertito».

El actual torneo es el sexto que se disputa después de aquella terrible decisión. Queda año y medio de lo prometido a la afición y en los tribunales del TAS. Doña Fede prometió que después de esos seis años se volvería a jugar como siempre estuvo establecido. Existe la posibilidad de que, forzada por el TAS, se reinstale el ascenso y descenso después de la Copa del Mundo de 2026.

Como discurso y coartada para suspender el ascenso y descenso, Doña Fede aseguró que esos seis años servirían para que todos los equipos pudieran consolidar un proyecto sólido de crecimiento deportivo, fortaleciendo sus fuerzas básicas para generar talento de jóvenes mexicanos, abastecer a la selección nacional, y crecer en infraestructura en todos los sentidos. Sus inversiones estarían blindadas y podrían enfocarse en consolidar esos proyectos sin riesgos ni pretextos.

NADA CAMBIÓ

¿Qué ha pasado luego de que han transcurrido cuatro años y medio? ¿Qué ha cambiado al respecto? ¿Se generaron proyectos deportivos y de infraestructura? ¿Hubo generación de talento nacional surgido de fuerzas básicas? ¿Cuántos equipos que estaban en el hoyo entre los peores porcentajes lograron salir?

Las evidencias de un ESTREPITOSO FRACASO son irrefutables. De los NUEVE ÚLTIMOS en la tabla porcentual de aquel 2020, hoy SEIS EQUIPOS siguen en la MISMA ZONA de mediocridad: Mazatlán, Juárez, Atlas, Puebla, Querétaro y Atlético San Luis. Solo Chivas logró salir de esa zona, al igual que Xolos. Ni el bicampeonato del Atlas evitó su recaída a esa zona.

En conclusión, nada HA CAMBIADO. Los que siempre han trabajado bien lo siguieron haciendo y se mantienen lejos de la mediocridad. Los que son rémoras de la liga, equipos que solo se dedican a vegetar y sobrevivir, siguen ahí. A ellos, a quienes debió beneficiarles la suspensión del descenso para desarrollar proyectos en fuerzas básicas, les valió un reverendo cacahuate. Nadaban y siguen «nadando de muertito» en una rueda de la fortuna de la mediocridad.

¿Qué demonios hicieron blindando su inversión? ¡NADA! Todo fue una coartada para suspender el descenso, evitando daños financieros para algunos dueños poderosos con muchos intereses en Doña Fede.

SIN PROYECTOS, NI INVERSIÓN

Tan mal se han hecho las cosas, que no trabajaron en desarrollar proyectos deportivos serios. La selección mexicana en el Mundial de Qatar tuvo su peor actuación en los últimos 50 años, no se calificó a los Juegos Olímpicos de París 2024 y, actualmente, se vive la peor crisis de resultados de la historia. La prueba es que en este nuevo ciclo mundialista ya llevamos tres técnicos en la selección mayor.

Para tratar de salir de la barranca en que está metido el futbol, lo ÚNICO que se les ocurrió fue resucitar un proyecto que estaba muerto y enterrado: «LA REGLA DEL MENOR», que fracasó estrepitosamente muchos años atrás. Tan improductiva fue que se abolió seis años después.

La «regla 20/11 o del menor» entró en vigor desde el año 2005, cuando ya el torneo estaba en marcha. De entrada, obligaba a los equipos de primera división a alinear a jugadores menores de 20 años y 11 meses para acumular como mínimo un total de 765 minutos en las 17 jornadas que duraba la campaña, con la penalidad de descontarles 3 puntos al final de la temporada si no cumplían con la norma. Los únicos equipos penalizados mientras duró ese invento fueron los Jaguares de Chiapas en el Apertura 2005, el Club San Luis y Querétaro FC en el Apertura 2006, al que le costó descender.

El motivo en 2005 fue el mismo que reciclaron 20 años después: la idea de impulsar la regla del menor para crear jugadores a temprana edad, mejorar las fuerzas básicas y darles confianza a los jóvenes para debutar a una edad más temprana. La medida fracasó porque la mayoría de los equipos debutaba jóvenes SOLO para cumplir con la regla, no para consolidarlos o formarlos. Y parece que lo mismo pasará ahora.

Muy pocos lograron consolidarse y hacer carrera. El 80% de los jugadores que debutaron durante la regla 20/11 fueron jugadores de entrada por salida. De esta medida, algunos lograron apoderarse de la titularidad en sus equipos. Los más destacados fueron Javier «Chicharito» Hernández y Andrés Guardado. Hubo otros como Luis Ángel Landín, “Pato” Araujo y Rogelio Chávez, que hicieron carreras discretas, pero la mayoría se perdió.

ACABANDO EL MITO

Una vez le preguntamos a Daniel Guzmán si fue obligado por la regla 20/11 a debutar a Andrés Guardado en el Atlas. Su respuesta fue rotunda: «Es mentira. Yo debuté a Guardado a los 19 años contra Pachuca porque tenía una enorme calidad, era mucho mejor que los adultos que había en su posición. Había que ponerlo sí o sí, tanto es así que seis meses después ya estaba en la selección mayor. Él hubiera debutado por su calidad, no por la regla. Lo que se hace a la fuerza, no funciona».

Lo mismo sucedió con Javier «Chicharito» Hernández. El “Chepo” de la Torre lo debutó en 2006 cuando apenas tenía 18 años y tampoco fue obligado por la regla del menor 20/11. José Manuel lo tenía muy bien identificado porque lo rescató para el Chivas-Coras que jugaba en Nayarit. De hecho, el «Chepo» lo rescató anímicamente, porque «el Chícharo» pensó en retirarse cuando, de última hora, fue cortado de la selección mexicana que ganó el mundial en Perú.

Hace tiempo le pregunté a José Manuel sobre el tema y me lo confirmó: «Era un goleador natural, su olfato de gol y la fortuna del goleador se notaban a leguas. No me obligó ninguna regla a debutarlo, fue su instinto. Nació para anotar goles. Lo hubiera puesto sin regla alguna, sin duda».

VERDADES QUE DUELEN

Los testimonios del «Chepo» y de Daniel echan por tierra el mito de que fue «gracias» a la regla del menor que estos dos estandartes del futbol mexicano pudieron debutar. Lo hubieran hecho con o sin la regla, por una cuestión de calidad, no de obligación. Así que dejemos de comprar ese humo, como bien lo dijo Renato Paiva hace unos días.

El técnico del Toluca podrá ser bueno, regular o malo como entrenador, pero NO dijo mentiras. Salvo excepciones bien definidas: Pachuca, Necaxa, Orlegi y algún otro, en México no se trabaja bien en las fuerzas básicas. Debutar debe ser por condición de calidad, no por obligación. Y si a los 20 años y 11 meses no funcionó, ahora con 23 años la situación luce peor. Así como sucedió antes, que debutaron por cumplir con la regla, la mayoría de los equipos repetirá esa triste historia.

DE EXTRANJEROS Y AHUEHUETES

Lo incongruente de estos temas es que, mientras muchos técnicos reparten culpas por obligarlos a alinear a jugadores menores, no se quejan como deberían del número excesivo de extranjeros. Contrario a lo que se piensa, ser extranjero no es sinónimo de calidad, sea mayor o menor de edad. Muchos llegan al futbol mexicano por negocios entre promotores y dirigentes, más que por calidad.

Son muchos los extranjeros que permiten registrar en el futbol mexicano. El portal de ESPN publicó hace tiempo datos contundentes al respecto: «En el torneo Clausura 2024 hubo 146 jugadores registrados en la Liga MX como No Formados en México. Sin embargo, un alto porcentaje de estos elementos no tienen protagonismo en sus equipos.

Cincuenta y seis futbolistas foráneos no alcanzan ni siquiera el 50% de los minutos disputados en lo que va del torneo. De hecho, todos los clubes tienen por lo menos dos jugadores que no han disputado ni la mitad de los minutos en el certamen. Existen casos como el de Querétaro y Santos, que tienen hasta cinco extranjeros por debajo de esta cifra y, por ahora, no justifican su contratación».

Es decir, más de 70 u 80 jugadores «troncos» les han quitado un espacio a los jóvenes mexicanos, ya sean menores o menores. Vienen por negocio, cobran en dólares y a veces juegan, pero nunca trascienden.

Quién le está haciendo más daño al futbol mexicano; ¿la regla del menor, los extranjeros troncos o los directivos que, sin idea, reciclan proyectos fallidos?

El conocimiento se adquiere leyendo la letra pequeña de un contrato; la experiencia, no leyéndola, Francis Bacon

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