En una entrevista con el diario El Universal, José María Vivanco, director ejecutivo para las Américas de Human Rights Watch (HRW), aseguró que México se encuentra en su peor crisis de derechos humanos desde 1968, cuando ocurrió la masacre de estudiantes el 2 de octubre en Tlatelolco
Vivanco consideró que la desaparición de los 43 estudiantes desde el pasado 26 de septiembre en Iguala, Guerrero, así como el hallazgo de muchas fosas clandestinas en los últimos días “son muestra de la degradación más profunda en la que ha caído México en ámbitos como la justicia, la violencia, la vigencia de los derechos humanos, la corrupción y la impunidad”.
Lamentablemente afirmó que no conoce un hecho similar en América Latina en los últimos 30 años, “y aunque en la historia de México ha habido muchos desaparecidos, de esta magnitud y en tiempo real no conozco ningún caso”.
Por otro lado apuntó que “La gente se pregunta, en especial fuera de México –los mexicanos no tanto porque ya han vivido-, pero en el extranjero la pregunta es ¿cómo puede ser que unos policías disparen contra estudiantes y que ellos mismos intenten desaparecer a 40 personas? La única explicación es la impunidad. Argumento uno, la impunidad; argumento número dos, la impunidad y argumento número tres, la impunidad; es la impunidad total”, subrayó.
Asimismo, Vivanco cree que el presidente de México, Enrique Peña Nieto, tardó en reaccionar a los sucesos del 26 de septiembre en Iguala, cuando la Policía había matado a seis civiles, con la posterior desaparición de varias decenas de estudiantes. Vivanco piensa que la reacción del presidente, que hizo una declaración a los cuatro días después de la tragedia, estaba "dirigida con toda claridad a lavarse las manos" y cree que "el presidente de la República estaba más preocupado por proteger su imagen y no acercarse a este tema, que fue tóxico".
El experto añade que los temas de seguridad y de derechos humanos son tóxicos para el Gobierno, porque "generan más bien problemas, dan una imagen de país inseguro, pueden afectar la imagen y el prestigio del Gobierno y lo mejor es no hablar de ellos y esconderlos debajo de la alfombra".
Vivanco termina diciendo que los recientes sucesos ponen a prueba al Gobierno, y ha mostrado cierto optimismo diciendo que espera que la reacción de la sociedad mexicana y la de la comunidad internacional obliguen al Gobierno mexicano a "reexaminar sus políticas y a no abordar este problema simplemente como un problema de relaciones públicas, sino entender que aquí hay materias que demuestran la degradación más profunda en la que ha caído México en ámbitos como la justicia, la violencia, la vigencia de los derechos humanos, la corrupción o la impunidad".
(Con información del Universal)


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