La mayoría de los fenómenos sociales requieren ser cuantificados para que podamos apreciar su esencia e implicaciones. Esta es la razón por la cual son tan útiles las estadísticas, pues ellas nos revelan cantidades, detrás de las cuales se encuentra la cualidad de las cosas. Para decirlo con palabras llanas: Tanto va el cántaro al agua (lo cual implica cantidad) hasta que se rompe (lo que significa que ha dejado su cualidad de cántaro para convertirse en otra cosa, en un montón de tepalcates).
Uno de los fenómenos sociales con una tendencia creciente en el mundo actual es la migración internacional. Son cientos de millones de personas alrededor de mundo los que han tenido que cambiar su lugar de vivir por múltiples circunstancias. México tiene una ya larga historia de movimientos migratorios internacionales, sobre todo hacia el norte del continente. Pero hay algunas cifras recientes que nos ayudan a entender en qué nos están convirtiendo estos flujos.
Hace unos días se dio a conocer el Anuario de Migración y Remesas. México 2016, el cual nos viene a confirmar cosas que ya se conocían de alguna manera, como el hecho de que son 12.4 millones los mexicanos migrantes (casi todos ubicados en los Estados Unidos de América), que ya casi la proporción de hombres frente a mujeres migrantes es similar (53% y 47%, respectivamente) y que son más de un millón 200 mil los hogares mexicanos que reciben remesas.
Este documento, producido por el Consejo Nacional de Población, la Fundación Bancomer y el BBVA Research México, nos ofrece ahora algunos datos más que nos ayudan a entender en qué están convirtiéndose estas prácticas migratorias. Destaco sólo algunos de ellos:
De acuerdo con este Anuario, en el año 2015 las remesas que ingresaron a México son equivalentes a 2.3% del Producto Interno Bruto (PIB), mostrando una dependencia no observada desde 2008. Asimismo, Michoacán (9.9%), Guerrero (7.8%) y Oaxaca (7.4%) son las entidades con mayor dependencia de las remesas al mostrar los mayores porcentajes con respecto al PIB estatal.
Los gastos en comida y vestido, pago de deudas, así como mejoras en la vivienda son los principales usos de las remesas enviadas, tanto por mujeres como por hombres.
De los 384 mil micronegocios de hogares receptores de remesas, 41.7% se concentra en el sector servicios. Asimismo, 216 mil son dirigidos por hogares con jefatura femenina, concentrándose principalmente en el comercio de abarrotes y alimentos, y la industria alimentaria
La mayoría de los migrantes mexicanos de retorno (es decir que ya estuvieron en EU y han regresado a México) ocupados son trabajadores subordinados y remunerados, tanto mujeres como hombres. Solo 7.1% de las mujeres y 5.9% de los varones son empleadores. Las mujeres que regresaron laboran principalmente en el sector servicios, y en el caso de los hombres retornados, en su mayoría se ocupan en el sector agrícola.
Esta pequeña muestra de los datos que arroja el Anuario ya mencionado nos ayuda a entender que el acto de migrar ya ha pasado a formar parte de las características nacionales, pues de toda Latinoamérica México es el país que más migrantes internacionales tiene, y ocupa el segundo lugar a nivel mundial. Igualmente, el recibir dinero procedente de algún familiar que se encuentra en el extranjero es ya también una parte del abanico de formas de captar divisas para nuestra nación; representa más de 2 puntos del PIB y, de la misma manera, se ha constituido en forma de sustento para millones de personas, quienes para tener qué comer, qué vestir y dónde vivir dependen del dinero que mandan los migrantes. Ello confirma la existencia de familias trasnacionales (con integrantes en ambos lados de la frontera) cuyo soporte económico se gesta allá y se consuma acá.
La idea de “irse pal norte”, hacer dinero y regresar a poner un negocio es también ya una forma de idealizar el futuro en cientos de miles de mexicanos. Son casi 400 mil los micronegocios que el Anuario registra como gestados por la actividad migratoria, pero una característica es que son jefaturados por las mujeres “que se quedan”, pues los hombres sólo mandan el dinero y no necesariamente regresan.
Son –dice el Anuario- 36.9 millones de personas de origen mexicano las que viven en Estados Unidos: 12.2 millones son migrantes nacidos en México y el resto son personas nacidas allá de padres y abuelos mexicanos. Esta cantidad nos revela la cualidad migratoria del pueblo de México. Poco más del 80% de los migrantes cuentan sólo con educación básica y se desempeñan mayoritariamente en la industria de la construcción, los servicios, a hotelería, el campo, vaya, ofreciendo su esfuerzo físico. Esta cantidad nos revela la cualidad de México al ser un reservorio de mano de obra (barata) para los Estados Unidos.
Vale la pena echarle un ojito al Anuario de Migración y Remesas. México 2016, pues tras los números se nos revelan las esencias.


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