El Estado de México, durante décadas bastión electoral del Partido Revolucionario Institucional (PRI), registra una caída significativa en su padrón de afiliados.
De acuerdo con la revisión trianual establecida por la Ley General de Partidos Políticos, el PRI en la entidad pasó de 298,622 militantes en 2023 a 233,029 en 2026.
La pérdida de 65,593 afiliados equivale a una contracción de 21.9% en solo un trienio.
El impacto tras perder el poder
La reducción coincide con la pérdida de la gubernatura mexiquense después de 94 años de hegemonía.
Se trata de la caída más significativa en su estructura territorial dentro del estado con mayor peso electoral del país.
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El desplome nacional
El fenómeno no es aislado. A nivel nacional, el PRI pasó de 1.4 millones de militantes a 911,069 en 2026, lo que implica una disminución cercana a un tercio de su base en dos años.

La verificación de padrones es realizada por el INE cada tres años para eliminar duplicidades y confirmar que los partidos cumplan con el mínimo legal de afiliados.
Afiliados donde ya no gobierna
El PRI mantiene sus mayores concentraciones de militantes en:
- Chimalhuacán: 15,482
- Valle de Chalco: 12,941
- Ecatepec: 11,856
Sin embargo, en estos tres municipios el partido ya no gobierna. Actualmente son administrados por Morena.
Los riesgos
La dirigencia ha atribuido la baja a presuntas presiones políticas. No obstante, más allá de la narrativa, la reducción implica riesgos operativos: menor capacidad de movilización, debilitamiento territorial y mayor dificultad para reclutar cuadros competitivos.
El PRI conserva su registro, pero la tendencia descendente compromete su margen de maniobra rumbo a los próximos comicios.


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