Toluca, México. 7 de abril de 2019. Monterrey es un equipo de lujos. Se dio el lujo de estrenar uno de los estadios más modernos de Latinoamérica, se dio el lujo de ser la segunda plantilla más cara del país, se dio el lujo de mandar a la banca a Funes Mori, a Avilés Hurtado y a Rodolfo Pizarro… Se dio el lujo de perder, el lujo de ser goleado.
La tribuna se llenó de niños. El club lanzó promoción: niños con la playera del Toluca y con nariz pintada de azul entraron gratis. El fútbol, microcosmos social, tiene que recuperar los valores sociales. Regresemos a los niños a las tribunas, hablemos de autismo. De acuerdo con la OMS, 1 de cada 160 niños presenta esta condición –no una enfermedad– en el mundo y la incidencia se incrementa 17 por ciento cada año.
Toluca necesitaba ganar sí o sí. Lavolpe comienza a tener a los hombres importantes que estaban ausentes: Pardo, William y Canelo –el influencer de Instagram–. Todos respondieron.
El primer tiempo fue lo esperado: Toluca con su línea de cinco avanzó tocando. Monterrey esperó. Lo mejor fueron los últimos diez minutos. Gol antes del descanso. El segundo una fiesta. Ahora los lujos son de aquí. Pardo hizo dos goles, uno hermoso. Siempre alegre dio un mensaje: quiero ser su nuevo ídolo. Buen inicio.
Toluca goleó a uno de los equipos más importantes del torneo. Un 5-1 que ilusiona, que emociona, que esperanza. Mientras tanto “llora, Monterrey, perdiste la copa”.


Síguenos