El nombre de la persona que presidirá Morena en el Estado de México a partir de mañana es lo de menos. Su función será más administrativa que de dirección política. La correlación interna de fuerzas no ha cambiado, por tanto, el resultado es predecible. La autoridad política de la gobernadora Delfina Gómez no está juego, ese es un análisis absurdo. Se sobredimensiona el valor del relevo.
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La reflexión que deberían tener los partidos es sobre la decadencia de la clase de la clase política local que aglutinan. Alcaldes que asesinan a sus síndicos, jefes de la policía al servicio de la mafia, organizaciones criminales financiando campañas o colocando funcionarios en el gobierno, esos son los niveles a los que han descendido. En esencia, eso es lo evidenciado por la “Operación Enjambre”. En los partidos, penosamente, están más preocupados por la organización de sus burocracias y la distribución de privilegios. Sí, es la decadencia.
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Se llevan pesado los magistrados del Poder Judicial del Estado México. Últimamente, les ha dado por cargarle la mano a su compañero Edgar Hernán Mejía López, a quien perdonan que ejerza su legítimo interés de aspirar a la presidencia del Tribunal Superior de Justicia. Le han soltado la jauría mediática para amedrentarlo, al menos eso parece. Hernán es muy estructurado, difícilmente lograrán que desista de esa forma.
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Paulina y Andrés eran, sí los más, pero no los únicos tóxicos del gabinete de la maestra Delfina. Su equipo requiere reparación mayor y no solo pequeños ajustes. Si en verdad quiere mejores resultados, deberá mandar a casa a varios agazapados en el perfil bajo. Delfina los tiene identificados y está plenamente consciente que el tiempo está en contra y no hay espacio para las dudas.
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Los cargos contra el hombre que manejó, como oficial mayor de la Fiscalía de Justicia del Estado de México, alrededor de 10 mil millones de pesos los últimos 2 años, Rubén Durán, son más delicados de lo que se ha dicho, dos en particular: delitos contra la administración pública y ejercicio ilícito del servicio público. Fue colocar al pirómano en la gerencia de la fábrica de fósforos. ¿Quién lo recomendó?

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