El pasado fin de semana platiqué con algunas amigas y amigos acerca de los estilos de crianza y como estos determinan el carácter y el comportamiento de las personas, incluso de cómo influyen en la vida laboral de mujeres y hombres, específicamente en las mujeres que ocupaban cargos directivos y con poder de decisión en la iniciativa privada, en la academia o en la función pública.
Sobre el mismo tema, retomó el comentario del Dr. Ricardo Raphael –destacado periodista y analista político- quien señaló en una entrevista radiofónica que “la biografía laboral de la madre del jefe de familia incrementa las probabilidades para que su nuera tenga libertad para trabajar”.
Y lo explicaba diciendo que un hombre que desde niño vio trabajar a su mamá, seguramente buscará una pareja que sea fuerte, que trabaje y de desarrolle no sólo en el ámbito privado –tareas del hogar, cuidado y educación de los otros-; mientras que un jefe de familia que no contó con una madre trabajadora, preferirá que su pareja se quede en su casa e incluso que el gasto familiar no se distribuya de forma equitativa, dado que preferirán invertir más en la educación de sus hijos varones, que en la educación de sus hijas.
Este tipo de prácticas limitan las opciones de movilidad de al menos uno de los miembros de la familia; evidenciando la desigualdad de oportunidades existentes entre mujeres y hombres y sus condiciones de origen.
Estos hallazgos fueron revelados por Raymundo Campos y Roberto Vélez-Grajales quienes realizaron el Informe de Movilidad Social en México 2013: Imagina tu futuro (2013), estudio que se publicó hace unos meses en la revista de estudios sobre desarrollo de Oxford.
Los investigadores señalaron que la movilidad social permite analizar las opciones que tienen los miembros de una sociedad para cambiar su nivel socioeconómico y para identificar la facilidad con la que dichos miembros pueden moverse a lo largo de la estructura socioeconómica. Concluyeron que el grado de movilidad social es un indicador que mide la igualdad de oportunidades en una sociedad.
La información base del estudio fue obtenida de la EMOVI-2011, encuesta que mide la movilidad social intergeneracional en México, aplicada a hombres y mujeres de 25 a 64 años de edad.
Campos y Vélez-Grajales construyeron un índice basado tanto el bienestar material con base en activos del hogar, como en la realización socioeconómica de las personas con base en su estatus ocupacional que refleja el nivel de ingresos esperado para cada ocupación, dada la escolaridad promedio de quienes la ejercen. Contrastando los resultados en 4 ámbitos: educación, ocupación, riqueza y percepción.
Los autores explican que el techo de cristal es una barrera invisible que impide a las mujeres avanzar en su carrera laboral. La condición de invisibilidad del techo se debe a que no existen reglas escritas ni mecanismos sociales formalmente establecidos que impongan dicha limitación a las mujeres.
Subrayan que los procesos de movilidad entre mujeres y hombres son desiguales; ya que las mujeres con origen en estratos bajos se quedan en posiciones bajas con mayor frecuencia en relación a los hombres con la misma condición de origen.
En el informe, se menciona que posible causa estructural de la desigualdad en los procesos de movilidad entre mujeres y hombres es el rol que juega la educación de los padres en las decisiones de participación laboral de los hijos y explica que la diferencia entre mujeres y hombres puede deberse a las diferencias culturales con las que son educados (trabajo doméstico versus trabajo remunerado).
El análisis concluye identificando cuatro necesidades que deben ser cubiertas: incrementar la calidad en el nivel de educación básica y media; ampliar la cobertura en educación media superior y superior; establecer políticas que permitan la discriminación positiva en la educación y el trabajo, y por último, reducir la probabilidad de que las desigualdades en realización socioeconómica determinen desigualdades de origen para las siguientes generaciones.
Como pueden darse cuenta, las desigualdades sociales son evidentes, las de género, laceran a toda la sociedad.
Espero sus comentarios.
@MichelQuiroz


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