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Mujeres en la Mira

¿Qué tanto se protege a las niñas y a las mujeres en México?… Quizá la respuesta la obtengamos después de leer los casos de Roxana, niña tzotzil de 14 años de edad, encarcelada por abandonar a su esposo en Chiapas; de María Ligía, una indígena maya de 41 años que sufrió múltiples violaciones a sus derechos humanos y terminaron por causar su muerte cuando tenía 21 semanas de embarazo gemelar o de María de los Ángeles "N", de 30 años de edad, que fue encontrada muerta al interior de un tinaco de agua, lleno de arena y cal en el Estado de México.

En el 2014, en Chiapas, Roxana “N”, una niña tzotzil de 14 años de edad, fue encarcelada durante 29 horas en San Juan Chamula, luego de que un juez de paz y conciliación indígena ordenará su detención por abandonar a su marido.

Después de 3 meses de matrimonio, Roxana decidió abandonar a su esposo Napoleón Hernández de 18 años y regresar a vivir a la casa de sus padres. Su pareja la acusó de abandono y exigió que le pagara los 15 mil pesos que se gastó en la boda, más los intereses.

Por orden del juez, la menor fue detenida y multada con 24 mil 700, de acuerdo con los usos y costumbres de la comunidad indígena. Después de que la prensa difundió esta información, trascendió que la familia del novio le había pagado 15 mil pesos a la familia de la novia, para “arreglar” el matrimonio con la menor.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2014, en el país, 1 de cada 5 mujeres entra en unión conyugal antes de cumplir los 18 años de edad y en las entidades en donde se registra el mayor porcentaje de casos de matrimonio infantil son Chiapas, Guerrero y Veracruz. 

ONU Mujeres señala que el matrimonio infantil y las uniones tempranas constituyen una violación a los derechos humanos de las niñas y las considera como prácticas nocivas que afectan gravemente la vida, la salud, la educación y la integridad de las niñas; impactando su futuro desarrollo y el de sus familias y, lamentablemente, incrementando las posibilidades de que estas niñas sean víctimas de violencia o discriminación.

Durante el mismo año, en Yucatán, María Ligia, una indígena de 41 años de edad, falleció cuando tenía 21 semanas de embarazo gemelar. Su familia denunció que en su centro de salud le negaron un método anticoncéptivo y le insinuaron quitarle los programas de apoyo social con los que mantenía a sus 5 hijos.

La familia de María Ligia denunció al Estado de Yucatán, a la Secretaría de Salud y a los hospitales Comunitario de Peto y General Agustín O’Horán por discriminación, omisiones y deficiencias del sistema de salud. Incluso la CNDH emitió una recomendación sobre el caso.

En el Estado de México se registró otro feminicidio. En noviembre de 2015, el esposo de María de los Ángeles “N” de 30 años de edad, denunció ante las autoridades la desaparición de su esposa.

La semana pasada, el cadáver de María fue encontrado dentro de un tinaco de agua lleno de cal y arena al interior de su propio domicilio ubicado en el municipio de Tlalnepantla.

Las autoridades informaron que el asesino fue su propio esposo, quien confesó su crimen señalando que la mató después de una pelea.

Estas tres historias muestran que la violencia en contra de las niñas y las mujeres en el país es estructural, estas tres historias de injusticia nos deben hacer reflexionar, exigir y actuar para que se cumpla la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

Espero sus comentarios.

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