La Red de Académicas Feministas, junto a colectivos de Toluca y Metepec como Marea Roja MX y el Círculo Feminista Alaide Foppa, se ha sumado activamente a los esfuerzos por transformar la vida de las mujeres privadas de libertad en el penal de Santiaguito, en Almoloya de Juárez, Estado de México.
Su trabajo no solo se ha centrado en la reinserción social, sino en devolverles la voz y el poder de ser quienes son.
Talleres de empoderamiento y expresión
Desde 2023, y hasta finales de 2024, estas organizaciones han llevado a cabo un proyecto independiente de los programas del Estado, que consistió en una serie de talleres multidisciplinarios, diseñados para empoderar a las mujeres que viven dentro de la prisión.
Con actividades como fútbol, yoga y acompañamiento socioemocional, se les brindó un espacio de sanación y expresión. Uno de los momentos más significativos de este proceso fue la creación de una galería artística, que no solo representó sus emociones y vivencias, sino también sus sueños y esperanzas.
Te invitamos a recorrer nuestra galería virtual, un reflejo del alma de estas mujeres.
Nota: Si visualizas la galería en tonos azules, da clic en el engrane de la parte superior izquierda y cambia la opción de calidad a Low
Este proyecto nació a partir de la Cátedra COMECYT-UAEMéx titulada «Mujeres que maternan en y desde prisión: estrategias de atención con perspectiva de género», presentada por la Dra. Dulce Rocío Reyes Gutiérrez. Su trabajo de investigación en centros penitenciarios del Estado de México permitió descubrir y visibilizar muchas de las realidades invisibilizadas de las mujeres privadas de libertad. A través de su mirada, hemos podido entender las profundas necesidades y vulnerabilidades de este grupo, pero también su fortaleza y resistencia.
Marea Roja MX: una voz para las mujeres en prisión
Uno de los colectivos que se unió a esta causa fue Marea Roja MX, fundado por la antropóloga Victoria González. Como educadora, activista y defensora de los derechos humanos, Victoria ha trabajado incansablemente para dignificar las experiencias menstruales de mujeres y disidencias sexuales que viven en situaciones de vulnerabilidad.
Durante los últimos tres años, ha estado investigando la forma en que la menstruación es vivida por mujeres privadas de libertad y en situación de calle, y cómo esta experiencia se convierte en una herramienta de resistencia y reivindicación.



A través de su labor, ha logrado llevar información vital sobre salud menstrual y reproductiva a los espacios más olvidados, como las cárceles y las escuelas, y ha creado soluciones autogestionadas, como los dispensadores de toallas sanitarias en diversas escuelas del Estado de México.
Descubre cómo el activismo feminista ha impactado este proceso, a través de este video.
La dura realidad del sistema penitenciario en el Estado de México
Hoy, el Estado de México cuenta con 23 centros penitenciarios, de los cuales solo uno está destinado exclusivamente a mujeres. Según el Censo Nacional del Sistema Penitenciario Federal y Estatal 2024, en esta entidad hay más de 35,000 personas privadas de libertad, de las cuales 2,258 son mujeres. De ellas, alrededor de 374 están en el penal de Santiaguito.



El Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2019, realizado por la CNDH, nos muestra la cruda realidad de las cárceles en el Estado de México, que tienen algunas de las peores condiciones del país, con una calidad general de 6.21.
El penal de Santiaguito, en particular, obtuvo un 5.49. La falta de materiales y las malas condiciones de higiene en los talleres de reinserción, las áreas deportivas, las cocinas y los espacios de capacitación son solo algunas de las deficiencias más graves que enfrentan estas mujeres, quienes también sufren por la sobrepoblación.
Es importante recordar que las personas privadas de libertad siguen siendo titulares de Derechos Humanos, tal como lo señala nuestra Constitución, que garantiza aspectos esenciales como la calidad de vida, el trabajo digno, la salud, la educación y el deporte. Estos derechos deben ser respetados y promovidos, incluso en los contextos más difíciles.
El poder transformador de las organizaciones civiles
El trabajo de las organizaciones de la sociedad civil ha sido clave para garantizar estos derechos. Gracias a su labor, el penal de Santiaguito cuenta actualmente con una biblioteca, una videoacademia y una bebeteca, espacios que abren nuevas posibilidades para las mujeres privadas de libertad, ofreciéndoles la oportunidad de acceder a conocimiento y recreación.



Y aunque la lucha sigue, estos colectivos no dejan de buscar nuevos espacios para mostrar la galería y seguir dando visibilidad a las voces de estas mujeres, para que el mundo vea lo que a menudo se elige ignorar. Las mujeres privadas de libertad del Estado de México tienen mucho que decir, y su activismo feminista está marcando la diferencia.

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